Elecciones en el Consejo de la Magistratura: la propuesta de Alberto Biglieri para oxigenar la justicia federal
El candidato de la Lista 3 propone la incorporación de abogados liberales y una selección que equipare la línea de largada para los postulantes a jueces. Cuándo se vota.
A pocos días de la celebración de elecciones para definir a los nuevos integrantes del Consejo de la Magistratura de la Nación, previstas para el 20 de octubre, el candidato de la Lista 3, el abogado Alberto Biglieri, repasó en una entrevista con LU5 sus propuestas.
La elección abarca a un padrón de 184.000 profesionales matriculados en todo el país, de los cuales alrededor de 2.000 corresponden a las provincias de Neuquén y Río Negro. En este escenario, el abogado Alberto Biglieri encabeza la Lista 3 "Unidad en Defensa de la Abogacía", un espacio que propone transformaciones estructurales en los criterios de selección y control de los magistrados.
En su paso por LU5, el candidato analizó los principales desafíos del fuero federal y expuso la necesidad de renovar los juzgados a través de la incorporación de juristas del ejercicio libre de la profesión. Su trayectoria incluye dos períodos junto a Ricardo Gil Lavedra en la conducción del Colegio Público de la Capital Federal, labor que le permitió tomar contacto directo con la realidad de los tribunales del interior. La nómina que lidera presenta una conformación con criterio geográfico y paritario, al integrar a referentes de San Juan, Córdoba y Mendoza.
"Entre las propuestas, creo que la principal es oxigenar un poco el Poder Judicial. Creemos que habría que insistir en la oxigenación del Poder Judicial a partir de que abogados que ejercen la profesión liberalmente se incorporen más a la Justicia", explicó el postulante.
"Nosotros creemos que los jueces están encerrados en el sistema judicial, no perciben lo que pasa en los cambios sociales, en las transformaciones que tuvo la realidad política, económica y social", dijo y agregó: "Nuestra gran responsabilidad como consejeros de la magistratura va a ser justamente seleccionar los mejores aspirantes porque vos después dejás para los 30 años de un juez".
Biglieri aspira a nivelar las condiciones en las evaluaciones de los aspirantes. A juicio del postulante, el trabajo cotidiano en el fuero privado otorga una sensibilidad indispensable para la resolución de conflictos. En palabras del candidato: "Nosotros somos la primera línea de trinchera o, si quieres, el puente entre la ciudadanía y el poder judicial. La gente viene a tu estudio con un conflicto, con una crisis, con un problema, y esa actividad de la profesión de la abogacía para mí es muy importante a la hora de incorporarle al poder judicial el sentido común".
Consideró que hace falta que la ponderación de los antecedentes laborales y de la capacitación académica no otorgue privilegios automáticos por el solo hecho de pertenecer a la estructura de un tribunal. De esa forma, la entrevista personal dejará de lado la discrecionalidad política para dar paso a la elección de los postulantes mejor calificados.
"Nuestra propuesta ahí es que estamos de acuerdo en reducir la discrecionalidad política siempre y cuando la línea de largada sea pareja, o sea, siempre y cuando el abogado pueda computar los mismos antecedentes que el judicial a capacitación similar", aseguró.
Sus propuestas para mejorar la justicia
El letrado señaló que los problemas cotidianos de la ciudadanía derivan de la demora en los expedientes y la falta de auditorías en el rendimiento de los juzgados.
Para revertir esta ineficiencia, la Lista 3 impulsa la publicación abierta y transparente de los indicadores de producción de cada tribunal. "Nuestras propuestas y los compromisos que suscribimos incluyen hacer bien pública, aunque parezca mentira que no es tan así, con transparencia las estadísticas del funcionamiento de los juzgados; eso nos va a permitir hacer un seguimiento. No puede ser que un mismo caso se resuelva en varios años en un juzgado y en otro tarde tres meses", detalló.
Biglieri cuestionó los proyectos oficiales que buscaron derivar trámites como divorcios o sucesiones no contenciosas hacia sedes administrativas fuera del fuero judicial. Ante esta iniciativa, concluyó: "Lo dicen porque nunca estuvieron en un estudio jurídico. No debe haber situación más conflictiva que un divorcio o que una sucesión".
También criticó la disparidad que existe en el cumplimiento de los términos procesales. Mientras las exigencias de plazos obligan a las partes a actuar con celeridad bajo pena de perder los derechos reclamados, la actividad de los magistrados suele carecer de sanciones reales.
"Los plazos son mandatorios para los abogados, son obligatorios y si vos no lo cumplís perdés el juicio; para los jueces son una recomendación. Entonces tardan años los juicios, y una justicia a destiempo no es justicia", se lamentó.
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