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La dura confesión de Nahuel Gallo sobre sus días de cautiverio en Venezuela

El gendarme argentino reveló detalles escalofriantes sobre su detención y los más de 400 días que estuvo preso en Venezuela.

Nahuel Gallo, el gendarme argentino que estuvo secuestrado más de 400 días por el régimen venezolano, habló sobre la experiencia que tuvo que atravesar y dio detalles escalofriantes sobre su detención y los meses que vivió en cautiverio.

El 6 de diciembre de 2024, Gallo emprendió viaje desde Argentina hacia Venezuela, con escalas en Chile, Bogotá y Cúcuta hasta llegar a destino. Dos días después, el 8 de diciembre, fue detenido al llegar a migraciones. En una reciente entrevista con el canal TN, Gallo relató de manera pública detalles de ese infierno.

Así fue la detención del gendarme

Al pasar por migraciones, agentes venezolanos le pidieron someterse a una entrevista y presentar su documentación. También le solicitaron el celular para revisarlo. "Cuando vino el agente a entrevistarme, yo no sabía quién era. No sabía si era el SEBIN, la Policía, no entendía la diferencia entre una fuerza y la otra. Estaban de civil. Tenían armas, pero no tenían placa identificatoria", relató.

Gallo presentó todos sus papeles en regla. Llevaba dólares en efectivo, pero eso no generó mayor interés en los agentes. Lo que querían era el teléfono. En el dispositivo no había nada aparentemente comprometedor. "No soy de sacar muchas fotos, ni posando con las armas, nada. Tenía fotos del bebé, de las carreras, paisajes", contó.

nahuel gallo mama

La joven venezolana recibió el llamado cuando estaba dando una entrevista.

Sin embargo, el problema llegó cuando uno de los agentes ingresó a sus conversaciones de WhatsApp y encontró un intercambio privado con su esposa, María Alexandra Gómez, en el que ambos habían hablado de la situación política venezolana. Eso fue suficiente para acusarlo de hablar mal del régimen. "Entró a WhatsApp. Le pregunté qué hacía y me dijo que quería ver si hablaba mal de su presidente. Puso 'Chávez', no salió nada. Puso 'Maduro' y ese fue el detonante".

La situación escaló de inmediato. El agente lo increpó y Gallo intentó explicar que era una conversación antigua y privada con su mujer, sin ninguna intención política. Paradójicamente, otros policías presentes en el lugar le quitaron importancia al asunto. "Me dijeron 'todo el mundo habla mal de Maduro'. Pero el agente no lo tomó igual", recordó.

La foto que lo expuso

En un principio, Gallo intentó ocultar su verdadera identidad asegurándoles que trabajaba como aduanero en el área de Seguridad, y nunca mencionó la Gendarmería. Aun así, los agentes seguían presionándolo por los mensajes. "Volvieron a tocar mi celular, a preguntarme por qué 'hablás mal de mi presidente, que Maduro es bueno. Mirá, nosotros estamos rebién'".

"Me iban a esposar. Entonces, me dijeron que me arrodille. Yo dije: 'No me voy a arrodillar, porque si no tengo nada'", relató.

nahuel gallo

Pero al profundizar la revisión del celular, encontraron la foto que delataba su verdadera profesión. A partir de ahí, la situación cambió para peor. "Ahí ya me trataban diferente. Me esposaron los pies, me esposaron las manos. Y también se enojaron porque les había mentido, porque no era aduanero sino personal de una fuerza", describió.

En ese momento los oficiales le taparon la cabeza, algo que Gallo no comprendía del todo, y empezó lo peor: una reclusión que duraría más de un año.

La cruda confesión del gendarme

Durante el cautiverio, no tuvo ningún contacto con su familia. El período más devastador, según sus propias palabras, fue el primer mes: la incertidumbre sobre su suerte, no poder hablar con su esposa ni ver a su bebé, y la violencia física que recibía a diario lo llevaron al límite.

"Para mí lo peor es diciembre. No saber qué iba a pasar conmigo, no saber de María, de mi bebé. Los golpes que te pegan por ser gendarme o por ser argentino. Estar 24 horas los siete días en la celda... uno piensa muchas cosas", confesó.

esposa nahuel gallo

Incluso admitió que, por momentos, la situación lo llevó a tener pensamientos oscuros. "Siempre me preguntan si quise quitarme la vida. Y la respuesta es que lo había pensado", concluyó.

Durante el cautiverio, no pudo tener ningún contacto con su familia. El período más devastador, según el propio Gallo, fue el primer mes: la incertidumbre sobre su suerte, no poder hablar con su esposa ni su bebé, y la violencia física que recibía, lo llevaron al límite.

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