El asesor de Milei se reunió con funcionarios de Trump y ratificó el alineamiento geopolítico. La NSA considera la instalación neuquina un centro de espionaje.
El asesor presidencial Santiago Caputo realizó esta semana una visita de 48 horas a Washington invitado por la administración de Donald Trump, con un mandato explícito de Javier Milei: ratificar el alineamiento de Argentina con la agenda geopolítica de Estados Unidos en un escenario global marcado por la disputa con China.
Caputo se reunió con Brian Mast, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, y con Michel Jensen, asesor de Seguridad Nacional de Trump para América Latina. También tuvo encuentros en la Casa Blanca y el Departamento de Estado.
En todos los encuentros, Caputo escuchó la preocupación de los funcionarios estadounidenses respecto a la voracidad de China en Argentina y en América Latina en general. Sus interlocutores pusieron sobre la mesa tres iniciativas centrales de la estrategia de Trump para contener a Xi Jinping: el Corolario Trump a la Doctrina Monroe, los acuerdos bilaterales sobre minerales críticos y el Escudo de las Américas.
En respuesta, Caputo detalló a los funcionarios estadounidenses las decisiones políticas adoptadas por Milei para evitar que China construya un puerto de aguas profundas en la Patagonia, multiplique sus inversiones en minerales críticos y uranio, y avance en proyectos vinculados a comunicaciones y tecnología.
Uno de los pasajes más sensibles de la gira tuvo un nombre propio patagónico. Un influyente asesor de Trump le transmitió a Caputo el deseo de Estados Unidos de clausurar la base espacial china instalada en Neuquén. La Agencia Nacional de Seguridad (NSA) considera que esa instalación funciona como un centro de espionaje cuyo principal objetivo son los propios Estados Unidos.
Caputo respondió que existe un contrato bilateral vigente y advirtió que una ruptura podría generar costos diplomáticos y económicos para la Argentina. La estación, operada por la Agencia Espacial China desde 2017 en la provincia de Neuquén, fue habilitada durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y viene siendo cuestionada desde entonces por distintos sectores políticos y por Washington.
La discusión sobre la base se cruza con el creciente valor estratégico del litio y otros minerales críticos que posee Argentina. Estados Unidos busca garantizar el suministro estable de esos recursos frente a la expansión china sobre las cadenas globales de producción tecnológica y energética.
Caputo enfatizó ante sus anfitriones que la decisión de Milei, en los 18 meses de mandato que le restan, es consolidar los vínculos con Estados Unidos. Hizo referencia al concepto de "relación sistémica", que implica lograr la convergencia de los intereses nacionales con la agenda geopolítica estadounidense.
La confrontación entre Washington y Beijing ha fracturado a América Latina: países como Argentina, Paraguay y Chile se alinearon con la Casa Blanca, mientras Brasil, Colombia y México sostienen sus vínculos con Beijing.
A finales de febrero pasado, un reporte del Congreso de Estados Unidos volvió a poner en conflicto un particular complejo de Neuquén. Se trata de la base espacial china instalada en Bajada del Agrio. El informe la incluyó dentro de una red estratégica del régimen asiático en América Latina.
El documento, denominado “Atrayendo a América Latina hacia la órbita de China”, sostiene que Beijing desarrolló una red de estaciones terrestres y telescopios espaciales en América Latina que podrían utilizarse para recopilar información de inteligencia y fortalecer su capacidad bélica.
El informe dedica especial atención a la Estación Espacio Lejano instalada en Bajada del Agrio, sobre la ruta provincial 33. Es considerada por el Congreso estadounidense como parte central del sistema tecnológico chino en el hemisferio occidental.
Según el documento, la estación opera una antena de 35 metros capaz de captar señales de satélites extranjeros y transferir datos a la red central del Ejército chino.
“En 2016, funcionarios argentinos y chinos firmaron un acuerdo en el que se estipulaba que la estación se destinaría exclusivamente a fines civiles”, explica el texto; “sin embargo, parece que ambas partes no establecieron ningún mecanismo de supervisión”, remarcaron.
La base comenzó a construirse en 2014 durante la presidencia de Cristina Kirchner y la gobernación de Jorge Sapag y fue finalizada en 2017. El predio comprende unas 200 hectáreas cedidas por 50 años, sin pago de impuestos, y demandó una inversión superior a 50 millones de dólares, según un informe técnico elaborado a pedido del exgobernador Omar Gutiérrez.