El fenómeno podría aumentar el riesgo de crecidas en los ríos, además de generar fuerte impacto en Argentina.
Las lluvias ya comenzaron a ser una constante en varios países y en los últimos días se comenzó a su sentir su paso en varias regiones del país. Los especialistas advierten que se trata de la presencia de el fenómeno conocido como El Niño, al que consideran el más fuerte de los últimos 40 años. Alertan que podría extender sus efectos durante varios meses más.
El fenómeno climático ya genera preocupación por la persistencia de las lluvias y el posible aumento del riesgo de crecidas en distintos sectores de la región.
Las intensas precipitaciones- que ya se hacen sentir en varias zonas del país donde rigen alertas meteorológicas - podrían mantenerse durante buena parte del verano, con consecuencias sobre las zonas cercanas a los principales cursos de agua.
El escenario también genera atención por su posible impacto sobre las ciudades ribereñas y la producción agropecuaria.
La advertencia fue realizada por Matilde Rusticucci, investigadora del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), quien sostuvo que la actual fase de El Niño presenta una intensidad superior a la de episodios anteriores en Argentina.
En diálogo con Infobae, la investigadora del CONICET se refirió a las proyecciones del fenómeno y sus consecuencias en distintas regiones del país.
Según explicó, las lluvias persistentes podrían continuar hasta febrero o marzo de 2027, con especial incidencia sobre los ríos Paraná y Uruguay.
La especialista ubicó el origen de El Niño en una modificación sobre el Pacífico. “Es un fenómeno oceánico que se produce en el océano Pacífico de aumento de nivel del agua, de la temperatura del agua. Eso altera toda la circulación de la atmósfera”, explicó.
Según precisó, los equipos científicos anticipaban su desarrollo desde comienzos de año. “El Niño es un fenómeno que nosotros venimos pronosticando ya desde el mes de febrero, marzo, que sabíamos que se iba a desarrollar”, dijo.
La investigadora sostuvo que el episodio actual ya fue declarado formalmente en junio. “Este fenómeno ya está decretado desde junio. Y estamos empezando a ver claramente el impacto que está teniendo”, afirmó.
Al referirse a los antecedentes, Rusticucci comparó la situación con otros eventos de alta intensidad registrados en el país. “Este Niño en particular es un Niño muy intenso, mucho más intenso que los últimos Niños intensos que hemos tenido, que provocaron grandes inundaciones en el litoral, en el 98 y el 83”, señaló.
La docente explicó que las poblaciones situadas junto a los cursos de agua deben seguir la evolución de los caudales. “Las ciudades que están sobre el río Paraná o el río Uruguay, claramente, que tienen tierras bajas, o sea, están a un nivel bajo del río, son las más inundables”, detalló.
Sobre el recorrido del agua, indicó que las precipitaciones que se producen fuera del territorio argentino también inciden sobre el escenario local. “Las fuertes lluvias se producen en el noroeste de nuestro país, pero, principalmente, en el sur de Brasil, donde están las nacientes de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay”, sostuvo.
“Estos ríos acumulan caudal y vienen arrasando todas las costas. Si a eso le sumamos las lluvias locales, la inundación puede ser más grave”, planteó.
La investigadora contó que recibió información desde Corrientes sobre la altura actual del río. “Ya tienen el nivel del río a un nivel demasiado alto para la altura del año en la que están”, relató.
Ante la consulta sobre el rol de las represas, planteó que existen mecanismos de coordinación para administrar los volúmenes de agua. “Hay un tiempo para manejar, para evitar catástrofes. Se debería poder manejar y evitar desastres más grandes”, expresó.
Rusticucci diferenció los desafíos que enfrentan las áreas urbanas de los que atraviesa el sector rural. “La gente del campo tiene que estar atenta a cuándo se producen las lluvias, si pueden sembrar, si pueden cosechar”, explicó.
También mencionó las dificultades para la actividad ganadera en zonas anegables. “El ganado que está en zonas bajas anegadas, tienen que mudarse, tienen que buscar tierras más altas”, describió.
Para las ciudades, la especialista puso el foco en la transmisión y el seguimiento de los avisos meteorológicos. “Dependiendo de dónde estemos ubicados, es fundamental que el sistema de alerta del Servicio Meteorológico Nacional se transmita de forma correcta”, afirmó.
En ese punto, explicó que una tormenta puede provocar múltiples problemas además de la precipitación. “Un sistema de alertas ante tormenta no solo te advierte sobre la tormenta en sí, si tiene granizo, si tiene rayos, si el exceso de lluvia es muy rápido”, enumeró.
También se refirió a la infraestructura urbana necesaria para reducir anegamientos. “En una ciudad, eso directamente, los sumideros tendrían que estar todos impecables para que la inundación no se produzca”, sostuvo.
La docente descartó que las lluvias actuales puedan asimilarse a las tormentas breves de regiones tropicales. “Son tormentas que están muy asociadas, viene una gran masa de aire muy húmedo que tiene una persistencia”, explicó.
“Se produce la tormenta fuerte, llueve en una localidad, pero detrás se puede producir otra. Así que no, no es el mismo sistema”, añadió sobre la continuidad de los episodios de lluvia.