Ocho años después de su muerte, finalmente este lunes comienza el juicio por el brutal crimen que cometió el músico.
Cristian Gabriel "Pity" Álvarez se sentará frente a un tribunal desde este a ocho del crimen que cometió. El debate buscará reconstruir aquella trágica madrugada del 2018.
El juicio oral llega luego de varias postergaciones vinculadas con la salud mental del exlíder de Viejas Locas e Intoxicados. El proceso quedó suspendido en 2023, pero nuevos estudios determinaron que el músico puede comprender las audiencias y ejercer su defensa.
La víctima era Cristian Maximiliano Díaz, conocido como el “Gringo” en el barrio Samoré, de Villa Lugano. Frecuentaba el complejo donde vivía parte de su familia y conocía al músico desde tiempo atrás, aunque su hija siempre remarcó que entre ellos no existía una amistad.
El último encuentro de Cristian con su hija ocurrió el 11 de julio. Antes de irse, le dejó una recomendación cotidiana que ella conservaría como su despedida: “Cuidate, ma, y portate bien”. Horas después, un llamado a la puerta la obligaría a enfrentar una escena que todavía recuerda con dolor.
Cristian tenía 36 años y era padre. Su hija Jacqueline tenía 16 años cuando ocurrió el crimen. Aunque él ya no residía de manera permanente en el complejo de Villa Lugano, regresaba para visitar a sus familiares y compartir tiempo con conocidos del barrio Samoré.
La relación con Álvarez arrastraba un conflicto previo. Según la reconstrucción judicial, tiempo antes el “Gringo” llevó al músico hasta la Villa 1-11-14 para comprar drogas. Durante ese recorrido, Díaz desapareció con una mochila que pertenecía al cantante.
Álvarez sostuvo después que dentro de esa mochila llevaba distintas pertenencias que nunca recuperó. A partir de entonces responsabilizó a Díaz por la pérdida y comentó el episodio entre conocidos. El “Gringo” rechazaba esa acusación y consideraba que el músico lo señalaba como un ladrón.
Cerca de la 1.30 del 12 de julio de 2018, Pity salió de una torre acompañado por Agustina Inbernoz. A pocos metros se encontraban Díaz y su amigo Carlos Ulises Stiempcich. Cuando reconoció al músico, el “Gringo” se acercó para reclamarle por las acusaciones relacionadas con aquella mochila.
La discusión subió rápidamente de tono. Stiempcich intentó separarlos, pero Díaz siguió enfrentando al cantante, le tocó la gorra y realizó el ademán de golpearlo con la cabeza. En ese momento, Álvarez sacó una pistola calibre .25 del bolsillo de su campera.
Frente al arma, Díaz pronunció la frase que quedó incorporada al expediente: “Si vas a tirar, tirá, gato”. Segundos después recibió un disparo a corta distancia y cayó al suelo. De acuerdo con las pericias y los testimonios, el músico volvió a disparar por lo menos tres veces.
Inbernoz presenció el ataque y comenzó a gritarle a Álvarez. Otros vecinos escucharon las detonaciones y se asomaron desde las ventanas, aunque la secuencia terminó antes de que pudieran intervenir.
Después del ataque, Pity tomó las llaves de su Volkswagen Polo y abandonó el lugar junto con Inbernoz. A pocas cuadras le entregó el arma y le ordenó que la arrojara dentro de una alcantarilla ubicada junto a la colectora de la autopista Dellepiane. La pistola fue recuperada más tarde por los investigadores.
Durante el trayecto, el músico también quemó su campera y descartó la prenda. Luego llegó a Pinar de Rocha, en Ramos Mejía, donde se presentaba Ulises Bueno. Permaneció varias horas fuera del alcance policial hasta que, durante la mañana siguiente, se entregó en la Comisaría 52 de Villa Lugano.
Antes de ingresar, reconoció públicamente su responsabilidad y sostuvo que había actuado porque “era él o yo”. Esa explicación quedó enfrentada con los relatos de los testigos y con las pruebas reunidas durante la investigación.
El debate estará a cargo del Tribunal Oral N°29 y contará con cerca de 70 testigos. Las audiencias continuarán durante agosto y septiembre. Si recibe una condena por homicidio, Pity Álvarez podría enfrentar una pena de entre 8 y 25 años de prisión.