Los viajes desde Argentina cayeron con fuerza, pero algunos artículos todavía registran amplia diferencia de precios.
Los viajes de compras en Chile ya no movilizan la misma cantidad de argentinos que durante el último auge. El encarecimiento del traslado y el menor margen de ahorro cambiaron una costumbre que llenaba rutas, pasos fronterizos y centros comerciales. Pero todavía hay algunos artículos que tienen una amplia diferencia de precios.
La retracción se percibe especialmente en indumentaria y calzado, dos rubros que antes justificaban escapadas exclusivas. Combustible, alojamiento, comidas y peajes ahora ocupan una porción mayor del presupuesto y reducen la conveniencia.
Entre enero y mayo, el ingreso de argentinos al país vecino cayó cerca del 40% frente al mismo período anterior, según datos difundidos por la Cámara Nacional de Comercio de Chile. El retroceso marca el final de una etapa excepcional para el comercio trasandino.
Sin embargo, el panorama no resulta igual para todos los productos. La tecnología importada todavía presenta diferencias capaces de compensar el viaje, principalmente en televisores, celulares premium y consolas.
La mayor diferencia de precio aparece en las pantallas de gran tamaño:
En telefonía también persiste una diferencia amplia:
El segmento de videojuegos completa el grupo de artículos con mayor disparidad:
Las cifras muestran que el antiguo tour de compras perdió fuerza como alternativa para llenar valijas con ropa, zapatillas y artículos cotidianos. En cambio, mantiene atractivo cuando el objetivo es adquirir un dispositivo costoso y el ahorro puede absorber los gastos del traslado.
Los economistas atribuyen esta situación a la estructura comercial e impositiva de cada país. Chile sostiene desde hace décadas numerosos acuerdos comerciales, menores aranceles para distintos bienes y una red de proveedores que facilita el ingreso de tecnología.
En Argentina, el precio final incorpora impuestos nacionales, tributos provinciales, costos financieros y gastos derivados de la distribución. Esa carga impositiva, sumada al margen de cada etapa comercial, amplía el valor en dólares que paga el consumidor.
El cálculo, de todos modos, no termina en la etiqueta chilena. Quienes regresan por vía terrestre disponen de una franquicia de USD 300 por adulto, mensual y no acumulable.
Sobre el excedente corresponde pagar un arancel equivalente al 50%, salvo las excepciones previstas para artículos de uso personal.
La otra transformación ocurre sin cruzar la cordillera. Las compras por courier alcanzaron USD 643 millones durante el primer semestre de 2026, un 104,2% por encima del mismo período del año anterior.
La flexibilización de los envíos internacionales permitió acceder a productos extranjeros desde Argentina y redujo el incentivo para viajar por mercadería de menor valor. El sistema admite operaciones de hasta USD 3.000 y contempla una franquicia de USD 400 por envío, con un máximo de cinco envíos anuales.
Esta modalidad evita gastos de alojamiento, combustible y comidas, aunque suma impuestos, envío y posibles demoras. También presenta límites prácticos para productos voluminosos, como los televisores de gran tamaño.