El hospital -de Mendoza -estaba atendiendo un promedio unos diez partos por mes. La advertencia sobre el impacto de la bajada de natalidad en el país.
El cierre de un área clave en un hospital del interior mendocino volvió a poner en discusión el impacto de la baja natalidad en Argentina. La decisión del Ministerio de Salud reordena la atención sanitaria en la región y genera debate entre profesionales, autoridades locales y vecinos.
La medida no responde a una emergencia puntual, sino a un fenómeno más amplio. La caída en la cantidad de nacimientos modifica la demanda de servicios y obliga a redefinir estructuras dentro del sistema de salud.
En este caso, el espacio que ocupaba la maternidad será destinado a un área de salud mental, una señal de cambio en las prioridades sanitarias. Y por eso decidieron cerrar la maternidad del Hospital Carlos Saporiti, en Rivadavia,
El hospital está ubicado a más de 65 kilómetros de la capital provincial, y atendía en promedio unos diez partos por mes. Con la nueva disposición, los nacimientos programados y de mediana complejidad serán derivados al Hospital Perrupato, en San Martín, a unos 20 kilómetros de distancia.
La guardia obstétrica no desaparece por completo. Se mantendrán controles prenatales y atención para emergencias o partos inminentes. Sin embargo, el cierre de la maternidad implica un cambio estructural en la forma en que se organiza la atención en la zona.
La decisión generó rechazo en parte del personal de salud y en autoridades municipales. Se registraron protestas y cuestionamientos sobre el impacto que tendrá en la accesibilidad, especialmente para quienes deben trasladarse mayores distancias en situaciones críticas.
El argumento central de las autoridades se basa en datos concretos. La cantidad de nacimientos en la región muestra una tendencia descendente. Este fenómeno no es exclusivo de Mendoza, sino que se replica en todo el país.
El especialista Rafael Rofman analizó el escenario y planteó que la tasa de fecundidad actual es casi la mitad de la registrada una década atrás . Este cambio tiene consecuencias directas en múltiples áreas, desde la educación hasta el sistema de salud.
Menos nacimientos implican menos demanda de servicios vinculados a la maternidad. También se observa impacto en escuelas, especialmente en zonas rurales, donde en algunos casos hay instituciones con muy pocos alumnos.
El fenómeno responde a diversos factores. Entre ellos, el mayor acceso de las mujeres al mercado laboral, cambios en las decisiones familiares y nuevas prioridades en la planificación de la vida personal. La baja de la fecundidad aparece asociada a transformaciones sociales profundas .
Los registros del hospital reflejan la variabilidad en la cantidad de partos en los últimos años, con cifras que no superan los 300 anuales. A esto se suma otro dato relevante: una alta tasa de cesáreas, que en 2023 alcanzó casi el 66%, muy por encima del promedio del sistema público provincial.
Según las autoridades, este tipo de intervenciones incrementa riesgos tanto para la madre como para el recién nacido. La concentración de partos en centros con mayor complejidad busca reducir esos riesgos y optimizar recursos.
El cierre de maternidades en localidades más pequeñas forma parte de un proceso más amplio de regionalización. Otros distritos de Mendoza ya no cuentan con servicios propios y derivan la atención a hospitales de mayor capacidad.
En paralelo, la caída de la natalidad en Argentina se acerca a niveles observados en Europa. Con un promedio de 1,25 hijos por mujer, el país enfrenta un desafío de largo plazo: adaptar su estructura social y sanitaria a una nueva realidad demográfica .