Un vecino había escuchado quejidos durante la madrugada. El abuelo de Izán brindó un dramático testimonio.
La última vez que Juan Ramón vio a su nieto Izán con vida, estaba sentado en la mesa, comiendo, jugando y riéndose como todas las noches. Horas después, una serie de mensajes sin respuesta despertó la preocupación de la familia y llevó al abuelo hasta la vivienda. Finalmente el nene fue hallado sin vida, y la fuerte hipótesis es que su mamá lo asesinó.
Izán Aguirre Mendoza tenía seis años, estaba resfriado y tenía un certificado médico para faltar a la escuela. Durante la madrugada, un vecino escuchó que se quejaba, pero atribuyó los sonidos a la fiebre que había presentado en las horas anteriores. Después del mediodía, el chico y su madre no aparecieron para almorzar.
La abuela fue primero hasta la casa, golpeó varias veces y regresó sin respuesta. Juan Ramón decidió ir personalmente y terminó entrando por la fuerza.
La escena que encontró dentro de la habitación cambió por completo el rumbo del caso. El niño estaba muerto y ahora la madre del nene, de 22 años, quedó detenida como principal sospechosa y fue trasladada a la ciudad de Santa Fe para ser evaluada por profesionales de salud mental.
Según su relato, cuando encontró a Rocío, la madre del nene, ella decía que Izan “tenía el diablo adentro” y hablaba de un “almohadón sagrado”, así lo publica TN.
“Ella no era ella. Lo que había en su cuerpo no era ella. Algo entró en su cuerpo o su mente”, dijo Juan. Y aseguró que la joven hablaba de su hijo y hacía referencias a un almohadón.
Izán había cenado en la casa de su abuelo paterno Juan Ramón, como hacía todos los días. Pese al resfrío, la tos y la fiebre, se mostró de buen ánimo durante toda la noche. “Era pura risa”, recordó su abuelo durante el velatorio. Antes de despedirse, bromeó con que al día siguiente lo levantaría temprano para ir a la escuela. El chico le respondió que no quería porque estaba lloviendo.
Juan Ramón lo acompañó de regreso a su casa y no notó nada extraño. Cerca de las tres de la madrugada, un vecino que vive junto a la vivienda escuchó que Izán se quejaba durante aproximadamente media hora. A las 6.40, el hombre le escribió al abuelo para contarle lo sucedido. Como el nene estaba enfermo, ambos creyeron que los sonidos podían estar relacionados con la fiebre.
Recién varias horas después, cuando nadie respondía las llamadas, la familia comprendió que podía haber ocurrido algo grave.
Juan Ramón llegó a la vivienda, llamó a los gritos y golpeó con fuerza. Al no recibir respuesta, empujó la puerta de entrada hasta conseguir abrirla. Dentro estaba oscuro. Encendió la linterna del celular y avanzó hasta una habitación, donde vio a la madre de Izán acostada de costado y de espaldas. La sacudió varias veces hasta que reaccionó.
Cuando movió la luz hacia el resto de la cama, encontró a su nieto boca abajo y tapado con un almohadón. El chico no respondía y ya no pudo ser reanimado.
La mujer se encontraba desorientada y, según el relato del hombre, hablaba de una forma que él nunca había escuchado. “Tenía los ojos grandes, parecía otra persona. No era ella”, aseguró.
La autopsia realizada en la morgue judicial de Santa Fe determinó que Izán murió por asfixia. Los estudios bioquímicos y anatomopatológicos deberán precisar cómo se produjo y completar el informe forense.
Durante la primera revisión del cuerpo, un médico encontró varios cabellos largos en una de las manos del chico. Las muestras serán sometidas a peritajes genéticos para establecer a quién pertenecen y si estuvieron relacionadas con un posible forcejeo.
La fiscal Daniela Montegrosso encabeza la causa con la colaboración de María Laura Urquiza, integrante de la Unidad Fiscal Especial de Homicidios. La investigación tampoco descarta todavía que otra persona pudiera tener responsabilidad en lo ocurrido.