Un día después del apagón de 12 horas que dejó al sur de Santa Cruz a oscuras, la capital provincial vuelve a quedarse sin energía. Quejas en las redes.
A horas del partido Argentina-Inglaterra de este el miércoles 15 de julio de 2026 por las semifinales del Mundial 2026, cuatro barrios de Río Gallegos volvieron a quedarse sin luz, apenas un día después del apagón de más de 1|2 horas que dejó sin suministro a la capital de Santa Cruz, El Calafate y otras dos localidades del sur de la provincia.
La nueva interrupción del servicio disparó una fuerte incertidumbre entre los vecinos, que temen no poder seguir el trascendental partido de la Scaloneta y otra vez recurrir a la estrategia que el día anterior implementaron para no perderse la otra semifinal, en la que España derrotó a Francia por 2 a 0.
En esa ocasión, muchos fueron los hinchas que se amucharon en estaciones de servicio y otros comercios que cuentan con generadores de electricidad para seguir el encuentro en las pantallas de TV
Desde el Gobierno de Santa Cruz precisaron a La Opinión Austral que la interrupción se originó por la salida simultánea de funcionamiento de dos centros distribuidores de servicio.
Los equipos técnicos estatales recorrían las instalaciones y las líneas de media tensión para determinar el origen de las fallas y lograr la estabilización de la red, pero hasta pasado el mediodía no había precisiones sobre cuánto se extendería el desperfecto.
Los sectores afectados incluyen Fátima, Zona Ejército, los barrios IDUV, Evita, los 400 Departamentos, APAP y el complejo Procrear, todas zonas residenciales densamente poblados de la capital santacruceña.
La situación generó alarma porque la interrupción del suministro ocurre a solo horas el cruce de la Selección Nacional con Inglaterra, programado para las 16 horas de la Argentina, en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, en Estados Unidos.
El temor de la comunidad a perderse el partido movilizó las quejas en redes sociales, donde se exige una solución inmediata antes del inicio del encuentro.
El antecedente del martes, cuando miles de habitantes de la provincia tuvieron que buscar alternativas improvisadas para seguir la semifinal entre España y Francia, alimenta la preocupación ante un partido que, obviamente, es mucho más convocante que el duelo entre españoles y galos, y que tiene además una carga histórica probablemente inigualable, especialmente para los argentinos.
Servicios Públicos Sociedad del Estado (SPSE), la empresa provincial de energía, había emitido un comunicado urgente sobre la fragilidad del sistema eléctrico del sur de Santa Cruz antes del apagón del martes.
La usina de YCRT que abastece a Río Turbio y 28 de Noviembre operaba al máximo de su capacidad de generación.
La empresa solicitó a la población "tomar los recaudos necesarios mientras se desarrollan los trabajos" y moderar el uso de energía eléctrica.
SPSE advirtió que, de no lograrse una reducción en la demanda, sería necesario implementar cortes rotativos del servicio para preservar la estabilidad del sistema.
El martes 14 de julio de 2026, fue una falla en la Estación Transformadora 500kV – La Esperanza lo que provocó la interrupción total del suministro eléctrico en Río Gallegos, El Calafate, 28 de Noviembre y Río Turbio. El corte de luz se extendió por más de 12 horas y dejó a gran parte del sur de la provincia sin servicio.
SPSE activó la denominada Reserva Fría, un mecanismo de emergencia que no logró abastecer a toda la ciudad de Río Gallegos.
En paralelo, vecinos de las localidades afectadas reportaron fallas en las redes de telefonía móvil, lo que dificultó las comunicaciones en distintos sectores.
Ante la falta de certezas sobre la normalización del servicio, los vecinos idearon su propia solución para no perderse la semifinal entre España y Francia por el Mundial 2026.
Fueron muchos los que se volcaron masivamente a estaciones de servicio y comercios que contaban con grupo electrógeno.
Con los sectores de cargadores para celulares completamente ocupados, un importante número de personas siguió la transmisión del encuentro en las pantallas disponibles, en una postal que combinó la crisis energética con la fiebre mundialista.