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En una imagen de Street View detectaron al hijo del sospechgoso en el patio de una casa conectada con la moto que usaron para cometer el crimen.
En la decisión del juez Fabio Monti, como en un caso de película, influyó de manera determinante algo inusual: una foto de Google Maps con la que se tolparon los investigadores del caso y terminó siendo una prueba clave contra el presunto asesino.
A través de imágenes de cámaras de vigilancia, los pesquisas primero lograron establecer los movimientos del hombre que aquella tarde confundió a la víctima con otra persona y le disparó cuando estaba trabajando con su hijo en la vereda de su casa.
Así pudieron precisar que el ataque ocurrió cerca de las 14:50, y que previamente el sospechoso había dejado a su hijo en la casa de su pareja y continuó circulando en una moto marca Corven por la calle Gales.
Al llegar al cruce con Gualjaina, descendió del vehículo y sacó un arma de fuego, presuntamente un revólver calibre 38. Desde esa posición apuntó hacia la vivienda de la familia Prim y efectuó uno o dos disparos.
Uno de los proyectiles alcanzó al mecánico, que en ese momento estaba reparando el motor de una camioneta estacionada frente a su domicilio, con el capot abierto. Prim recibió un impacto en la axila derecha.
Tras el ataque, Schmidt volvió a subir a la moto y escapó por calle Gales, doblando posteriormente en Cholila rumbo, otra vez, a la casa de su pareja.
Pero además, cerca de una hora después, volvió a pasar a muy lenta velocidad por el lugar del hecho, acaso para verificar si, como ya decían familiares de la víctima y vecinos del barrio, se había confundido de objetivo y baleado a la persona equivocada.
A los videos y testomionios de testigos que resultaron cruciales para determinar cómo se habían dado los hechos, se sumó entonces una foto que se transformó en un indicio clave para sustentar la formalización de la acusación y la preventiva contra Smith.
Lo cierto es que el intenso trabajo de la Brigada de Investigaciones consistió también en revisar los registros fotográficos de Google Street View. Allí, increíblemente, encontraron una captura tomada por el auto de la plataforma que recorre las calles registrando la fisonomía de cada rincón de los lugares que mapea. Lo que les llamó la atención es que el mismo nene que Schmidt dejó en lo de su pareja -su hijo- aparecería sentado en el patio de otra vivienda.
Esa imagen fue esencial para confirmar la vinculación de la familia con ese domicilio, y con la moto utilizada para cometer el crimen.
A ese primer indicio categórico, se le agregó además que el sospechos, además, intentó desprenderse del vehículo poco después del asesinato.
Una publicación en Facebook mostró la moto en poder de un hombre que fue allanado. Esa persona conto que había hecho un canje comercial con Schmidt, quien le había entregado la Corven y un Ford Escort y a cambio se llevó un Peugeot 307.
Para el fiscal general Omar Rodríques, que el lunes presentó la acusación sustentada en todos estos elementos de prueba, esto último fue una evidente maniobra para borrar rastros.
Durante la audiencia, Rodríguez explicó que "la conducta imputada a Schmidt se enmarca prima facie en el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego", conforme a los artículos 79, 41 bis y 45 del Código Penal. Ademá, pudo sostener con esto los riesgos de entorpecimiento a la investigación por parte del acusado, lo que fortaleció su pedido de preventiva, finalmente convalidado.