Enzo Jones, un docente (ahora, ex) de Cushamen, ni siquiera sabe qué hará en los próximos días. Su permiso para estar en EE.UU. vence el 26 pero no quiere irse.
Las redes sociales volvieron viral a un docente de la localidad de Cushamen, en la provincia de Chubut, que renunció a su trabajo como profesor para irse a los Estados Unidos, a alentar a la Selección Argentina en el Mundial 2026.
En principio se supo, a través de una entrevista que le hicieron en la ciudad de Kansas, que había dejado todo para cumplir su sueño de seguir a la Scaloneta de Lionel Messi y que ni siquiera tenía el pasaje de regreso.
Después empezaron a trascender otros detalles de su singular historia como, por ejemplo, la fortuna que tuvo que pagar para poder ir a ver el debut de la Selección contra Argelia. Y algo más: si Argentina avanza a dieciseisavos de final y él quiere seguir alentándola, podría convertirse en prófugo de la Justicia estadounidense.
El protagonista de la historia es Enzo Jones, un profesor de la materia Ciudadanía, nacido en Trelew y residente en Cushamen, un pueblo de mil habitantes situado en Chubut, a unos 160 kilómetros de Esquel y 230 de Bariloche.
Jones contó que es docente desde hace apenas un año y medio, aunque ahora no tiene trabajo. Pero que sintió que cumplir su sueño mundialista era más importante.
“Trabajé y junté la plata para este sueño. Mi familia me bancó mucho económicamente y eso me permitió ahorrar una parte muy grande de mi sueldo", explicó.
Arrancó de Epuyén, donde viven sus padres. Lo llevaron en auto hasta El Bolsón. De ahí tomó un colectivo hasta Bariloche y un avión a Buenos Aires. Hizo noche en el Aeroparque Metropolitano. Al día siguiente salió hacia Lima y de ahí voló a Miami.
El tramo final del trayecto lo hizo en el auto de un hincha correntino que conoció en la costa Este norteamericana. Así recorrió los últimos 2.000 kilómetros, hasta Kansas City.
En el medio se encontró con una dificultad a la hora de ingresar a los Estados Unidos, que logró resolver a medias pero podría traerle complicaciones más grandes si la aventura continúa y hasta convertirlo en prófugo de la Justicia estadounidense.
Aunque tenía la visa para entrar al país, Jones no sabía que para los turistas también existe el requisito de presentar un pasaje de regreso. Se enteró en Migraciones.
"Vine sin pasaje de vuelta porque no sabía cuánto iba a gastar ni cuánto tiempo me iba a quedar. En Migraciones me llevaron a un cuartito y me obligaron a poner una fecha de salida. Me dieron plazo hasta el 26 de junio", le contó al medio chubutense Jornada.
El problema -además del de la falta de un pasaje aéreo para irse- ahora es que Argentina jugará al menos un partido después de esa fecha -el tercero, contra Jordania, el 27 de junio- y más si sigue avanzando en el torneo.
Por ahora, el fanático chubutense no se preocupa por eso ni tampoco por qué será de su vida cuando vuelva a Chubut. "Eso es problema del yo del futuro", respondió, y dijo que su prioridad ahora es alentar a la Selección.
Otro tema que debió resolver al llegar a Kansas fue el de la entrada: no tenía. Finalmente, consiguió una por 600 dólares, pero aseguró que el costo y el esfuerzo valieron la pena.
"Primero sentí ansiedad por entrar al estadio, después emoción. Verlos ahí en persona fue increíble. Cuando reemplazaron a Messi y todo el estadio se puso de pie para aplaudirlo fue algo tremendo", expresó.
Enzo reconoció que el carácter de los argentinos resultó clave para pder llevar adelante su viaje. “Te ayudan muchísimo. Te preguntan dónde vas, te invitan a comer, te suman a los viajes. Eso hace todo más fácil", indicó.
E insistió en su “modo mundialista 100%”, sin proyectar más que el día a día: “Ahora no hay tiempo para pensar en volver. Quiero disfrutar esto lo máximo posible".