La excursión demanda unas cinco horas desde Esquel y 2,5 kilómetros a pie, pero es de dificultad baja. Eso sí: hay que someterse a una desinfección obligatoria.
Lo llaman Alerce Abuelo o Lahuán (alerce, en mapuche). Su retoño brotó hace unos 2.630 años, en tierras que actualmente forman parte del Parque Nacional Los Alerces, ubicadas a poca distancia de la ciudad de Esquel, en la provincia de Chubut.
Ver de cerca el árbol más viejo de la Argentina y segundo más antiguo del mundo no implica una excursión por lugares intrincados, ocultos o inaccesibles.
Pero sí hay que respetar algunos requisitos que decenas de miles de turistas nacionales o extranjeros cumplen cada año para hallarse cara a cara con este ejemplar único de la Patagonia argentina.
También hay que disponer de tiempo y paciencia. El paseo para conocer el Alerce Abuelo es de dificultad baja, al alcance prácticamente de cualquiera, pero demanda unas cinco horas.
El Parque Nacional Los Alerces está conformado por una frondosa selva valdiviana de casi 260.000 hectáreas de superficie. Más de un tercio de los alerces que hay en la Argentina se encuentran dentro del parque.
Con un crecimiento promedio de uno o dos milímetros al año, la edad de estos árboles -como la de todos los árboles- es medida por la ciencia contando o calculando los anillos que conforman la madera del tronco.
El Lahuán milenario tiene casi 60 metros de altura y algo más de 2,6 metros de diámetro. De este modo se puede estimar su edad, que supera los 2.600 años.
Así, en los tiempos en que el rey Nabucodonosor II ordenaba construir los Jardines de Babilonia, en los que la magnífica Grecia antigua recién comenzaba a desarrollarse y el Imperio Romano ni siquiera era una idea, nacía este increíble alerce en tierras que muchos siglos después serían Argentina.
Hay un sector de 180.000 hectáreas en el Parque Los Alerces que está protegido por la Unesco y libre de intervención humana.
Los graves incendios que afectaron la región -y, puntualmente, el Parque Nacional Los Alerces- durante el verano y fueron oficialmente extinguidos en abril, afortunadamente no tocaron el alerzal milenario.
El sector protegido no tiene caminos ni accesos. Sin embargo, un pequeño recorrido -una excepción- permite visitar el alerce milenario, emplazado dentro de un área de "máxima restricción".
Diariamente parten las lanchas desde Puerto Chucao -a 75 kilómetros de Esquel, de donde sale la mayoría de las excursiones- rumbo a Puerto Sagrario, en el otro extremo del Lago Menéndez.
Allí nace el sendero, de unos dos kilómetros y medio. Transitarlo es sencillo, pero primero hay que someterse a una desinfección obligatoria.
Cada año visitan el Parque Nacional Los Alerces unas 250.000 personas, de las cuales 12.000 hacen la excursión de cinco horas hasta el alerce milenario, que está siempre supervisado.
En verdad, se puede llegar “casi” hasta él: no está permitido tocarlo; solo verlo desde un metro y medio de distancia.
Alcanza para percibir la imponencia del segundo árbol certificado más longevo del planeta. Solo el Pinus Longaeva, conocido como “Matusalén”, que crece en California, Estados Unidos, lo supera, con una edad aproximada de 4.850 años.