Un estudio determinó que cada año llega un 13% más de turistas para nadar junto a ellos. A la vez, la colonia de Punta Loma crece a razón de un 4,3% anual.
Sin la popularidad y el movimiento turístico que se genera alrededor de las ballenas, el avistaje de lobos marinos muestra un crecimiento constante en Puerto Madryn.
De acuerdo con un estudio integral del Centro Nacional Patagónico del Conicet (Cenpat-Conicet), el snorkeling para nadar junto a los lobos suma un 13% de turistas en cada temporada y aporta más de 700.000 dólares anuales a la economía de Chubut.
Ubicada a 12 kilómetros de Puerto Madryn, la colonia de lobos marinos de un pelo de Punta Loma permite el avistaje de ejemplares en el área y también el snorkeling, que se lleva a cabo desde hace poco más de 20 años.
“Puerto Madryn está súper afianzado porque tenemos a la ballena franca austral, que convoca a visitantes de todo el mundo, y también la ciudad se posiciona como Capital Nacional del Buceo", explicó Rocío Loizaga, del Centro de Estudios para los Sistemas Marinos (Cesimar-Conicet).
"Hace muchos años, cuando comenzó el snorkeling con lobos marinos, surgió en parte como una alternativa para aprovechar a los turistas que ya habían venido a la ciudad motivados por las ballenas -agregó-. Sin embargo, actualmente ya es un producto turístico afianzado para la región”,
El trabajo encabezado por el científico del Cesimar-Conicet Federico Heredia estimó el valor económico de la colonia sin la extracción o muerte de los animales.
“Nos reunimos con todas las operadoras de buceo y les solicitamos su colaboración en la reconstrucción de la tarifa del servicio desde los comienzos hasta la actualidad». El estudio indica que la población de lobos marinos que habita en Punta Loma proporciona un beneficio de 708.972 dólares anuales al sector local.
En tanto, el impacto total histórico de la colonia desde que se realizan excursiones de avistaje se estimó en más de 5 millones de dólares.
Según detalló Heredia, entre 2007 y 2023, el snórkeling con lobos en Punta Loma presentó una tasa de crecimiento anual promedio de aproximadamente el 13%, con un promedio de 6.431 turistas por año.
Los niveles más altos de actividad turística se dan durante la temporada cálida (noviembre-marzo), la temporada fría (junio-agosto) y el mes de transición de octubre.
La investigación también determinó que la cantidad de ejemplares en Punta Loma creció durante las últimas dos décadas, a razón de un 4,3% anual, en línea con el crecimiento poblacional general de los lobos marinos de un pelo en la Patagonia.
Es decir que el turismo y el avistaje no tuvo un impacto negativo en el tamaño de la población de lobos marinos. La colonia fluctúa de forma natural por factores ambientales, pero la presencia de humanos en el agua no está ahuyentando ni perjudicando a los animales.
“La lobería siguió creciendo, con lo cual se acompañaron mutuamente: creció la actividad y creció la población. Por lo tanto, podríamos inferir que no hay ninguna interferencia entre el desarrollo turístico y la población de lobos marinos en Punta Loma. Sin embargo, deberíamos realizar un nuevo estudio de impacto para actualizar la información disponible, sobre todo porque el contexto poblacional de la especie y la estructura social en el que surgió la actividad comercial fue cambiando”, aclaró Loizaga.