El magistrado anexó el mensaje a su sentencia. Explicó que la niña tenía derecho a entender lo decidido y a ella le dijo que no debía sentirse responsable.
Un juez de la provincia de Chubut que condenó a un hombre por abusar sexualmente de su sobrina decidió incluir en un anexo a su sentencia una carta a la niña víctima del abuso, en la que le explica el caso y la resolución de la causa.
La inusual medida fue tomada por el juez penal Carlos Richeri, quien este jueves 17 de septiembre de 2026, en los tribunales de Lago Puelo, procedió a la lectura del fallo en la causa en la que condenó a tres años de prisión en suspenso al tío de la nena por haber abusado sexualmente de ella.
La pequeña tenía, en el momento en que ocurrieron los hechos, 8 años y actualmente tiene 10. Su tío fue hallado culpable de abuso sexual simple agravado por haber sido cometido por el encargado de la guarda de la menor víctima.
Los tres años de prisión condicional dispuestos por el juez dependen de que el imputado cumpla una serie de medidas entre las cuales se encuentra la prohibición de mantener cualquier tipo de contacto con la niña, ya sea personalmente, por mensajes, llamadas o mediante otras personas.
A diferencia de lo que ocurre con frecuencia en el sistema judicial, en el que muchas veces se utilizan términos incomprensibles para quienes no tienen conocimiento de leyes, Richeri explicó que redactó su sentencia en lenguaje sencillo “para que sea claro y comprensible para cualquier persona que lo lea, y así fortalecer el principio de publicidad de los actos del Poder Judicial”.
“El derecho de los niños, niñas y adolescentes a ser escuchados comprende también el derecho a comprender lo que se decide sobre aquello que les ocurrió. Por eso me propongo que, cuando llegue el momento en que a la niña le sea explicada esta decisión, el texto no constituya un obstáculo”, agregó el magistrado de Lago Puelo.
Me llamo Carlos Richeri y fui el juez del juicio en el que se trató lo que te pasó. Te escribo porque tenés derecho a saber qué se decidió y por qué, con palabras que entiendas.
Antes que nada, quiero explicarte cómo trabaja un juez. La ley me exige que, para condenar a alguien, esté completamente seguro. Si me hubieran quedado dudas, la ley me obligaba a no condenar. Por eso mi trabajo durante el juicio fue escuchar todo y compararlo.
Escuché lo que vos contaste en la sala donde hablaste con la psicóloga. Escuché a esa psicóloga explicar cómo te vio y qué entendió. Escuché a tu mamá contar lo que pasó esa noche en tu casa. Escuché a una policía que fue a la casa de tus tíos y sacó fotos. Y escuché también a tu tío y a tu tía, que contaron su versión y pudieron explicar todo lo que quisieron.
Después de escuchar todo eso me tomé unos días para pensarlo, y llegué a una conclusión: lo que vos contaste coincidió con todo lo demás, y las explicaciones que dio tu tío no coincidieron entre ellas. Por eso decidí que pasó lo que vos contaste.
A tu tío lo condené por lo que él decidió hacer. Es una persona grande, sabía lo que estaba haciendo, y por eso tiene que hacerse cargo. No lo condené por lo que vos contaste. La decisión la tomé yo, con mi responsabilidad, no con la tuya. Vos contaste lo que te pasó, que es lo que te tocaba hacer, y ahí terminó tu parte.
Hay algo más que quiero decirte. Tu tío te pidió que no lo contaras. Cuando un grande le pide a un chico que esconda algo que lo hizo sentir mal, ese pedido no se cumple. No estabas obligada a guardarlo, ni entonces ni nunca.
Tu tío no va a ir a la cárcel, y no es porque no te haya creído. La ley dice que cuando una persona nunca antes fue condenada, y la pena es la más baja que la ley permite para ese caso, esa persona cumple la condena afuera, pero con reglas que tiene que obedecer durante tres años.
Una de esas reglas es que no puede tener ningún contacto con vos: ni hablarte, ni escribirte, ni mandarte mensajes con otra persona. Si incumple las reglas, la condena se cumple en la cárcel.
Tu mamá te enseñó que hay que decir siempre la verdad, y eso te va a servir toda la vida. Ya no tenés que hacer nada más sobre esto. Si alguna vez querés preguntar algo, podés hacerlo a través de tu mamá o de las personas del Servicio de Asistencia a la Víctima del Delito, que te van a acompañar.