La iniciativa apunta a crear el primer marco legal para proteger también a orcas y delfines en una zona que cobra interés para el turismo de avistamiento.
Un proyecto de ley busca crear en Tierra del Fuego el primer marco normativo específico para proteger a las ballenas, orcas, delfines y otros cetáceos que habitan o transitan el Canal Beagle y la bahía Ushuaia.
La iniciativa, impulsada por particulares, ya ingresó a la Legislatura provincial y propone regular de manera conjunta tanto el avistaje turístico, como la navegación y la investigación científica en la zona.
Sus impulsores sostienen que hoy existe un vacío normativo respecto de estas actividades y plantean la necesidad de anticiparse al crecimiento del turismo de observación.
El objetivo central es anticiparse a que la ausencia de reglas clars derive en mayor estrés para los animales por exceso de embarcaciones, ruido submarino o aproximaciones indebidas.
En función de eso, en proyecto prohíbe expresamente “perseguir, acosar, alimentar, capturar o herir” a los cetáceos, así como separar a las madres de sus crías.
La autoridad de aplicación deberá fijar distancias mínimas de aproximación, velocidades máximas de navegación y límites de tiempo para las observaciones, e incluso establece la posibilidad de crear zonas de exclusión.
También incorpora, por primera vez, reglas para el uso de drones, aviones y helicópteros durante el avistaje.
En el plano turístico, toda empresa que ofrezca excursiones de observación deberá contar con habilitación provincial y cumplir requisitos ambientales, técnicos y de seguridad, además de capacitar a capitanes, guías y tripulantes.
El proyecto también crea un Registro Provincial de Avistajes de Cetáceos y promueve convenios con el CADIC, el CONICET y la Universidad Nacional de Tierra del Fuego para generar información científica que oriente las políticas públicas.
Se propone además un consejo asesor de carácter no vinculante, integrado por representantes del Estado, la Prefectura Naval Argentina, la Armada Argentina, organismos científicos, operadores turísticos y organizaciones ambientalistas.
Como herramienta de financiamiento, se crea un Fondo Provincial para la Conservación de Cetáceos, con recursos surgidos de permisos, multas, aportes provinciales y donaciones, destinados a monitoreo, investigación y educación ambiental.
El proyecto fue presentado formalmente por el ex vicegobernador Arcando, aunque se trata de una iniciativa de particulares y no de origen oficial.
El texto toma como antecedentes el modelo de avistaje de Península Valdés, en Chubut, uno de los lugares emblemáticos de los avistajes de ballenas.
Pero también se basa en la normativa vigente en la Región de Magallanes, en Chile, donde ya existen protocolos específicos para regular la actividad.
El aumento de ballenas jorobadas en el Beagle no es un dato aislado.
Un catálogo de fotoidentificación que lleva adelante el CADIC-CONICET desde 2013 ya registró decenas de ejemplares en la zona, con un crecimiento sostenido desde 2018.
Ese regreso está vinculado a la recuperación global de la especie tras el fin de la caza comercial, y no se limita a las aguas fueguinas, sino que también se da en las costas de Chubut.
Puntualmente, en el Canal de Beagle y la bahía de Ushuaia las jorobadas encuentran el alimento que necesitan: comen principalmente langostilla y sardina fueguina.
"A partir de febrero, normalmente tenemos una presencia permanente de la especie. Si bien puede haber avistajes desde noviembre hasta agosto en algunos casos, a partir de febrero y hasta junio normalmente tenemos presencia permanente", explicó la bióloga Natalia Dellabianca, una de las responsables del programa de fotoidentificación.
También aseguró que "el ingreso creciente de ballenas al Beagle conlleva un aumento en la interacción" entre estos animales y las embarcaciones que navegan el canal.
Justamente, ese es uno de los factores que ahora motiva el nuevo proyecto de ley para proteger a los cetáceos.