El hombre de 43 años fue interceptado por policías cerca del comercio. Al verlos tiró su "arma". En la requisa encontraron una posible explicación a lo que hizo.
Un hombre de 43 años fue detenido en Puerto Madryn luego de ingresar a una pizzería y llevarse un cortador de pizza semicircular, de los que se usan para dividir las porciones.
La inesperada aparición del sujeto, identificado por su iniciales D. F. y oriundo de la localidad cordillerana de Cholila, también de Chubut, ocurrió a última hora del día, cuando la dueña ya estaba cerrando el local.
Lo sorprendente es que luego de meterse en la cocina y tomar ese utensilio, el hombre salió gritando que lo perseguían “fantasmas”. Aparentemente, buscaba tener un arma para defenderse.
El episodio ocurrió en un comercio que funciona como pizzería y pool, sobre Boulevard Brown al 700.
De acuerdo con la información policial a la que tuvo acceso ADNSUR, el hombre entró directamente al sector de la cocina y tomó el utensilio mientras la propietaria cerraba el establecimiento.
Fue al retirarse cuando comenzó a explicar que lo estaban persiguiendo fantasmas.
La situación fue advertida por agentes de la Comisaría Primera que vigilaban la zona, quienes intervinieron de inmediato y logró interceptar a DF en las inmediaciones del local comercial.
Al identificarlo, los efectivos observaron que el hombre estaba visiblemente alterado y vociferaba expresiones incoherentes.
En medio del procedimiento, el sujeto tiró al suelo el cortador de pizza que había sustraído, según detalló Diario Jornada.
Los policías procedieron a su detención y posterior traslado a la comisaría con jurisdicción en el lugar.
Hubo un elemento más: durante la requisa personal, encontraron entre sus prendas un envoltorio de nylon que contenía una sustancia que luego fue identificara como cocaína.
El hombre quedó a disposición de la Justicia, mientras se avanzaba con las actuaciones correspondientes por el intento de robo y la tenencia de sustancias prohíbidas.
En la madrugada del lunes 2 de noviembre, vecinos del barrio Cuenca XVI, en Neuquén, dieron aviso a la Policía por los fuertes gritos que provenían de una vivienda.
Al ingresar, los efectivos de la Comisaría 18 encontraron un escenario dantesco, con un gato decapitado y un perro muerto. En la casa no había personas.
El comisario Sergio Huanque explicó que quien había dado el alerta escuchó a un vecino que “vociferaba frases que daban cuenta de una alucinación”.
Luego, familiares del dueño de casa les contaron a los policías que el hombre les había dicho que en la vivienda ocurrían fenómenos paranormales.
"Se corroboró que se trata de un paciente de salud mental, que además de la patología de base se potencia con consumo problemático de estupefacientes", explicó más tarde Huanque.
El jefe policial detalló que se adoptaron medidas de seguimiento junto con el sistema de Salud Pública. Además, indicó que se estaban evaluando acciones para garantizar la seguridad del núcleo familiar.
"A través de los familiares se pudo iniciar el dispositivo de salud para que el sujeto vuelva a someterse a terapia de salud acorde a su patología para tener su conducta ajustada", señaló el comisario.