La investigación de la Justicia y la Policía de Chubut descartó la hipótesis de incendio accidental. Sin pistas ni imágenes de cámaras, buscan testimonios.
El fiscal de Chubut Facundo Oribones, que investiga la muerte de Bernardino “Nino” Villarroel, confirmó que el deceso del conocido pastelero de 78 años de Comodoro Rivadavia no se produjo a causa del incendio que destruyó su casa, sino que fue un homicidio violento.
La muerte de Nino ocurrió durante la tarde del lunes 2 de marzo en su vivienda ubicada en la calle Ferrocarril Patagónico 184, en el barrio Kilómetro 5 de Comodoro Rivadavia.
Tras ser alertados por vecinos, bomberos de la Policía acudieron a apagar un incendio que se había producido en la vivienda del pastelero. Cuando ingresaron al lugar, y todavía en medio de las llamas y el humo, encontraron el cuerpo sin vida del dueño de casa.
La primera hipótesis que se siguió fue que se había tratado de un accidente doméstico -algunos vecinos dijeron haber escuchado una explosión previa al inicio del fuego-, pero tras las pericias iniciales surgieron elementos que sugerían podía haber sido un homicidio seguido de un incendio intencional.
Con los resultados de la autopsia, este miércoles el fiscal Oribones ratificó lo que se sospechaba. “Confirmamos junto con la doctora (Diana) Guzmán (funcionaria de Fiscalía) que estamos en presencia de un homicidio”, informó.
Si bien el informe final de la autopsia aún no fue entregado, la médica forense ya adelantó algunos resultados preliminares.
“Se nos ha confirmado que Bernardino presentaba diversos golpes, sobre todo en el tren superior del cuerpo. Esto evidencia que efectivamente estamos ante un homicidio. La causa de muerte probable ha sido traumatismo de cráneo y no el incendio, como en un primer momento se supuso”, detalló el fiscal.
Ahora la investigación apunta a intentar resolver cómo y por qué se produjo el crimen, y también determinar si la vivienda fue incendiada después, para eliminar rastros.
La Fiscalía aguarda respuestas de informes solicitados a compañías telefónicas, ya que se busca reconstruir movimientos y posibles comunicaciones relacionadas con el hecho.
Oribones admitió que, entre las dificultades que se presentan, una de las principales es que, efectivamente, el incendio destruyó gran parte de los posibles elementos de prueba.
También dijo que hasta el momento hay “escasos testimonios de los vecinos de Bernardino”, y que tampoco cuentan con imágenes de cámaras de seguridad que sirvan para la investigación, que la Fiscalía lleva adelante junto con la División Policial de Investigaciones (DPI) de Comodoro Rivadavia.
Respecto de las cámaras, la funcionaria Guzmán confirmó que la casa de Nino se encuentra en un “punto ciego”. “No hay una cámara que apunte directamente al domicilio o en cercanías de este”, explicó.
“Lo que se está llevando adelante ahora es tratar de darle un contexto a la vida de Nino: qué sucedió ese día, cómo, qué hizo y con quién estuvo”, comentó Guzmán.
Entre las líneas de trabajo se analiza desde un posible robo frustrado hasta algún conflicto de índole personal.
Nino Villarroel, que estaba jubilado pero seguía trabajando como repostero y pastelero, vivía solo en su casa, tenía 78 años y era enfermo oncológico.