El lunes 6 de julio de 2026 se hará la audiencia de apertura y fuentes del caso anticiparon cómo fueron los instantes previos a la tragedia y qué hizo el guía.
El Ministerio Público Fiscal de Chubut confirmó que el próximo lunes se realizará la audiencia de apertura de la investigación contra el instructor de buceo que guiaba a Sofía Devries (23) cuando la joven murió durante una inmersión en Puerto Madryn, en febrero de 2026.
La formalización de la imputación por homicidio culposo marcaría un giro en una causa que, hasta ahora, no tenía personas formalmente acusadas.
El imputado es Thiago Nahuel Pocovi (26), instructor de la escuela de buceo de Buenos Aires que organizó la excursión a la ciudad del Golfo Nuevo.
La acusación, presentada por el fiscal Alex Williams y el funcionario Juan Pablo Santos, sostiene que su actuación fue contraria a los protocolos y normas de seguridad que regulan la actividad, según anticiparon fuentes judiciales a ADNSUR
Según se informó, Pocovi participará de la audiencia de forma virtual desde Buenos Aires.
El eje de la imputación es determinar si, al detectar un problema con su propio equipo, el instructor debió ordenar que todo el grupo ascendiera junto a él en lugar de subir solo a la superficie y dejar a la joven en la zona más profunda del parque submarino.
Según informaron las mismas fuentes, el grupo que integraba Sofía había realizado el día anterior el curso de Open Water, una certificación básica de la PADI (Professional Association of Diving Instructors) que habilita a descender hasta los 18 metros de profundidad.
"El día anterior hacen el curso de Open Water hasta 18 metros. Bajan cinco o seis personas y con eso quedan habilitados. Luego les ofrecen hacer al día siguiente el segundo curso, que permite llegar hasta los 30 metros", señalaron desde la investigación.
Sofía decidió participar de esa segunda instancia, más avanzada, para certificarse ante la organización internacional que habilita a practicar la actividad en todo el mundo, en distintos niveles de complejidad.
En esa segunda instancia, siempre en base a lo que reconstruyó la fiscalía, cuatro buzos descendieron acompañados por el instructor en el parque submarino Hu Shun Yu 809.
El lugar toma el nombre del pesquero chino que fue hundido especialmente en el lugar, hace alrededor de una década, para que funcione como un arrecife artificial, hoy convertido en uno de los puntos de buceo más conocidos de la zona de Punta Cuevas.
La pareja de Sofía, Leonardo Alonso, tuvo dificultades para compensar la presión en los oídos durante el descenso.
"Le costaba bajar porque tenía problemas para compensar. Es una maniobra que se hace cada pocos metros y a él le estaba resultando difícil", explicaron las fuentes. Mientras tanto, otros integrantes del grupo comenzaron a ascender de regreso a la superficie, y la joven quedó en la zona más profunda con el instructor.
En ese contexto, el instructor habría indicado mediante señas que tenía un problema con su chaleco compensador y que necesitaba subir a la superficie. Cuando inició el ascenso, Sofía quedó sola en el fondo mientras su pareja todavía descendía lentamente, por el problema que había tenido para compensar.
Los testimonios recavados señalan que la joven habría entrado en pánico. "Empieza a desesperarse, tiene una crisis y se saca el regulador para intentar respirar", explicaron desde la Fiscalía.
Su pareja, al llegar al punto más bajo, intentó asistirla.
Primero le ofreció su propio regulador y luego trató de inflarle el chaleco compensador para que ambos pudieran subir.
Sin embargo, en medio de la maniobra Sofía se habría soltado y, con el chaleco inflado, Alonso terminó ascendiendo solo, sin poder hacer nada para volver a bajar y rescatarla.
El cuerpo de Sofía fue hallado el miércoles 18 de febrero por personal de la Prefectura Naval Argentina en la popa del Hu Shun Yu 809, a unos 20 metros de profundidad.
El operativo de búsqueda que se inició tras conocerse la emergencia que habia surgido en el agua, duró de 48 horas y movilizo a 60 efectivos, robots submarinos y apoyo aéreo.
La autopsia determinó que la causa de muerte fue asfixia por sumersión y no detectó lesiones ni signos de intervención de terceros.
Sofía era oriunda del Gran Buenos Aires, estudiaba Comunicación y Administración, trabajaba en un emprendimiento familiar y desarrollaba contenidos en redes sociales sobre viajes, bienestar y estilo de vida.
Había viajado a Puerto Madryn junto a su pareja para obtener una certificación internacional de buceo deportivo, una actividad vinculada con los viajes que la apasionaba.
La investigación se centró desde entonces en evaluar si se cumplieron los protocolos de seguridad durante la inmersión.
La Fiscalía solicitó los manuales de la PADI y las normativas de Prefectura Naval, y estableció contactos con la sede de la organización en Latinoamérica para obtener documentación oficial.
Las conclusiones, como lo reconstruido a partir de testimonios, comenzarán a exponerse en la audiencia del lunes, durante el primer paso formal del proceso judicial contra el instructor Pocovi.