Según su propia confesión, tardó tres días en informar el crimen que había cometido. Lo que se sabía de la pareja en el barrio.
El hombre entró a la Comisaría Segunda de La Plata, en la Provincia de Buenos Aires, y, sin perder la calma, les dijo a los policías que lo atendieron: “Vengo a entregarme. Maté a mi mujer”.
Oriundo de Río Grande, provincia de Tierra del Fuego, antes de eso, y después de haber cometido el femicidio, había recorrido más de tres mil kilómetros.
Según la información policial, el crimen había sido cometido durante el feriado del lunes 12 de octubre, en La Plata.
El homicida que confesó el hecho fue identificado como José Martín Burgos, de 48 años.
Tras su declaración en la Comisaría Segunda, agentes de esa dependencia de La Plata se trasladaron hacia una casa ubicada en la calle 39 entre 121 y 122, del Barrio Hipódromo.
Allí, efectivamente, encontraron el cuerpo de Gabriela Patricia Martínez, de 39 años. Fue este jueves 15 de octubre. Habían pasado tres días de la fecha en la que, según quien confesó ser su autor, había ocurrido el crimen.
Para ingresar a la casa, los policías debieron contar con la intervención de los Bomberos, que derribaron la puerta.
El cuerpo de Martínez estaba boca arriba, al pie de una escalera de madera, vestida con ropa de dormir.
Según los primeros reportes oficiales, los signos visibles que mostraba el cuerpo eran compatibles con asfixia mecánica, es decir que Burgos la habría ahorcado con sus manos.
Después de matar a su mujer, también según lo que él mismo contó, Burgos emprendió un largo viaje, de más de 3.000 kilómetros.
Él y Gabriela tenían un hijo de un año y medio de edad. Con ese niño, el homicida viajó hasta Jujuy.
Allí, dejó al pequeño al cuidado de su hermana. Esto último fue confirmado, de acuerdo con la información oficial.
Después de dejar a su hijo con la tía, Burgos emprendió el regreso a La Plata y recién entonces, el jueves, se entregó.
Vecinos que declararon ante la Policía corroboraron que hacía varios días que no se los veía ni a Gabriela ni a su hijito.
También precisaron que la pareja llevaba poco tiempo en el barrio. Se habían mudado hacía menos de cuatro meses y los vecinos los conocían poco.
Dijeron que no se los veía demasiado, que salían con su auto en las mañanas y volvían por la tarde.
Algunas fuentes afirmaron que Burgos y Martínez habían comprado la casa. Otros, que alquilaban.
También se habló al principio de que había habido un llamado al 911, pero el parte policial posterior precisó una presentación en persona en la comisaría.
La fecha presunta de la muerte, el lunes 12, por ahora se basa solo en la declaración del acusado, y deberá ser confirmada por la autopsia y otras pericias realizadas en la vivienda.
En los datos del parte policial también se constataría que Burgos tiene domicilio en Río Grande.
La causa quedó a cargo de la fiscal Eugenia Di Lorenzo, titular de la UFI Nº 17 de La Plata, y fue caratulada como femicidio, sin que se conozcan hasta el momento los motivos.