El comunicado oficial por el reclamo formal al Reino Unido se emitió durante los festejos por la clasificación de Argentina a la final del Mundial 2026.
La Cancillería argentina presentó una nota formal de protesta ante la Embajada del Reino Unido por el tránsito de un buque de guerra por aguas de la Patagonia Argentina, desde Malvinas hasta el estrecho de Magallanes, sin la notificación previa que exigen los acuerdos bilaterales vigentes.
El Ministerio de Relaciones Exteriores dio a conocer la presentación en la noche del miércoles 15 de julio de 2026, horas después de que la Selección Argentina venciera 2 a 1 a Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026, mientras en todo el país se festejaba masivamente en las calles la clasificación al partido definitorio contra España.
La gestión diplomática fue instruida por el canciller Pablo Quirno.
Según el comunicado oficial, las acciones del buque "involucraron el tránsito" por aguas de jurisdicción nacional sin que Argentina "fuera debidamente notificada de conformidad con los acuerdos y declaraciones bilaterales vigentes".
El texto oficial califica el episodio como una violación a la Declaración Conjunta de 1991, que sustituye anexos de la Declaración de Madrid de 1990, en el punto referido a las "medidas de fortalecimiento de la confianza" entre ambos países.
La Cancillería sostuvo que se trata de una "incursión militar británica en espacios bajo jurisdicción argentina" que se suma a "una política sostenida de actos unilaterales" contraria a las resoluciones de las Naciones Unidas.
El comunicado cita puntualmente la Resolución 31/49 de la Asamblea General de la ONU, que exhorta a ambas partes a no introducir modificaciones unilaterales en la situación de las Islas Malvinas mientras la disputa de soberanía siga sin resolverse.
El Gobierno argentino reafirmó además sus "legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía" sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y cerró la presentación con la fórmula: "Por historia, por derecho y por convicción, las Malvinas son Argentinas".
La Armada había detectado al buque patrullero HMS Medway entre el 3 y 4 de julio de 2026, navegando desde las Islas Malvinas hacia el estrecho de Magallanes e ingresando a jurisdicción nacional a la altura de Santa Cruz y Tierra del Fuego.
Ni el comandante de las Fuerzas Británicas en Malvinas, brigadier Charlie Harmer, ni la comandante del buque, capitán de corbeta Lucía Ramsay, utilizaron los canales previstos para informar el movimiento, según había trascemdido días después.
El monitoreo estuvo a cargo del Área Naval Austral, bajo la conducción del contraalmirante Guillermo Prada, con apoyo de una aeronave Beechcraft B-200M "Cormorán".
Tras cruzar el extremo austral, el buque recaló en Punta Arenas, Chile, para tareas de reaprovisionamiento.
Días antes de conocerse la protesta formal de Cancillería, un grupo de diputados de Unión por la Patria había impulsado un pedido de informes al Poder Ejecutivo por el mismo episodio.
"Lo que sucedió con este buque no puede entenderse de otra manera que como una provocación del Reino Unido hacia la República Argentina y hacia la defensa de la soberanía de las Islas Malvinas", afirmó Guillermo Michel, uno de los autores del proyecto.
La iniciativa legislativa exigía explicaciones al Gobierno, que durante varios días mantuvo silencio, sobre el tránsito del patrullero oceánico de la Royal Navy británica.