El Falcon 9 lanzado en 2025 impactará en la madrugada de este 5 de agosto de 2026. Científicos pidieron colaboración ciudadana para tratar de captarlo.
Un fragmento de un luna Falcon 9 de SpaceX, la empresa de Elon Musk, impactará contra la superficie de la Luna en la madrugada de este miércoles 5 de agosto de 2026.
Se trata de la segunda etapa del vehículo, lanzada en 2025, que quedó sin combustible en una órbita inestable hasta terminar en curso de colisión por efecto de la gravedad.
El hecho, anunciado semanas atrás, despertó fuerte interés de astrónomos profesionales, pero también de aficionados de distintas partes del mundo y de la Argentina. Entre ellos, Comodoro Rivadavia, donde por estas horas se están organizando para tratar de captar el evento con telescopios.
Según las estimaciones difundidas por los especialistas, el choque ocurrirá en una ventana que va de las 3:25 a las 3:44, aunque otras fuentes precisan las 3:35 como horario más exacto.
El objeto, un tubo vacío de unos 20 metros de largo por 3 o 4 metros de diámetro, viaja a una velocidad cercana a los 2,4 kilómetros por segundo.
El impacto generará un nuevo cráter de aproximadamente 27 metros de diámetro y cinco metros de profundidad, según las simulaciones más recientes, y movilizará más de un millón de kilos de regolito, el material que cubre el suelo lunar.
Parte de ese material es lo que podría elevarse hasta 1,5 kilómetros de altura y permanecer en suspensión durante varios minutos.
Aunque el choque será un instante fugaz, los científicos esperan que deje varias señales observables.
La primera será un destello de luz de menos de un segundo. Luego aparecerán una nube de polvo y los fragmentos de roca que podrían ser expulsados desde la superficie lunar elevándose un kilómetro y medio.
Más allá de las probabilidades -o no- de captar el evento, desde la ciudad petrolera de Chubut el astrónomo amateur Marco Espinosa explicó por qué están esperanzados y movilizados para no dejar pasar la oportunidad.
“Es algo que nunca se ha dado en el último tiempo. Muchas veces los observatorios han visto asteroides, pero poder ver y filmar el choque de un objeto fabricado por el hombre contra la Luna genera mucha expectativa”, aseguró en diálogo con Zeta TV.
Respecto a las chances de poder captarlo desde Comodoro, el especialista fue cauto: “Puede que veamos un destello o puede que no se vea nada, ya que la Luna es muy grande y el impacto será en un punto pequeño”, anticipó.
Sin embargo, los aficionados se pusieron manos a la obra. Para intentar un registro del choque, utilizarán telescopios medianos a grandes, de 200 milímetros de apertura, acoplados a cámaras de fotos de alta velocidad capaces de captar entre 30 y 100 cuadros por segundo.
Más allá de ese despliegue, Espinosa también invitó a la comunidad a observar el cielo con binoculares, por si el evento supera las expectativas y emite señales claras.
Sucede que la “misión” de captar el evento no está reservada a científicos y especialistas profesionales y aficionados. Cuando en julio de 2026 se hizo público lo que iba a pasar con el Falcon 9, los astrónomos iniciaron una campaña internacional para que, a los telescopios profesionales, se sumen propuestas de ciencia ciudadana que eventualmente, puedan aportar información valiosa desde cualquier punto de la Tierra.
A eso apuestan en Comodoro Rivadavia.
Lo cierto es que no hace falta contar con instrumental sofisticado y quienes tengan equipos más sencillos también pueden sumarse ponerse el despertador y sumarse a la movida.
En cualquier caso, se recomienda hacer una prueba previa para ajustar los aparatos y chequear las condiciones de visibilidad de la Luna.
Lejos de tratarse de basura espacial sin importancia, el choque representa una oportunidad única para la ciencia.
“Actualmente no hay muchos modelos que describan qué sucede cuando algo impacta en la Luna", explicó.
Y agregó: "Este seguimiento amateur terminará siendo un trabajo científico analizado por profesionales, ya que permitirá mejorar los modelos de previsión sobre cómo el polvo lunar se levanta y se asienta, algo clave para diseñar los próximos aterrizajes de misiones tripuladas sin que se vuele tanto material”, explicó Espinosa.
Obviamente, los observadores de Comodoro Rivadavia y de todo el mundo no estarán solos. La NASA y el orbitador surcoreano Danuri fotografiarán la zona antes y después del impacto para analizar el cráter resultante.
Pero cualquier registro adicional del momento del impacto puede aportar información crucial.