Acusado de matar a Azul Semeñenko: el perfil violento de Roberto Sánchez que relataron su vecinos

Los testigos declararon que sufrieron hostigamientos e intentos de extorsión. Se cerró la primera semana del juicio por el transfemicidio.

Roberto Daniel Sánchez, el acusado.

"A mí me amenazó de muerte", dijo sobre su vecino Roberto Daniel Sánchez. La mujer prefirió reservar su identidad, como todas las personas consultadas por LM Neuquén un año atrás, en una recorrida por Toma La Familia. Este viernes, el testimonio fue escuchado por el jurado popular en el juicio por el transfemicidio de Azul Semeñenko.

Luego de la detención de Roberto Daniel Sánchez, en ese entonces de 59 años, también había relatado que motivó una denuncia penal cuya causa por lesiones leves y amenazas no prosperó: "El hijo de él me pegó, le metí una denuncia a los dos, le hicieron una orden de restricción".

Para ese entonces era de público conocimiento que en el allanamiento en la vivienda de Copahue al 1100 los peritos forenses encontraron armas blancas, paredes, sábanas y otros elementos positivos en el examen de sangre humana, así como las cámaras que registraron que el 25 de septiembre a la madrugada Azul ingresó por la entrada, y fue la última vez que se la vio con vida. Consultados por este diario, los vecinos no se mostraron sorprendidos de que Sánchez fuera acusado por ser autor del crimen contra una mujer trans.

En la jornada de este viernes, donde cerró la primera semana del juicio, los testimonios de su familia se sumaron a los de otros vecinos que ya habían declarado durante las jornadas anteriores y que también pidieron resguardar sus identidades por temor a posibles represalias.

El abogado querellante Fernando Gómez había anticipado el sentido que tendría este tramo de la prueba en los alegatos de apertura, una semana atrás. “El desenlace violento en la muerte de Azul no está descontextualizado de la vida de Sánchez marcada por la violencia”, sostuvo al presentar la teoría de la querella a los y las doce integrantes del jurado, más suplentes.

La acusación busca demostrar que lo ocurrido la noche del 25 de septiembre de 2025 no constituyó un episodio completamente ajeno a otros comportamientos del imputado. Los testimonios vecinales forman parte de esa reconstrucción, aunque las denuncias sobre conflictos anteriores no prueban por sí mismas la responsabilidad penal por el crimen.

Un vecino de terror

En la sexta jornada del juicio contra Sánchez, acusado de matar a Azul Semeñenko con las agravantes de ensañamiento, violencia de género y odio a su identidad trans, el hombre de 60 años tuvo que ser nuevamente esposado y trasladado de la Sala 12 a un espacio contiguo. El motivo no es una novedad: sus vecinas le tienen miedo.

La primera testigo de la jornada fue una joven que vive en cercanías a la vivienda de Sánchez. Contó que conocía al acusado por ser vecino y que había visto trabajar en la gomería a una mujer que identificó como B., quien mantenía una relación con él, en condiciones de extrema pobreza y vulnerabilidad.

Sobre ese vínculo, dijo que Sánchez le daba órdenes y le gritaba mientras ella trabajaba. La joven aclaró que nunca había conversado con la mujer, por lo que su descripción se limitó a lo que había observado desde su casa.

El relato más grave estuvo relacionado con el enfrentamiento que figura en la crónica del 22 de octubre. Según precisó, ocurrió después de que su familia instalara un negocio que le hacía la competencia al acusado.

La joven contó que una tarde lavaba el auto de su madre en la vereda cuando comenzó a discutir con el hijo de Sánchez, que, según declaró, la insultó y luego le pegó una piña en la boca. En ese momento usaba brackets y el golpe le lastimó el labio por dentro.

Su padre salió a defenderla. Fue entonces, según su testimonio, cuando Sánchez se involucró en la pelea. La joven relató que el acusado y su hijo se enfrentaron con su padre con cuchillos y barretas de la gomería.

En ese contexto, aseguró que Sánchez amenazó con matarla. “Te voy a matar a la pendeja de mierda esa”, recordó que el acusado le dijo a su padre.

“Hasta el día de hoy me acuerdo”, expresó ante el jurado. La joven explicó que aquella frase siguió presente en su memoria y que, después de lo ocurrido, hizo una denuncia en la Comisaría Segunda. Según declaró, hubo un allanamiento y le pusieron la orden de restricción.

También describió a Sánchez como una persona con la que resultaba difícil mantener un trato cotidiano. Dijo que solía estar alterado y que en el barrio eran frecuentes los gritos. Sobre el modo en que se dirigía a las mujeres, contó que escuchó comentarios sobre sus cuerpos y expresiones que consideraba irrespetuosas.

La testigo señaló que, en el último tiempo, veía circular la Ford Ranger blanca del acusado durante la noche a alta velocidad.

Disputas comerciales y una denuncia

Después declaró otra integrante de la familia, quien contó que conocía a Sánchez desde que llegó al barrio y que, en un primer momento, mantenían un trato vecinal.

La relación cambió cuando su familia abrió una verdulería. Según declaró, el acusado se molestó porque una de sus hijas también tenía un comercio de ese rubro. Años después, cuando su marido instaló otro negocio y los conflictos se profundizaron.

La mujer sostuvo que Sánchez y varios integrantes de su familia fueron hasta su casa para exigirles que dejaran de trabajar allí. Según su relato, llegaron con una barreta y palos, y hubo agresiones contra su marido. También contó que les advirtieron que tenían que irse y que existían amenazas de prender fuego la vivienda.

La testigo dijo que realizó una denuncia policial después de ese episodio. Describió que, desde entonces, la relación con sus vecinos quedó deteriorada.

Más adelante, relató otro enfrentamiento, cuando el hijo de Sánchez comenzó a insultar a su hija mientras ella lavaba un auto en la vereda. La mujer contó que intervino para defenderla y que el acusado salió en defensa de su hijo. En ese momento, según declaró, Sánchez amenazó a su marido con matar a la joven.

La madre también describió cómo veía a la mujer que identificó como B., pareja de Sánchez irse de la casa llorando y que luego regresaba. Sobre la relación entre ambos, señaló que no parecía buena, aunque no precisó haber presenciado todos los episodios que describió.

Al ser consultada por la personalidad del acusado en el barrio, afirmó que no era un buen vecino y que solía circular de noche en su camioneta. También dijo que veía personas que concurrían a su casa durante la noche, aunque no aportó información que permitiera establecer el motivo de esas visitas.

El padre: “Me hacía la vida imposible”

El tercer testigo de la familia fue el padre de la joven, también lleva más de dos décadas en el barrio y que, antes de abrir su propio negocio, mantenía un trato cordial con el acusado.

Según declaró, los problemas comenzaron hace aproximadamente cinco años cuando instaló el negocio. Sánchez lo acusaba de quitarle clientes, pero el hombre sostuvo que la gente elegía su local por el trato que recibía. Describió al acusado como una persona que insultaba a algunos clientes y los echaba del negocio.

El hombre relató varios enfrentamientos. En uno de ellos, aseguró que Sánchez se acercó con una barreta y lo amenazó con prender fuego su gomería. También dijo que integrantes de la familia del acusado lo agredieron y arrojaron piedras contra su casa. En otra ocasión, contó que intervino cuando Sánchez habría intentado golpear a una mujer que paseaba un perro.

El episodio que involucró a su hija fue el que más lo marcó. Dijo que estaba trabajando cuando escuchó gritos y salió a la calle. Allí vio a la joven con sangre en la boca y la nariz, después de que el hijo de Sánchez le pegara. Según declaró, cuando intentó defenderla, el acusado también se involucró en la pelea y lo amenazó.

El padre confirmó que su hija realizó la denuncia por la agresión y la amenaza de muerte.

Durante su testimonio también se refirió al incendio que destruyó la gomería y la vivienda de Sánchez en diciembre de 2023. Afirmó que creía que había sido intencional, aunque reconoció que no sabía quién lo había provocado ni cuál había sido el motivo concreto, pero que el acusado había tenido problemas con distintas personas del barrio.

En relación con la vida cotidiana de Sánchez, el testigo afirmó que lo veía circular de noche y que escuchaba con frecuencia el ruido de su camioneta. También hizo afirmaciones sobre un presunto consumo y venta de drogas.

El hombre contó, además, que después del crimen de Azul su propio negocio quedó expuesto a insultos y señalamientos. Explicó que, cuando la calle fue cortada durante el procedimiento policial, algunas imágenes difundidas por los medios mostraron el cartel de su negocio y hubo personas que creyeron que allí había ocurrido el asesinato. Para evitar confusiones, colocó un cartel que indicaba que el lugar del hecho estaba más lejos.

Declaró que la hija de Sánchez intentó extorsionarla

Los tres testimonios de este viernes se sumaron a los de otros vecinos que describieron conflictos con Sánchez y su entorno. En la audiencia anterior, una comerciante que trabaja cerca de la casa del acusado había relatado que lo escuchaba insultar a su pareja y que en una ocasión la vio con un ojo morado.

Según su declaración, B., la mujer le había dicho que no tenía adónde ir y que sus hijos estaban con sus abuelos.

Esa testigo también afirmó que, después de la detención de Sánchez, una de sus hijas se acercó a ofrecer dinero para que algunas personas declararan a favor de su padre.

La ausencia de Azul y el dato que llamó la atención de la propietaria

Otra de las testigos fue la mujer que le alquilaba el departamento a Azul Semeñenko. Su declaración permitió reconstruir cómo advirtió que algo no estaba bien: fueron sus dos gatos, que querían entrar a la vivienda, los que le llamaron la atención sobre la ausencia de la inquilina. Cuando se comunicó con la Policía, le informaron que Azul llevaba cinco días desaparecida.

La mujer recordó que la calefacción había quedado encendida en el departamento. También contó que conocía a Roberto Daniel Sánchez porque alguna vez había llevado su vehículo a la gomería para inflarle los neumáticos, y que conocía a integrantes de su entorno familiar.

Durante el interrogatorio, la Fiscalía le preguntó por la separación de Sánchez y la mujer que había sido su pareja y con la que tuvo sus hijos. La testigo comenzó a explicar que conocía comentarios sobre los motivos de esa ruptura, pero la defensa objetó la respuesta por tratarse de información que no había conocido de manera directa. Ante la objeción, el juez le permitió contestar.

Entonces la testigo aclaró que había sido su hermana —amiga de la ex pareja del acusado— quien le había contado que Sánchez ejercía violencia contra ella y que esa situación había motivado la separación.

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