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Al imputado le espera una pena efectiva de varios años de prisión. El taxista recibió una bala en la nuca y sobrevivió de milagro.
Maximiliano Octavio Montoya fue condenado, a casi un año del hecho, por la noche de terror que le hizo pasar a un taxista neuquino y a su entonces pareja, a quienes tuvo amenazados dentro de un taxi. El joven, creyendo que el conductor había avisado a la Policía para que lo detuvieran, lo obligó a pasar semáforos en rojo y finalmente lo baleó al llegar a la zona del Metrobús. El taxista se salvó de milagro.
Por unanimidad, un tribunal dio por probada la teoría de la fiscalía y condenó al hombre que baleó al taxista Diego Rojas y amenazó a su pareja en julio de 2023 en una noche de furia y una secuencia de pesadilla. Maximiliano Octavio Montoya fue declarado responsable e irá a prisión.
El juicio concluyó el miércoles y el fiscal Andrés Azar, quien intervino en las audiencias junto a la asistente letrada Carolina Gutiérrez, pidió a la jueza Carina Álvarez y a los jueces Luciano Hermosilla y Juan Kees la declaración de responsabilidad de Montoya por los delitos de homicidio agravado por el uso del arma de fuego en grado de tentativa, en concurso real con amenazas coactivas agravadas por el uso de arma de fuego, también en concurso real con portación ilegal de arma de fuego.
Los magistrados, tras analizar toda la prueba presentada por las partes, decidieron de manera unánime declarar la responsabilidad del hombre por la figura requerida por la acusación.
La pena se discutirá en una próxima audiencia que deberá fijar la Oficina Judicial.
La semana pasada, a casi un año del hecho, comenzó el juicio contra Maximiliano Montoya, el joven que obligó a un taxista a pasar semáforos en rojo y luego lo baleó, creyendo que los seguía la Policía. El acusado también llevaba amenazada a su pareja.
Según la teoría que se dio por probada, el episodio de extrema violencia se vivió el 19 de julio de 2023, el taxista Diego Rojas levantó a una pareja (el acusado Montoya y su entonces pareja) en la base de taxis de calles Sarmiento y Olascoaga, que le pidió dirigirse hasta el Loteo Social. A los pocos minutos, cuando el taxista dio aviso al operador de la base de su destino final, Montoya enloqueció al creer que había dado aviso a la Policía y comenzó a amenazarlo para que pase los semáforos en rojo lo más rápido posible. "Hacé lo que te dice porque te va a matar", le advirtió la joven a Rojas.
En la intersección de calle Pringles y Avenida del Trabajador -en inmediaciones del Metrobús-, Montoya le arrojó una lata de cerveza al taxista y, continuando con sus amenazas de muerte, le apoyó el arma en la espalda. El conductor abrió la puerta del auto y saltó mientras el taxi aún estaba en movimiento, justo en el mismo momento en que el acusado gatillaba al menos tres veces. Un proyectil lo alcanzó: le ingresó por el omóplato y quedó alojado en el cuello de la víctima, que se salvó de milagro.
Pese a que la pareja se arrojó también del auto, el joven fue detenido al poco tiempo y la mujer se acercó al primer efectivo policial que vio en las inmediaciones para relatar todo lo ocurrido y pedir ayuda. Ella también estaba amenazada y era obligada a acompañar al violento.
Montoya fue acusado y quedó detenido en prisión preventiva por la decisión de dos tribunales que concordaron en que era lo más adecuado para cautelar el proceso. Así continuó adelante la investigación, que pronto sumó una prueba clave: los registros fílmicos.
Con esto, se comprobó que el acusado llevaba un arma y así terminó acusado como autor del delito de homicidio agravado por el uso del arma de fuego en grado de tentativa, en concurso real con amenazas coactivas agravadas por el uso de arma de fuego, también en concurso real con portación ilegal de arma de fuego.
Lo que dio a conocer la fiscal Paula González en la primera formulación de cargos sobre las circunstancias del hecho, fue que Montoya y su entonces pareja acababan de dejar un hotel en las inmediaciones de la base de taxis, de donde los habían echado porque el joven se encontraba "muy agresivo". Es que allí habían discutido y Montoya, de acuerdo a la declaración de la joven, había amenazado con matarle a su madre, quien vive en el Loteo Social. Por este motivo se dirigían allí en el taxi.
Rojas, el taxista que los llevó, relató que notó durante el viaje que Montoya "tenía muy amenazada a su pareja", quien en todo momento pedía al agresor que desista de su actitud, sin éxito.
Esto no solo se condice con el relato de la joven, sino también con el miedo expresado y con su absoluta actitud de cooperación con los investigadores, al relatar todo lo ocurrido y ayudar a identificar a Montoya, quien finalmente fue detenido gracias a la descripción que aportó alrededor de las 4 de la madrugada de ese día, en calle República de Italia.