Taxista baleado: violencia de género, una promesa de muerte y confusión
El joven que amenazó y disparó al taxista Diego Rojas al subir a su taxi junto a su pareja, fue acusado por el violento hecho y quedó detenido en prisión preventiva, dando inicio a la investigación. Los detalles de la secuencia que sembró el terror y la indignación una vez más en Neuquén.
Este jueves por la mañana se llevó adelante la audiencia de formulación de cargos contra Maximiliano Octavio Montoya, el joven de 27 años que amenazó y disparó contra el taxista Diego Rojas en un un violento y confuso episodio que volvió a poner en el foco la inseguridad a la que se encuentran expuestos los taxistas cada día en Neuquén.
La fiscal Paula González, de la Unidad de Actuación Genérica, relató en audiencia a poco más de 24 horas del hecho, una secuencia ya escuchada incluso de boca de la propia víctima, quien relató lo ocurrido a los medios de comunicación.
Alrededor de las 02:50 del miércoles 19, Rojas levantó a una pareja (el acusado Montoya y una joven de apellido Vivanco) en la base de taxis de calles Sarmiento y Olascoaga, que le pidió dirigirse hasta el Loteo Social. Los pasajeros iban discutiendo desde antes de subir al vehículo y así continuaron durante el recorrido. Montoya, al parecer, iba borracho, y llevaba consigo una lata de cerveza.
A pocos minutos de iniciado el viaje fue cuando todo tomó un giro, cuando el taxista dio aviso al operador de la base de su destino final, lo que despertó la furia de Montoya, quien creyó que el chofer había dado aviso a la Policía y comenzó a amenazarlo para continuar conduciendo y pasarse semáforos en rojo para llegar más rápido a destino, convencido de que las autoridades seguían el taxi en el que se movilizaban.
La situación fue empeorando con cada minuto, hasta que Montoya reveló que llevaba un arma entre su ropa y se la mostró al taxista, a pesar de los pedidos de la joven al agresor de que no lastimara al conductor. Al ver que sus intentos eran inútiles, se dirigió al taxista: "Hacé lo que te dice porque te va a matar", le advirtió.
Llegando a la intersección de calle Pringles y Avenida del Trabajador, el violento le arrojó la lata de cerveza al taxista y, continuando con sus amenazas de muerte, le apoyó el arma en la espalda. El conductor no aguantó más; abrió la puerta del auto y saltó mientras aún estaba en movimiento, justo en el mismo momento en que el acusado gatillaba reiteradamente.
Uno de los proyectiles alcanzó a ingresar por el omóplato y quedó alojado en el cuello de la víctima, milagrosamente sin causar ninguna lesión de gravedad. Otros de los disparos dejaron orificios en el vehículo.
Por su parte, Montoya y Vivanco también saltaron del vehículo: el acusado huyó del lugar y la joven, muy atemorizada, se acercó al primer efectivo policial que vio en las inmediaciones para relatar todo lo ocurrido y pedir ayuda.
"Tenía muy amenazada a su pareja"
Lo que dio a conocer la fiscal González respecto de las circunstancias del hecho, fue que Montoya y Vivanco acaban de dejar un hotel en las inmediaciones de la base de taxis, de donde los habían echado porque el joven se encontraba "muy agresivo". Es que allí habían discutido y Montoya, de acuerdo a la declaración de la joven, había amenazado con matarle a su madre, quien vive en el Loteo Social. Por este motivo se dirigían allí.
Rojas, la propia víctima, relató que notó durante el viaje que Montoya "tenía muy amenazada a su pareja", quien en todo momento pedía al agresor que desista de su actitud, sin éxito.
Esto no solo se condice con el relato de la joven, sino también con el miedo expresado y con su absoluta actitud de cooperación con los investigadores, al relatar todo lo ocurrido y ayudar a identificar a Montoya, quien finalmente fue detenido gracias a la descripción que aportó alrededor de las 4 de la madrugada, en calle República de Italia.
Detenido
Con la teoría fáctica presentada y la evidencia reunida, que incluyó el hallazgo de pólvora en las manos del acusado y el secuestro de 16 cartuchos en un morral que dejó en el taxi (más los daños constatados en el vehículo), González acusó a Montoya como autor del delito de homicidio simple en grado de tentativa en concurso real con amenazas coactivas agravadas por el uso de arma. El arma utilizada en el hecho aún no fue hallada.
Por último, pidió para cautelar los riesgos procesales, que el agresor quede detenido en prisión preventiva por un plazo de seis meses.
La defensora oficial, Laura Giuliani, no se opuso a la teoría del caso presentada ni a la calificación legal, pero sí a la medida de coerción, requiriendo en su lugar una prisión domiciliaria.
No obstante, el juez de garantías Luis Giorgetti hizo lugar a la cautelar más gravosa requerida por la acusación, aunque dictó tres meses de detención.
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