Un año después del crimen los acusados están acusados de un doble asesinato doblemente agravado. Podrían enfrentar más de 15 años de prisión.
Casi un año después del doble asesinato que conmocionó a Cutral Co, la persecución que terminó con la vida de Nicolás Piovesan y Junior Riquelme llegó al juicio. Desde este lunes, un Tribunal de Jurados Populares comenzó a escuchar la acusación.
Piovesan tenía 16 años y viajaba en una moto junto a Junior Riquelme cuando, según la Fiscalía, comenzaron a ser perseguidos por un Volkswagen Gol. Los acusados habrían disparado varias veces hasta derribarlos. Ambos murieron. El jurado popular deberá determinar si los dos imputados son responsables.
Los dos hombres acusados del doble crimen cometido en la madrugada del 26 de agosto de 2025 fueron identificados como Carlos Andrés de la Vega y Juan José Canihuan. Un año después, el jurado popular deberá decidir si los encuentra culpables del delito de homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, alevosía y uso de armas de fuego, en calidad de coautores.
La acusación sostiene que aquella madrugada Piovesan conducía una moto y Riquelme viajaba como acompañante. Se dirigían hacia la casa de Claudia Epulef, conocida como “La Chagua”, en el barrio Nehuen Che, cuando un Volkswagen Gol comenzó a seguirlos.
Según la reconstrucción presentada por el fiscal jefe Gastón Liotard, de la Vega manejaba el Gol y Canihuan iba como acompañante. La persecución continuó por calle Rosembrok y, mientras los jóvenes circulaban en la moto, desde el auto se efectuaron disparos.
No fueron disparos intimidatorios, según la hipótesis que deberá probar la Fiscalía ante los jurados: fueron realizados con intención de matar.
Al llegar a la esquina de Agrimensor Baka, Riquelme cayó de la moto como consecuencia de las heridas. Piovesan continuó unos metros, hasta que también cayó. Los dos murieron en el lugar.
La pretensión punitiva del Ministerio Público Fiscal supera los 15 años de prisión, motivo por el cual la causa llegó a un juicio por jurados. El juicio es dirigido técnicamente por la jueza Vanesa Macedo Font.
La autopsia permitió dimensionar la violencia del ataque. Piovesan recibió tres impactos de arma de fuego, todos con orificio de entrada en la espalda. Uno de los proyectiles ingresó por la parte posterior de la caja torácica, atravesó el diafragma y luego lesionó el pulmón izquierdo, el corazón y el pulmón derecho, hasta quedar alojado en la parrilla costal.
Esa herida fue mortal. Por su parte Riquelme recibió dos disparos. Uno ingresó por el lateral izquierdo del cuello y provocó una lesión vascular con salida por el lado derecho. El segundo impactó en la zona abdominal izquierda y alcanzó un cuerpo vertebral.
La lesión en el cuello fue la que le provocó la muerte. Después de la balacera, de acuerdo con la acusación fiscal, los ocupantes del Volkswagen Gol escaparon del lugar.
La Fiscalía sostiene que de la Vega y Calihuan participaron de manera conjunta en el ataque y que actuaron aprovechando una situación que colocó a las víctimas en una posición de indefensión.
El doble homicidio no ocurrió en un contexto de violencia aislado. La investigación reconstruyó una serie de enfrentamientos previos entre grupos enfrentados. El 23 de agosto, apenas tres días antes del crimen, se había registrado un primer episodio a tiros cuando uno de los ahora acusados se acercó hasta un lugar que frecuentaban Piovesan y Riquelme.
Ese ataque no dejó heridos. Ese mismo día se produjo otro enfrentamiento armado entre los grupos, también sin víctimas fatales. Pero la escalada continuó. 48 horas después, Piovesan y Riquelme fueron asesinados.
Aquellos episodios previos forman parte del contexto que la Fiscalía llevará al debate para intentar explicar el origen del enfrentamiento y la relación entre las personas involucradas.