El año pasado, recibió un primer castigo de cuatro años de prisión efectiva. Durante este mes, se definió otro proceso en su contra por narcotráfico.
Un comerciante de Senillosa que arrastraba una condena por narcotráfico tuvo que volver al banquillo de la justicia federal por otra causa penal que se abrió a principios de 2024 por la sospecha en relación a un kiosco narco que funcionaba en el barrio Unión.
La investigación en relación al hombre oriundo de la localidad neuquina de Picún Leufú se inició en diciembre de 2023 y concluyó con un allanamiento a mediados de enero de 2024 en Senillosa. Los sabuesos de las fuerzas de seguridad no tardaron en comprobar la existencia de un kiosco narco al observar que, durante el día, era permanente el ir y venir de personas en una casa ubicada sobre calle Pascual Puente.
El resultado del procedimiento fue muy positivo porque confirmó las sospechas con el hallazgo de dos centenares de envoltorios con cocaína.
Frente al secuestro de la droga, el comerciante, de 39 años, fue imputado por el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.
Tras la elevación a juicio, el proceso se definió en el inicio del presente mes con la presentación de un acuerdo logrado entre el Ministerio Público Fiscal (MPF) y la defensa particular.
Sin desconocer el antecedente cercano del año pasado, donde el imputado fue condenado por un delito similar vinculado con la ley 23.737, la parte acusadora y la defensa propusieron una pena única de 4 años y medio de cárcel efectiva. En 2025, el Tribunal Oral Federal (TOF) le había impuesto un castigo de 4 años.
En cuanto a la modalidad de cumplimiento de la pena, se contempló que el comerciante había sido beneficiado con la prisión domiciliaria en marzo del año pasado.
Los informes positivos elaborados por los responsables de controlar la medida cautelar fueron determinantes para que tanto la fiscalía como la defensa mostraran su coincidencia para que se mantenga la prisión domiciliaria. Agregaron que el hombre es controlado con una tobillera electrónica y que, hasta el momento, no se comprobaron irregularidades.
El juez unipersonal del TOF se encargó de homologar el acuerdo propuesto y aclaró que no se iba a considerar una declaración de reincidencia.
De esta forma, el comerciante identificado como Gerardo Nicolás Maita, deberá cumplir un castigo de 4 años y 6 meses de prisión bajo la modalidad de prisión domiciliaria y bajo la guarda de su pareja.
Respecto de los controles, continuará siendo vigilado con una tobillera y los operadores de la Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal (DECAEP) harán visitas periódicas.
La primera investigación que involucró a Maita y un presunto cómplice se remonta a los últimos meses de 2019. El Departamento Antinarcóticos de la Policía neuquina reunió distintos elementos de prueba y los presentó en la fiscalía federal. De esta forma, fueron autorizados dos allanamientos en propiedades ubicadas en distintos puntos de Senillosa. En ambos casos, los uniformados lograron secuestrar estupefacientes, dinero en efectivo y una balanza digital. Uno de los incidentes protagonizado por el principal sospechoso fue un intento de fuga en un Peugeot 2008 aunque rápidamente fue interceptado.