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Baleó en la cabeza a su expareja en un hecho ocurrido en Villa Ceferino, en diciembre de 2023. Un tribunal lo declaró culpable y solo resta definir la pena.
Un salvaje que le descerrajó una andanada de disparos a su expareja con la intención de matarla fue condenado luego de un juicio ante un tribunal colegiado. En una próxima instancia, se definirá la pena de cárcel que purgará.
Por unanimidad, los jueces Cristian Piana, Luciano Hermosilla y Juan Guaita declararon a Adriel Antonio Guerrero responsable por el delito de tentativa de homicidio triplemente agravado por la utilización de un arma de fuego, por el vínculo, y por haber sido cometido en un contexto de violencia de género (femicidio).
El hecho había ocurrido en diciembre de 2023 en el barrio Villa Ceferino de Neuquén capital, cuando Guerrero le efectuó tres disparos a su expareja con quien había convivido en un contexto de violencia de género durante 16 años y con quien tenía 5 hijos en común.
La investigación de lo sucedido estuvo a cargo de la fiscal del caso Silvia Moreira y el asistente letrado Pablo Jávega.
El hecho ocurrió el 12 de diciembre de 2023, entre las 0:50 y la 1:15. La investigación desarrollada por el Ministerio Público Fiscal (MPF) determinó que Guerrero fue a la casa de la víctima, ubicada en calle Cerro Bandera, para dejar a uno de los hijos que tienen en común -un bebé de 11 meses- y cuando la mujer salió a recibirlo, él le solicitó hablar.
Ella se negó, el acusado la tomó del cuello, le dijo que la iba a matar, sacó un revólver y le disparó en la cabeza. Posteriormente, cuando la mujer estaba en el suelo, le efectuó otros dos disparos. Antes de desvanecerse, la víctima pudo pedirle auxilio a uno de sus hijos. Finalmente, el imputado se retiró del lugar e intentó quitarse la vida disparándose en el cuello. La fiscal Moreira explicó durante la formulación de cargos que la relación de pareja que mantuvieron estuvo atravesada por violencia física y psicológica y que el imputado “no aceptaba que la víctima podía tener otra vida sin él”.
Víctima y victimario tuvieron una relación de aproximadamente 16 años de duración, fruto de la cual nacieron cinco hijos, de entre 11 meses y 13 años. Durante la relación, la víctima fue sometida a múltiples episodios de violencia verbal y física, aunque no había ninguna denuncia que así lo demuestre, sino que esto fue surgiendo de relatos de familiares de ella y del imputado, vecinos que dieron cuenta de los gritos y pedidos de auxilio que se escuchaban de la mujer, y también de amigas de la víctima.
La situación de violencia sufrida por la víctima fue revelada en diciembre de 2023 durante la audiencia de formulación de cargos. "Apenas ha podido contarnos lo que le ha sucedido por esos años, pero ha guardado silencio por mayor parte de su vida", confió la fiscal Moreira en su momento, indicando que además la mujer estaba amenazada de muerte por Guerrero, quien además la había advertido con matar a su madre si contaba algo al respecto. Alrededor de octubre de 2023, el vínculo de pareja finalmente se disolvió, pero "la violencia continuó y se agravó".