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Femicidio de Natalia Vilte: "Hace mucho veíamos que pasaba con la cara toda morada"

Tras el femicidio de Natalia Vilte siguen surgiendo testimonios bajo resguardo. Una vecina que tuvo trato con el único acusado denunció que la familia encubría la violencia.

La comunidad de Gran Neuquén Sur, quebrada por la violencia a raíz del femicidio de Natalia Vilte, se niega a que se repita la misma historia de desprotección y silencio que -sostienen- contribuyó al desenlace fatal. "A esta chica, Marcos Calfio vivía golpeándola, la maltrataba hace mucho, nosotros hablamos con la familia de él para que traten de evitarlo, y bueno, vio el momento y la mató”, dijo S. una vecina entrevistada por LMNeuquén que prefirió mantener su identidad resguardada.

Ella decidió hablar desde la puerta de su casa cuando los móviles de la Policía Metropolitana abandonaban la guardia que se montó tras los incidentes entre vecinos que querían hacer mano propia en la casa del único acusado por el femicidio. En la madrugada del lunes, tras los intentos de incendiar la casa, finalmente Calfio fue trasladado a una alcaidía hasta que le asignen otro domicilio. Mientras, el hijo menor quedó a cargo de la familia paterna, acusada por el barrio de encubrir al violento.

“La chica hizo muchas denuncias, la fiscal nunca hizo nada, el comisario me dijo que fue la fiscal que dio la orden para que no tenga protección y fue la misma fiscal la que lo trajo al domicilio con el nene que vio todo", agregó esta vecina que vive en frente de la casa de los Calfio.

Aún con el miedo por la proximidad, relató que el domingo a la noche, mientras observaba cómo los vecinos pintaban "asesino" en el frente de la casa del hombre investigado por el femicidio, Patricio, uno de los tantos hermanos se detuvo con su moto en la puerta para no ser visto y discutieron: "se paró acá afuera, y le dije 'yo a vos ni a tu familia los quiero cerca porque encubrieron todo esto'. Él insistía diciendo que no la había matado, lo cubren".

SFP Investigan presunto Homicidio de Natalia Vilte sospechoso Marco Calfio (3).JPG

El historial de la violencia

Mucho antes de que Natalia denuncie en tres oportunidades la violencia de género, el barrio supo que sufría golpizas porque Natalia hablaba a través de su cuerpo, aunque no cruzaran palabras.

En este sentido, frente a los incidentes y el deseo de los vecinos de hacer "justicia por mano propia" escrachando la casa de los Calfio, S. indicó: "los vecinos reaccionaron de esa manera porque no lo querían en el barrio y hace mucho a Natalia la veíamos que pasaba con la cara toda morada, le decíamos a la familia que hagan algo, pero nada, ellos salían hace 4 años, y siempre fue lo mismo". Por eso insistió en el encubrimiento de la familia paterna: "esto se podría haber evitado, y no lo hicieron".

Su pareja, que vive hace más de 20 años en el barrio, incluso jugaba al fútbol con el acusado del femicidio de Natalia Vilte y están seguros que luego de cometer el crimen intentó usar ese vínculo para empezar a difundir la versión del suicidio: "el sábado a las 7 de la mañana le mandó un mensaje a mi marido diciendo que esa noche no iba a poder jugar en el partido porque estaban consternados por la tragedia, que Natalia se había quitado la vida; y nosotros nos miramos y dijimos: 'la mató'".

Al respecto, señaló que hace años comprobó que Marcos Calfio se encargaba de mentir y ocultar la violencia que ejercía: "con ella nunca hablé, pero nosotros con él teníamos trato porque jugaban a la pelota con mi marido, la veíamos al primer tiempo de la relación, pero después ya salía solo", recordó S. y agregó que, cuando se cruzaban, ella le preguntaba por Natalia y Calfio le contestaba como si fuera normal un "quedó en casa". Hasta que hace un mes S. acompañó a su marido a un partido de fútbol y le volvió a preguntar: "tu señora, no la trajiste a la cancha, y me dijo de nuevo: 'no, quedó en casa, no quiso salir', pero nosotros la habíamos visto unas horas antes que estaba en el barrio toda marcada".

SFP Investigan presunto Homicidio de Natalia Vilte sospechoso Marco Calfio (2).JPG

Si bien los vecinos continúan con la exigencia de que el hijo menor de la víctima no quede a cargo de la familia paterna, lo cierto es que tras el femicidio de su mamá, le quedaron pocos vínculos sanguíneos, solo un hermano y una tía de Natalia que viven en otro barrio. "Siempre la tuvo sumisa porque la única familia bien cercana era su hermano y se suicidó en diciembre del año pasado, entonces al quedar sola se aprovechó más aún de ella psicológicamente", analizó la vecina y expresó que tres meses atrás, cuando la víctima decidió cortar la relación, "se puso más intenso, por lo que decían las amigas que tenían trato con ella, decían que ella se quiso independizar y él no quiso eso".

Como dijo su mejor amiga Nicole a LMNeuquén, esta situación de evidente control producía que todo el barrio se metiera en la relación al punto de que en varias oportunidades un grupo de vecinos lo golpeó cuando rondaba la casa intentando infiltrarse. Sin embargo, pese a que había decidido cortar la relación, el hijo que habían tenido juntos era un punto de unión que él encontraba para seguir vinculándose. "La última vez que la vi fue el jueves por la mañana, venía de dejar al nene a la guardería y él venía de la mano de enfrente, ella agachada, callada, él contento, saludando como si nada", recordó S. y anteriormente, hace un mes, también los vio, en una situación similar: "él le decía yo te voy a dar plata cuando sea necesario, la chica agachando la cabeza, y cuando pasa por acá me sonríe".

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