El Tribunal de Impugnación rechazó el recurso de la defensa y dejó firme la pena por comercialización de estupefacientes.
El Tribunal de Impugnación confirmó la condena contra David Caleb Arriagada por el delito de comercialización de sustancias ilícitas agravado por la intervención de tres o más personas organizadas. La investigación judicial constató que el joven vendía estupefacientes como cocaína y marihuana en una vivienda del sector Peumayén del barrio Cuenca XV de Neuquén capital. Se trata de la primera condena por micro tráfico obtenida mediante un juicio oral, a partir de que la Justicia de Neuquén asumió la competencia de investigar el narcomenudeo.
Por pedido de la fiscal del caso Silvia Moreira y el asistente letrado Pablo Jávega, el Tribunal de Impugnación ratificó la condena de 6 años y 4 meses de prisión de cumplimiento efectivo impuesta en el primer juicio oral. La sentencia constituye la primera condena por un caso de microtráfico de drogas, en marzo de este año.
La defensa había apelado la sentencia al cuestionar la calificación legal y el monto de la pena. En ese sentido, se solicitó que un cambio de calificación legal a comercio simple de estupefacientes, un delito que contempla una sanción penal más leve.
Sin embargo, el Tribunal de Impugnación rechazó todos los agravios planteados y concluyó que durante el debate oral quedó acreditado que Arraigara dirigía una organización dedicada a la venta de drogas, con distribución de funciones, coordinación de tareas y participación de distintas personas en el funcionamiento en la boca de expendio de drogas.
Los magistrados también ratificaron la pena al considerar acreditada la extensión del daño provocado por la actividad ilícita y descartaron los cuestionamientos de la defensa sobre la individualización de la sanción.
Durante el juicio oral, la Fiscalía demostró que Arriagada comercializó cocaína y marihuana desde un punto de venta ubicado en el sector Peumayén del barrio Cuenca XV del oeste neuquino.
La investigación del kiosco de drogas incluyó tareas de vigilancia, intervenciones telefónicas, análisis económico-financiero y un allanamiento en el que los agentes secuestraron estupefacientes, dinero en efectivo y otros elementos vinculados a la comercialización de sustancias ilícitas.
Ese conjunto de pruebas permitió establecer que el acusado organizaba la actividad, recibía la recaudación y daba instrucciones a quienes realizaban las ventas.
De esta manera, la Justicia de Neuquén confirmó la primera condena por microtráfico de drogas obtenida mediante un juicio oral, desde que la provincia asumió la competencia para investigar el narcomenudeo en la región.