Procesaron a casi una veintena de personas por la desaparición de Sergio Ávalos. El abogado querellante destacó el paso histórico en camino a la verdad.
Por primera vez en más de dos décadas, un juez federal dio por acreditada la figura de desaparición forzada en el caso de Sergio Ávalos en el boliche Las Palmas. Los abogados querellantes hablan de un paso histórico, con la sentencia de procesamiento y prisión preventiva de 19 imputados y la posibilidad de acercar a la familia la verdad sobre el joven estudiante.
“Imaginate la alegría que tenemos: después de tantos años, nuestra teoría sobre lo que pasó empieza a concretarse”, dijo Sergio Heredia, abogado de la familia Ávalos, con la voz cargada de emoción, a LMNeuquén y agregó: "el procesamiento implica el camino hacia el juicio, por más que tengan defensa, es el paso previo".
En este sentido, Heredia remarcó que la imputación de responsabilidad por la presunta conducta delictiva, es "la más grave de todas" porque constituye el delito de lesa humanidad. "Lo más importante de todo es que la desaparición forzada es un delito de ejecución continua: hasta tanto aparezca Sergio Ávalos este delito se está realizando, en este momento la conducta delictiva se está cometiendo y tiene condena de prisión perpetua", aseguró el abogado salteño.
Es que justamente, para Heredia, la extraordinaria noticia del procesamiento también representa una reivindicación del esfuerzo del padre de Sergio, Asunción Ávalos, de 91 años, quien viajó siempre desde Picún Leufú a la capital de Neuquén para marchar exigiendo la aparición con vida de su hijo.
Consultado sobre las expectativas que tienen respecto a las posibles detenciones o medidas efectivas tras los embargos y restricciones, Heredia consideró: "algunos hubiera detenido por riesgo de entorpecimiento de la investigación", aunque, con total convicción, aseveró: "van a terminar todos condenados".
Heredia tomó el caso de la desaparición de Sergio Ávalos entre 2019 y 2020 y lo convocó a Leandro Aparicio. "Lo primero ante una desaparición es seguir a quién se está encubriendo, nosotros desde el primer día nos dimos cuenta de que se estaba encubriendo a la policía porque era parte del negocio".
Cuando indagaron por el sistema de vigilancia, encontraron que el boliche Las Palmas estaba custodiado por militares en actividad, hasta oficiales: "era muy simple, venimos de una dictadura, y una de las primeras leyes de la democracia, era establecer que militares no podían hacer tareas de seguridad, que estén los militares en el boliche era un delito". Cuestionó: "cómo podía ser posible que no lo sabía la prensa, la justicia, todos".
Entre las particularidades del procesamiento, se distinguen dos grupos de personas según las responsabilidades que les atribuye el juez en la desaparición de Ávalos. Como coautores del delito de desaparición forzada de personas, se encuentran Osvaldo Daniel Carracedo, Roberto Alejandro Costa, María Alejandra Siboldi, Irene Esther Fuentes, Juan Darío Arévalo Smith, José Luis Flores, Alfredo Humberto Cortínez, Pedro José Sepúlveda Palacios, Eugenio Alejandro Tarifeño, Rubén Ángel Ferreira y Patricio Sesnich.
En tanto, hay un segundo grupo de imputados que está considerado partícipe necesario. Los procesados en este caso son Diego Alberto Herman, Cristian Rubén Cepeda, Rubén Gustavo Escobar, Pablo Martín Fantón, María Teresa Monsalve, Ítalo Edgardo Soto, Pedro Ángel Pacheco y Pedro Raúl Nardanone.
Pero, ¿qué tipo de negocio era el boliche Las Palmas? ¿Por qué hubo protección durante tantos años a este grupo de empresarios, militares, policías, municipales? Para Heredia, está claro: "Las Palmas era un boliche exitoso, del poder político y el poder económico, hacían negocio, uno de los custodios era empleado municipal, estaba la mafia judicial política, una cosa aberrante". En medio de la investigación el teniente coronel Walter Ovidio Temperini, jefe del batallón del ejército, reconoció que estaba al tanto, y las llamó "changas", que los militares y policías hacían como adicionales.
La evidencia del tipo de negocio, que contaba con la connivencia estatal, quedó impreso en el testimonio de las trabajadoras de la barra: como parte de la jornada, tenían que bailar y en su declaración remarcaron que los dueños les daban cocaína, para que hagan mejor su trabajo. "Las pibas pasaban por manos de empleados, del patrón, era un boliche del poder, mientras la fiscal te hacía creer que este negocio era un kiosco desorganizado, era una empresa organizada con logística.
Además, cabe recordar que Patricio Sesnich, el encargado del boliche Las Palmas y su hija vivían en el predio, en uno de los departamentos, y además, Pedro José Sepúlveda Palacios, es oriundo de Chile, quien participó en el ejército de Augusto Pinochet.
"Fue visto por última vez en el interior del comercio ‘Las Palmas’ de Neuquén a horas 6:30/7:30, aproximadamente del 14 de junio del 2003, fue retenido dentro del lugar y posteriormente trasladado para su ocultamiento a otro u otros lugares, permaneciendo así hasta el día de la fecha, en circunstancias hasta el momento desconocidas", afirmó el juez federal Gustavo Villanueva en la resolución del 28 de julio donde dictó el procesamiento de 19 personas por la desaparición forzada de Sergio Ávalos.
En diálogo con LMNeuquén, Sergio Heredia explicó que el avance que lograron en la causa por la desaparición forzada de Sergio Ávalos fue posible gracias a la evidencia presentada. El equipo de abogados hizo un análisis detallado de las 50 cámaras de seguridad del boliche Las Palmas que registraban lo que sucedía dentro y fuera del local. Un sistema de vigilancia de última generación para la época, que formaba parte de un negocio perfectamente organizado, con el objetivo de maximizar ganancias y controlar cada movimiento en el interior.
Las imágenes permitieron reconstruir los últimos minutos en los que Sergio fue visto con vida. Lo que muestran esas cámaras es que el joven no tuvo ningún inconveniente mientras estuvo dentro del boliche. Ingresó sin problemas, no protagonizó incidentes, no discutió con nadie. Lo que le pasó a Sergio, ocurrió cuando estaba por salir.
En la zona de salida, se encontraba una pequeña banqueta con una caja encima. Allí, quienes devolvían el vaso del trago gratuito que se ofrecía al ingresar, debían depositar un ticket al retirarse. "Sergio tiró esa caja donde se colocaban los tickets fue entonces cuando lo separaron del grupo, lo llevaron a un espacio interno del boliche, conocido por los empleados como el túnel", explicó Heredia. Era una supuesta enfermería que, en realidad, funcionaba como un cuarto para golpear gente. "Allí Sergio fue golpeado, ahí lo mataron", aseveró Heredia.