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Quedó en medio de un tiroteo cuando iba a trabajar y uno de los tiradores le apuntó a la cabeza

Una vecina de Cuenca XVI caminaba hacia la parada del colectivo cuando quedó atrapada entre dos grupos que se disparaban en plena calle.

Una vecina del barrio Cuenca XVI, en el oeste de Neuquén, vivió una situación de extrema violencia cuando quedó en medio de un tiroteo mientras se dirigía a tomar el colectivo para ir a trabajar. El episodio ocurrió durante el domingo, en inmediaciones de las calles Lago Viedma y Alma Fuerte, y tuvo un segundo momento todavía más dramático: uno de los involucrados la confundió con otra mujer y le apuntó con un arma directamente a la cabeza.

Alicia caminaba por Lago Viedma, concentrada en llegar a tiempo a su trabajo, cuando observó una motocicleta que circulaba de este a oeste. En un primer momento no le llamó demasiado la atención y pensó que se trataba de jóvenes que hacían ruido con los escapes.

Sin embargo, segundos después levantó la mirada y comprendió que estaba frente a una situación completamente distinta. Los dos ocupantes de la moto llevaban armas y comenzaron a disparar contra un grupo que estaba a pocos metros.

Al mirar hacia el lugar donde iban dirigidos los tiros, la mujer descubrió que había tres jóvenes que también estaban armados y respondían los disparos.

Quedó atrapada entre los dos grupos

La vecina quedó literalmente en medio del enfrentamiento y buscó refugio como pudo detrás de un paredón y cerca de una garita. “Yo me quedé en el medio de la balacera. “Sinceramente, volví a nacer”, relató en Canal 7 Noticias al recordar los segundos de desesperación que atravesó.

Mientras permanecía agachada y trataba de determinar hacia dónde podía escapar, escuchaba el impacto de los proyectiles en las inmediaciones. Su principal preocupación era moverse sin quedar expuesta a la línea de fuego.

La situación se volvió aún más grave cuando uno de los jóvenes involucrados en el enfrentamiento se acercó hasta donde estaba escondida. Según relató Alicia, el muchacho estaba alterado, la señaló y le apuntó con un arma a la cabeza.

La mujer levantó inmediatamente las manos y trató de explicarle que no tenía ninguna relación con el enfrentamiento. “Yo estoy esperando el cole, voy a trabajar. Yo nada que ver”, alcanzó a decirle mientras permanecía frente al joven armado.

La confusión terminó cuando otro de los involucrados advirtió que Alicia no era la persona que estaban buscando y frenó al joven que le apuntaba. Según contó la vecina, el segundo joven le indicó que ella no era “la vieja” que buscaban y señaló hacia otra mujer que también se encontraba involucrada en el episodio.

Alicia explicó que esa mujer había estado inicialmente sobre la motocicleta, pero que en un determinado momento se bajó y comenzó a correr mientras efectuaba disparos.

La vecina estimó que en total había unas cinco personas armadas y aseguró que la mayoría eran muy jóvenes. Según su percepción, ninguno parecía superar ampliamente los 20 años.

Una vez que comprendieron que se habían equivocado de persona, Alicia aprovechó para escapar del lugar.

“Estaban en medio de la calle tirándose tiros”

La mujer aseguró que nunca antes había presenciado un enfrentamiento armado de esas características en esa zona de Cuenca XVI. Si bien contó que en otras oportunidades había escuchado disparos a la distancia y que entre los propios vecinos suelen circular advertencias sobre hechos similares, nunca había quedado personalmente en medio de una balacera.

Durante el episodio también pasó por el sector un conocido suyo que circulaba en bicicleta y que tampoco sabía hacia qué lugar dirigirse para protegerse.

Alicia describió que los involucrados permanecían en plena calle intercambiando disparos, una escena que la impactó por la naturalidad con la que actuaban pese al peligro para cualquier persona que pudiera pasar por el sector.

“Estaban ahí en medio de la calle, como moneda corriente, tirándose tiros”, resumió.

Personal de la Comisaría 18 realizó la primera intervención en Cuenca XV.

Corrió hasta encontrar un patrullero

Cuando logró salir de la zona de los disparos, Alicia comenzó a correr hacia el este. Todavía conmocionada, pocos metros después encontró un patrullero y alertó inmediatamente a los policías sobre lo que acababa de suceder.

La mujer les informó que había personas disparándose en el barrio y les contó que uno de los involucrados acababa de apuntarle con un arma en la cabeza.

El episodio dejó a la vecina profundamente impactada y motivó un reclamo para que se adopten medidas que permitan prevenir este tipo de hechos y concientizar sobre el riesgo que generan los enfrentamientos armados en zonas residenciales.

Alicia remarcó especialmente que cualquier vecino, trabajador o persona que simplemente transite por el barrio puede quedar expuesto, tal como le ocurrió a ella mientras realizaba una actividad cotidiana: caminar hacia una parada para tomar el colectivo e ir a trabajar.

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