En enero, el mismo comercio había vivido varios robos violentos y la familia había reclamado mayores medidas de seguridad.
Este sábado, la inseguridad volvió a golpear a una fiambrería de Centenario que ya había denunciado distintos episodios de robo y violencia. Meses atrás, el hijo de la dueña fue atacado y amenazado cuando intentaba detener a un grupo de delincuentes.
Alrededor de las 13:30, un hombre ingresó al local ubicado en la esquina de Estados Unidos y Perú y comenzó a llevarse golosinas y hasta una caja de alfajores, mientras una de las empleadas observaba la situación.
El delincuente intentó escapar con la mercadería, pero no contaba con que en ese momento ingresaba la propietaria. La mujer advirtió lo que estaba ocurriendo e intentó impedir que se llevara todos los productos. En medio del forcejeo, llegó a golpearlo y logró recuperar parte de la mercadería.
Pese a la intervención de la mujer, el hombre consiguió salir del local y continuó su fuga por calle Perú. Toda la secuencia quedó registrada por las cámaras de seguridad, que permitieron observar el momento en que el sujeto ingresó, tomó los productos y luego intentó retirarse.
Según informó el medio Centenario Digital, días atrás el mismo sujeto también había ingresado al comercio y robado una caja de bombones.
En enero, la fiambrería había sido escenario de un violento episodio cuando el hijo de la dueña fue atacado con un botellazo y amenazado de muerte luego de intentar echar del local a tres jóvenes que, según había relatado la comerciante, ya habían protagonizado robos anteriormente.
En esa ocasión, los jóvenes habían ingresado al negocio y, ante el pedido de que se retiraran para evitar conflictos, comenzaron a amenazar al muchacho. El joven intentó defenderse utilizando un aerosol para hacerlos salir, pero uno de ellos le arrojó una botella de cerveza que impactó contra su cuerpo.
El hecho había quedado registrado por las cámaras de seguridad y también había provocado daños dentro del local. Según había contado la dueña, algunos exhibidores, una caramelera y parte del equipamiento fiscal habían resultado afectados durante el ataque.
De acuerdo al testimonio de la propietaria, la agresión a su hijo se sumaba a una seguidilla de situaciones violentas que el comercio venía sufriendo desde hacía tiempo. Semanas antes de aquel episodio, una empleada había sido apuñalada. “Esto ya pasó todos los límites. Ahora no solo roban, ahora atacan y amenazan de muerte”, había sostenido.
La comerciante también había reclamado mayores patrullajes y más seguridad para la zona del Barrio Sarmiento. “No me dejan trabajar. Ante hechos así tengo que cerrar el local”, había expresado en ese momento.
A nueve meses de aquel episodio, el robo ocurrido este sábado volvió a poner el foco sobre la seguridad en el comercio y los reclamos de la familia por una mayor presencia policial en el sector.