La marcha se hizo el pasado lunes y terminó en el carrito de comidas donde se cometió el asesinato del joven de 19 años. Impulsan murales, reuniones con autoridades en la comisión vecinal y la pena máxima para los responsables.
A dos semanas del ataque narco y el asesinato de Rodrigo Campos -Ro o Rodri para su familia, amigos y vecinos- el barrio Valentina Sur volvió a caminar unido en una marcha para mantener viva la memoria y exigir justicia. Con dolor y bronca, reclamaron también mayor seguridad.
La movilización se realizó el lunes, al cumplirse 14 días del crimen. Partió desde el domicilio del joven y avanzó unas 20 cuadras hasta el carrito de comidas, en el lugar donde cayó herido de muerte. Fue una convocatoria que nació casi de un día para el otro y que, pese a la organización contrarreloj, reunió a vecinos, amigos, madres de compañeros y niños del barrio.
La columna avanzó a las siete de la tarde con un pasacalle al frente, globos blancos y velas que luego encendieron en el sitio del ataque narco. Los globos quedaron colgados en un pequeño árbol cercano, con el permiso de una vecina. “Es la primera marcha que hacemos y salió de un día para el otro. Mucha gente nos escribió y se sumó”, contaron.
Durante la caminata, la familia reiteró su pedido de justicia y expresó su preocupación por las posibles condenas. “El mínimo de pena es de 10 años y 8 meses si los condenan. Nos parece muy poco la pena mínima. Queremos una condena ejemplar, la pena máxima, perpetua”, señalaron a LM Neuquén.
También manifestaron su inquietud por el tiempo de prisión preventiva otorgado a los imputados y remarcaron que el 9 de mayo será una fecha clave en la causa.
Según indicaron, la fiscalía sostiene que participaron más personas del ataque y entonces esperan que la investigación pueda dar con todos los responsables.
De acuerdo a la teoría fiscal el asesinato se dio en el marco de un ataque de una banda contra otra como represalia por una agresión previa. No descartan tampoco que pueda ser un ataque narco, es decir, una disputa por el control del territorio.
En este contexto, la fiscalía reconstruyó que Rodrigo no formaba parte de ninguna de ellas, sino que se encontraba en el lugar del ataque de manera circunstancial, cuando los dos imputados, enfrentados a la banda vinculada al carrito de comidas, irrumpieron desde una moto y abrieron fuego para luego huir.
Al mismo tiempo, familia rechazó versiones que intentaban vincular a Rodrigo con el ambiente delictivo: “Había ido a visitar a su prima, que vive enfrente del carrito, y cruzó a comprar. Estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado”, afirmó Karen Peña, su tía, a LM Neuquén.
Rodri tenía 19 años, tres hermanos —dos varones y una hermana mayor— y fue criado por su mamá. Creció y vivió siempre en Valentina Sur.
Sus allegados lo recuerdan con proyectos y ganas de salir adelante: quería terminar la escuela, aprender el oficio de barbero junto a un amigo y había conseguido una changa de mudanzas con el padre de un compañero. Trabajaba por las mañanas y salía por las tardes a andar en moto con sus amigos.
"Él soñaba con jugar en Boca, terminar el secundario, aprender el oficio de barbero, hacerse una casa grande y tener muchos perros y gatos. También comprarse una moto", recordó su tía Karen Peña y agregó: "Estamos muy agradecidos con los vecinos que nos acompañan y sostienen en esta lucha. Al club Unión vecinal por su apoyo que es donde Rodri jugó desde muy chico y dónde quería volver".
Cursaba en el CPEM 49, donde la comunidad educativa sigue conmocionada. Sus compañeros —dijeron— están “muy dolidos” y piden realizar actividades para recordarlo.
La marcha terminó coincidiendo con una reunión en la comisión vecinal donde se habló de realizar murales en su memoria, uno en el CPEM 49 y otro en el CPEM 42, además de impulsar actividades con estudiantes para abordar lo sucedido. Allí participaron directivos escolares, el presidente del barrio y vecinos que llevaron propuestas para mejorar la seguridad.
El reclamo más repetido fue la falta de patrullajes nocturnos y la demora en la respuesta policial. “Los vecinos dicen que llaman y la policía no va o tarda horas. Después de las 22 no anda nadie”, aseguraron. También cuestionaron el funcionamiento de las cámaras: “Cuando roban, los domos no funcionan o enfocan para otro lado”.
En este sentido, volvieron a insistir que el barrio Valentina Sur "es zona liberada por la Policía" y agregaron: "todo el mundo sabe dónde están los kioscos narcos y nadie hace nada".
En tanto, la familia de Rodrigo Campos insistió en que "uno de los asesinos es hijo de un bombero de la policía, del mismo apellido que nosotros", pero aunque "la gente tiene indignación porque se intentó ocultar todo", también tiene miedo de hablar.
Otro punto que genera indignación es la cercanía de ese imputado con la víctima. “Vivían a la vuelta de la casa de Rodri”, afirmó Karen, quien sumó que en las imágenes captadas por cámaras de seguridad se puede visualizar que después de cometer el asesinato el joven arribó en la moto a la casa de su padre policía.
Luego, enfatizó en que "de casualidad" encuentran a los dos imputados en medio de un allanamiento por hurto de bicicletas en una vivienda del barrio Rincón del Valle.
En tanto, en la reunión en la comisión vecinal, una vecina mencionó el caso Polanco, donde Lucas Ezequiel Verón fue condenado a 14 años y 3 meses de prisión efectiva por el homicidio de Rubén Alejandro Polanco, en medio de una balacera dirigida a un joven de apellido Suazo. "La vecina recordó que hubo abandono estatal hacia la familia de la víctima y nosotros no queremos que pase lo mismo. Queremos que nos acompañen”, aseguró la tía de Rodrigo.
El mensaje de la familia fue claro: sienten que no pueden permitirse parar. “No podemos hacer el duelo tranquilos. Si nos quedamos un día sentimos que va a quedar en el olvido. Nunca nos había pasado una tragedia así”.
El viernes a las 10 está prevista una nueva reunión en el SUM del barrio, donde esperan la presencia de autoridades provinciales para discutir medidas de seguridad.
"Si ellos no hacen que son los que les compete ¿Qué podemos decir nosotros?", pregunta Karen. Mientras tanto, la familia insiste en mantener la memoria activa. “Queremos que la gente nos siga acompañando en la lucha por justicia”, pidieron. La marcha, dicen, fue apenas el comienzo.