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Sigue internado el barrendero de Cliba baleado a quemarropa en el oeste: el desesperado pedido de su esposa

Mario Prieto permanece internado en terapia intensiva. Esperan que la ART entregue los insumos para poder realizar una nueva cirugía.

La recuperación de Mario Prieto, el barrendero de 56 años baleado durante un intento de robo en Neuquén todavía enfrenta un momento decisivo. La familia espera que se apruebe un trámite fundamental para poder realizar la cirugía de una vértebra para mejorar su movilidad.

El empleado de la empresa Cliba, tercerizada de la municipalidad, fue víctima de un ataque a quemarropa al llegar en bicicleta a su jornada laboral. A una semana del hecho permanece internado en terapia intensiva luego de atravesar una cirugía de varias horas en el hospital Castro Rendón.

Mientras la Policía intenta reconstruir lo ocurrido durante la madrugada del sábado a través de testimonios, cámaras de seguridad y un elemento encontrado en la escena.

Complicaciones en terapia intensiva

Mirta, su esposa, contó a LM Neuquén que durante la semana pasada una tomografía permitió detectar una pequeña fisura en el colon. Después, Mario presentó fiebre y alteraciones en la presión arterial, pese a que no es hipertenso.

A partir de los resultados de los estudios, los médicos resolvieron intervenirlo nuevamente el domingo. Durante la operación pudieron localizar la lesión y realizaron una colostomía: colocaron una derivación que permite eliminar la materia fecal a través de una bolsa.

Según explicó Mirta, Mario deberá permanecer aproximadamente tres meses con la colostomía. Una vez que la zona se desinflame y se encuentre en condiciones, los médicos volverán a ingresarlo al quirófano para reparar el daño en el colon.

“Pudieron ver la fisura y le pusieron una manguera para que quede con una bolsa. La va a tener tres meses porque después, cuando se desinflame, lo vuelven a entrar al quirófano para reparar ese daño en el colon”, relató.

El Hospital Castro Renón de la Provincia de Neuquén.

La cirugía de la vértebra, todavía pendiente

La otra preocupación central continúa siendo la lesión en la columna provocada por el disparo. La bala rozó la quinta vértebra, que quedó astillada, y esa zona está vinculada con la movilidad y sensibilidad de la pierna izquierda.

Según explicó su esposa, Mario puede mover la pierna derecha con normalidad: la dobla y puede patear. En cambio, en la izquierda puede realizar algunos movimientos, pero no tiene sensibilidad.

“Él la pierna izquierda la mueve, pero no la siente. La derecha está normal, la dobla, patea. Pero la pierna izquierda no la siente”, explicó Mirta.

Por eso, la familia espera que pueda concretarse la intervención de la vértebra. De acuerdo con lo que les explicaron, la cirugía podría permitir que recupere parte de la sensibilidad afectada, aunque todavía no existen certezas sobre cuál será la evolución.

El problema ahora es que la operación no se puede realizar porque todavía no llegaron los insumos necesarios que debe proveer la ART. Mirta explicó que el lunes pasado, alrededor de las 18, le informaron que la autorización estaba completa y que los elementos debían llegar dentro de las 24 horas. Sin embargo, cuando consultó nuevamente el jueves, recibió otra respuesta.

“Me dijeron que estaba todo para la cirugía y ese jueves me dice la doctora que hablaron con la traumatóloga, que no tiene novedad sobre los insumos”, contó.

La demora genera todavía más preocupación porque el fin de semana largo puede extender los tiempos de espera. Ante esta situación, la familia decidió recurrir a abogados para recibir asesoramiento y reclamar que se concrete la intervención. “Tuve que poner abogados, porque me asesoran. La preocupación es que mi esposo reciba la cirugía”, señaló Mirta.

Cómo continúa la investigación

Prieto había mostrado una evolución favorable después del ataque. Tras permanecer inicialmente internado en el Hospital Castro Rendón, fue trasladado a la Clínica Pasteur, donde continúa en terapia intensiva.

Según contó su esposa, los médicos pudieron retirarle el respirador y había comenzado a alimentarse de manera progresiva. “Ya estaba comiendo, de a poquito”, explicó.

Pero la aparición de la fisura en el colon obligó a cambiar nuevamente el escenario. La nueva cirugía significó un retroceso en una recuperación que hasta entonces había comenzado a mostrar señales alentadoras.

Mirta contó además que durante la semana los fiscales se acercaron al lugar donde permanece internado aprovechando que ya no estaba conectado al respirador. “Me dijeron que se está trabajando en el caso. En la semana fueron los fiscales a tomarle declaración", relató. Hasta el momento, la familia no recibió novedades sobre posibles detenidos por el ataque.

"Ahí viene el Cliba"

El ataque ocurrió alrededor de las 5:40 de la madrugada del sábado, cuando Prieto había llegado en bicicleta hasta la zona de Moritán y República de Italia para esperar a sus compañeros de Cliba y comenzar la jornada laboral tras 23 años trabajando en la empresa de recolección de residuos.

Mirta reconstruyó a partir de lo que su esposo pudo contarle cómo fueron esos segundos. Mario estaba esperando la llegada de sus compañeros. Había personas en las inmediaciones del semáforo y, según el relato, el lugar estaba tranquilo.

“Cuando dicen ‘ahí viene el Cliba’, llega a la caja, se baja de la bici, no recuerda si eran dos o tres y se le vienen encima”, contó.

Los atacantes le exigieron la bicicleta. Mario se la entregó. Pero cuando uno de ellos, de baja estatura, recibió el rodado, le disparó. La mujer recordó que su esposo no perdió la conciencia. Incluso, mientras todavía se encontraba herido en el lugar, alcanzó a comunicarse.

“Estando herido me mandó un audio”, contó Mirta. Cuando pudo verlo antes de que ingresara al quirófano, Mario le manifestó que tenía mucho dolor en el estómago. “Me dijo que lo habían querido robar”, relató.

La investigación continúa en manos de la Policía y la fiscalía. Los investigadores trabajan sobre las cámaras de seguridad de la zona, testimonios y otros elementos encontrados en el lugar del ataque, entre ellos una vaina calibre 9 milímetros.

Mientras tanto, la familia de Mario enfrenta ahora una nueva espera: que lleguen los insumos para que pueda ser sometido a la cirugía de la quinta vértebra. Para Mirta, la urgencia no está solamente en que la operación finalmente se concrete, sino en que llegue a tiempo para intentar recuperar una función que Mario perdió desde aquella madrugada: la sensibilidad de su pierna izquierda.

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