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Video: Tres ladrones los atacaron con armas de fuego y vecinos capturaron a uno

Los vecinos reclaman mayor seguridad en el barrio Altos de Alberdi. Además, denunciaron que sufren abandono de espacios verdes.

El feriado del lunes 17 de agosto terminó con momentos de extrema tensión en Altos de Alberdi, en Plottier. Tres delincuentes fueron sorprendidos cuando robaban puertas de una obra en construcción y los vecinos advierten que dos de ellos escaparon mientras disparaban un arma de fuego.

Los vecinos, que desde hace tiempo mantienen una organización comunitaria para prevenir robos mediante cámaras, alarmas vecinales y comunicación entre ellos, siguieron a uno de los sospechosos y lograron reducirlo.

En un video aportado por los vecinos, se visualiza el momento en que la Policía, que ya había sido alertada, finalmente intervino para detenerlo. Rápidamente, el hombre que había sido maniatado es arrojado a la caja del patrullero.

La Policía confirmó que hubo tres robos en nueve días en el barrio Altos de Alberdi, ubicado a la vera de la Ruta Nacional 22 en Plottier.

Pero el episodio dejó una preocupación todavía mayor: el temor de los vecinos ya no está puesto solamente en que les roben, sino en que los delincuentes estén dispuestos a disparar.

"El tema es la impunidad que tiene esta gente", planteó Ludmila Gallardo, integrante de la comisión vecinal de Altos de Alberdi a LM Neuquén. Según relató, el sospechoso detenido esa noche recuperó la libertad a la mañana siguiente por orden del fiscal.

La situación generó bronca y decepción entre los vecinos, que aseguran haberlo identificado y vinculado a otros hechos delictivos registrados en el sector. "Logramos identificarlo con nombre y apellido y está escrachado miles de veces", sostuvo Gallardo, quien mencionó antecedentes relacionados con robos a un kiosco y de una moto.

Una persecución que terminó a los tiros

El episodio ocurrió durante la noche del lunes, cuando los vecinos advirtieron que tres personas estaban ingresando a una obra en construcción para llevarse puertas.

La reacción de la comunidad fue inmediata. Sin embargo, durante la huida, dos de los delincuentes comenzaron a disparar. "Nos alarmó muchísimo que vinieran armados y tiraran tiros para todos lados. Pudo terminar en una muerte", explicó Gallardo.

Lograron seguir a uno de los sospechosos, acorralarlo y retenerlo hasta que llegó la Policía. La mujer destacó que, en esta oportunidad, los móviles de la Comisaría 46 llegaron con relativa rapidez, algo que atribuyó a que varios vecinos comenzaron a llamar directamente al 911.

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Aun así, cuestionó: "no siempre vienen rápido, pueden demorar horas". La escena dejó una fuerte impresión en el barrio. Gallardo contó que su hijo, de 10 años, lloró y se escondió debajo de una mesa al escuchar los disparos. "El miedo ya no es a que te roben, sino miedo a que te disparen", resumió.

"Bajamos la cantidad de robos"

Altos de Alberdi viene desarrollando desde hace tiempo un sistema de prevención comunitaria. Los vecinos instalaron cámaras domo en puntos estratégicos, alarmas vecinales y una célula de seguridad que permite acceder a las cámaras y activar las alarmas.

El sistema, según Gallardo, había permitido reducir considerablemente la cantidad de robos. El año pasado llegaron a registrar hasta cuatro hechos por día y a comienzos de este año la situación también había sido crítica. "Estaba más tranquilo. Logramos que baje la inseguridad porque nos organizamos", explicó.

La lógica del sistema es que cuando ocurre un hecho, las alarmas se activan y el ruido generado por varias sirenas funciona como una señal de alerta para todo el barrio.

Gallardo cree que esa organización también comenzó a ser conocida por los delincuentes: "Es un boca a boca de los ladrones. Se dicen entre ellos, 'ojo que a ese barrio llegás y suenan las alarmas' . Pero lamentó que - según observan- frente al último episodio de inseguridad, el problema cambió de dimensión. "Los delincuentes empezaron a los tiros", señaló.

El reclamo por la falta de una posta policial y cuidado de espacios verdes

Desde la Comisión Vecinal también cuestionan la falta de presencia policial permanente en el sector. Durante un período, los vecinos contaron con un tráiler que funcionaba como una posta policial. Según Gallardo, era financiado en parte por ellos mismos y, en ocasiones, recibía colaboración municipal.

Según relató la referente barrial, la estructura fue retirada cuando el Municipio decidió avanzar con un espacio propio, pero la promesa de mantener allí una presencia policial permanente finalmente no se concretó.

Para Gallardo, la presencia de efectivos sí genera una diferencia. "La Policía no son superhéroes, pero cuando hay presencia policial marca la diferencia: se animan o no se animan", afirmó.

El barrio se encuentra atravesado por sectores de circulación importantes, como la Ruta 22, avenida del Trabajador y Finlay, lo que también forma parte de las preocupaciones de los vecinos.

El reclamo de seguridad también está vinculado, según la comisión vecinal, con el estado de algunos espacios públicos. Gallardo aseguró que vienen reclamando al Municipio la limpieza de sectores donde la vegetación alcanza varios metros de altura y superan incluso el nivel de las viviendas.

"Es una cuestión de seguridad porque no sabés si hay alguien metido ahí en los yuyos si estás tomando el colectivo o el tren, o si esconden lo robado", sostuvo.

Desde la comisión vecinal sienten que quedaron "a la deriva": "Sentimos el abandono total. No tenés apoyo de seguridad, no tenemos apoyo del Municipio", afirmó.

Las obras en construcción, otro punto vulnerable

Altos de Alberdi es un barrio con un fuerte crecimiento de la construcción. Para los vecinos, las obras se transformaron en uno de los puntos vulnerables conectado al aumento de la inseguridad.

Gallardo indicó: "Quizás tenés tres o cuatro obras en una cuadra que están mirando a qué hora entrás y a qué hora salís", explicó y agregó: "los delincuentes ingresan directamente a las construcciones para robar materiales, herramientas y otros elementos".

El temor acumulado por los robos también modificó la manera en que los vecinos viven cotidianamente. Gallardo recordó un episodio anterior en el que una vecina salió en auto hasta un kiosco y cuando regresó diez minutos después encontró delincuentes en el interior. La mujer pidió auxilio y los vecinos salieron en vehículos para intentar encontrarlos.

También recordó que en otra oportunidad los vecinos se organizaron para perseguir a sospechosos y admitió que la tensión acumulada puede llevar a reacciones cada vez más violentas.

"Uno se termina poniendo paranoico por no ser resguardado", reflexionó. La preocupación ahora es que el próximo episodio pueda terminar de la peor manera. "Si la próxima vez vienen capaz le pegan un tiro, empieza a pasar esta tragedia por la bronca que vive uno", advirtió.

Desde la Comisión Vecinal sostienen que continuarán organizándose, pero plantearon que la seguridad no puede quedar exclusivamente en manos de los vecinos. Quieren seguir viviendo en un barrio donde las alarmas sirvan como prevención y no como el aviso de que, una vez más, tienen que salir ellos mismos a perseguir a quienes ingresan a robar.

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