Neuquén > Walter Castellano nació el 15 de noviembre de 1933 en Montevideo, Uruguay. Es hijo de Juana Lidia Casteluccio, oriunda de la localidad bonaerense de Cacharí, y de Luis Martín Castellano Thiriot, nacido en Rosario, descendiente de franceses.
Walter nos contó que sus padres se conocieron en el Banco Pío, una entidad municipal de préstamos, hoy convertido en el Banco de la Ciudad, del que su padre era tasador general e integrante del directorio. Intervino en la huelga de 1948, motivo por el cual fue exonerado. Poco después, él y otros compañeros fueron reincorporados.
En la charla que mantuvimos con Castellano, se hizo recurrente la figura de su padre, Luis Martín, quien además de perito tasador fue profesor en educación física.
Nacido en Rosario el 11 de agosto de 1897, cursó sus estudios en el colegio La Salle de Buenos Aires. En 1916 ingresó al Banco Municipal a través de un concurso al puesto de tasador general. Su vasto currículum es imposible de detallar; sin embargo, ofrecemos un acercamiento: fue creador de la Galería Argentina, dedicada al arte plástico; practicó diversos juegos atléticos y fue fundador, además, del Club Deportivo del Banco Municipal; también fue cronista del diario La Prensa, decano y socio honorario de la Asociación de Directores Técnicos del Fútbol Argentino. Fue fundador y director honorario durante cinco años del Museo Histórico y de Artes General San Martín de Morón. Como músico, interpretó folklore en la guitarra y realizó estudios de música clásica con la concertista María Luisa Anido. Fue también socio fundador de varias entidades guitarrísticas. Proyectó y contribuyó en la concreción de la Escuela Práctica de Tasadores, su museo y biblioteca, y realizó numerosos trabajos técnicos y conferencias ilustradas a peritos tasadores.
Estudios
Castellano realizó sus estudios primarios y secundarios con los Hermanos Maristas, graduándose como bachiller en 1951 en el Colegio Nuestra Señora de Luján de la misma congregación. Luego cursó la carrera de Medicina en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires, en donde obtuvo el título de especialista en Psiquiatría y Psicología Médica. Por la Universidad de Córdoba, obtuvo el título de especialista en Medicina del Trabajo. Además, cursó la carrera de Antropología en la Universidad de Filosofía y Letras de Buenos Aires. En la Universidad Nacional del Comahue inició estudios de Filosofía y un curso sobre Gerontopsiquiatría en la Fundación Favaloro.
Cuando era practicante, Walter trabajó en el Laboratorio de Anatomía Patológica de Análisis Clínicos del Hospital de Morón; fue cofundador de la Dirección de Inspección Veterinaria y Bromatología en ese mismo hospital; práctica de guardia y guardia del Hospital Ramos Mejía, del Instituto Provincial de Cirugía y en Neurocirugía del Hospital Bernardino Rivadavia, entre otros. También fue jefe del Servicio Médico de la Sociedad Italiana de tiro al blanco, concurrente ad-honorem al Servicio de Terapia a Corto Plazo del Hospital Nacional de Neuropsiquiatría “José T. Borda”; concurrente ad-honorem al Servicio de Psiquiatría del Policlínico Central Ferroviario; médico asistente ad-honorem de psiquiatría y asistente de guardia del Hospital de Morón, Jefe del Servicio Criminológico de la Prisión Regional del Sud (U9) Neuquén del Servicio Penitenciario Federal; médico contratado del Servicio de Psiquiatría del Hospital Provincial de Neuquén; médico asistente ad-honorem del Sector Neuroquirúrgico del Hospital de Neuquén, entre otros.
También realizó numerosos cursos y congresos científicos y culturales, tales como de postgrado de historia de la Medicina e Historia de la Psiquiatría en las cátedras de la especialidad de la UBA y dictados por la Asociación Médica del Hospital Nacional de Neuropsiquiatría José T. Borda.
El golf, otra pasión
Tan deportista como su padre, Walter practicó tiro en el Club de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires; pero también intervino en torneos de tenis, yudo, equitación, pelota a paleta, vóleibol y atletismo. Fue además uno de los fundadores del Arroyito Golf Club.
Su arribo al Valle
Llegó a estas tierras con tres propuestas de trabajo: en la Policía, en la U9 y en el Hospital Neuquén. Formó parte del Plan de Salud cuando se estaba implementando en la provincia, en la década del 70. Posteriormente comenzó a trabajar en la Policía.
Su gran vocación fue haber sido médico penitenciario, criminólogo. Formó en la U9 una Comunidad Terapéutica para encauzar al privado de la libertad. Asimismo, como médico laboralista se preocupó y vio la necesidad de realizar el perfil laboral de un agente penitenciario para que su aptitud sea acorde con la labor a desarrollar.
Otras tareas
Walter fue miembro de la Acción Católica Argentina desde su infancia; delegado de Aspirantes y miembro del Consejo Diocesano de Mercedes, provincia de Buenos Aires; delegado de aspirantes de la parroquia la Sagrada Familia de Haedo, secretario del Centro de Acción Católica de la Facultad de Medicina, entre tantas labores. Participó en la realización de un proyecto de erradicación de villas de emergencia entre la Municipalidad de Morón y la Municipalidad de Guaminí. Entre otros proyectos de notable magnitud, Castellano diseñó un plan de política criminal modelo a llevarse a cabo en Neuquén, pero que sería extendido al resto del país.
Scout con todas las letras
Con gran afecto, Walter nos narró que pertenece a la agrupación scout Francisco Pascasio Moreno “40 años construyendo futuro”, en donde en su promesa se puede leer: "La verdadera manera de obtener la felicidad es haciendo felices a los demás. Aférrense a su Promesa Scout siempre, aún cuando hayan dejado de ser muchachos”. Baden Powell ¡Siempre listo!
A los 81 años, el 2 de noviembre pasado, Walter viajó para reencontrarse con sus compañeros de la escuela primaria de San José de Morón. No es la primera vez que lo hace. En un festejo anterior, nuestro doctor escribió sentidas palabras que para la ocasión: “Quiero señalar que mi rígida ortodoxia dogmática se fue atemperando, hasta casi su total desaparición, quedando una emocional ventana hacia las utopías metafísicas y recalando en mi actual, racional y visceral agnosticismo escéptico (…) Hace alrededor de treinta años, en una etapa de gran crisis personal, expresé mis sentimientos de la siguiente manera: 'El agitado ritmo/ de las calles en el día con sus mil ruidos/ de bocinas, gritos y motores/ me recuerdan que en la jungla de cemento/ vivo encarnizado combate/ de civilidad salvaje.// Las agazapadas fieras de mi especie/ acechan un descuido/ para robar/ el fruto calmo/ de mi hogar y mis desvelos.// Hombre, cuan lejos/ estás del Hijo del Amor/ del Cristo ungido/ y su mensaje.// Cómo gobiernan/ tu vida los instintos las bajas pasiones/ el autoengaño.// Civilización Cristiana/ burda y triste mentira/ dos mil años transcurridos/ y subsisten y persisten las mismas lacras/ y miserias odio, envidia,/ destrucción y guerras.// Iglesias, pobres y ricos,/ obreros e industriales/ relojes marcadores,/ mercenarios de los poderosos, delatores, rufianes,/ delincuentes, mercaderes,// mendigos, creyentes malos y buenos/ todos bajo el mismo/ plomizo cielo.// Rostros demacrados crueles, indiferentes/ angustiados/ pero todos,/ todos inmersos en la lucha despiadada, impersonal/ estresante, destructora.”
Esta es la vida de un médico que se destaca en el durísimo terreno de la psiquiatría, quien hizo sus primeras armas en el ya mítico Borda. Su vasta experiencia significó un aporte inconmensurable para la disciplina neurosiquiátrica en estas tierras, de las que nunca partió.


