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La mayoría de los conductores no lo tiene en cuenta, pero si este problema no se soluciona, puede generar fallas mecánicas más severas a largo plazo.
En la actualidad, y con los aumentos constantes de combustibles, una de las máximas preocupaciones de los conductores en Argentina es ahorrar el mayor dinero posible, apelando a promociones bancarias o realizando la carga nocturna con un 6% de descuento. Pero a su vez existe otro enemigo del bolsillo, un insólito detalle que hace que el auto gaste más nafta y no se suele tener en cuenta.
El culpable "silencioso" que genera un mayor consumo suele estar debajo del capot y en la mayoría de las ocasiones pasa desapercibido para los conductores: se trata del filtro de aire, que cuando está sucio o tapado altera el funcionamiento normal del motor y puede llegar a provocar un aumento de consumo de hasta un 10%, además de una pequeña pérdida de potencia en el motor y un mayor desgaste mecánico.
Mecánicos, especialistas en mantenimiento y diversos talleres coinciden en que el filtro de aire es uno de los componentes del auto más simples y fáciles de revisar, pero también uno de los más olvidados y por eso generan problema.
El primer detalle a tener en cuenta de porqué un filtro de aire sucio gasta más nafta para porque el motor necesita una mezcla precisa de aire y combustible para funcionar de manera eficiente. Cuando el filtro de aire está obstruido por polvo, tierra o residuos, entra menos oxígeno a la combustión. Ante esa falta de aire, la computadora del auto intenta compensar inyectando más combustible, lo que genera una mezcla “rica” que se quema peor y rinde menos.
El resultado es claro: el motor trabaja más forzado para lograr la combustión y el mismo desempeño y consume más nafta de la necesaria. Según explican distintos mecánicos especializados en mantenimiento preventivo, este problema no solo afecta al consumo, sino también a otros sistemas del vehículo.
Aunque muchas veces el aumento de consumo de combustible es el primer indicio, hay otras señales que pueden aparecer con el uso diario del auto y dar cuenta que el problema se origina en un filtro sucio o tapado. Entre ellos se destacan:
Además, la combustión incompleta genera más partículas contaminantes, lo que acelera el desgaste del catalizador y de los sensores de gases, componentes que tienen costos de reparación mucho más elevados.
El filtro de aire cumple una doble función: protege al motor de impurezas y garantiza una correcta combustión. Cuando deja de hacerlo, el efecto es en cadena. Partículas muy pequeñas pueden ingresar al motor y afectar cilindros, pistones y válvulas, reduciendo la vida útil del conjunto mecánico.
A largo plazo, un filtro descuidado puede derivar en:
Una de las ventajas del filtro de aire es que su reemplazo es simple, rápido y económico. En la mayoría de los autos, el recambio se recomienda entre 10.000 y 30.000 kilómetros, dependiendo del modelo y de las condiciones de uso. En zonas con mucho polvo o tierra, ese intervalo suele reducirse.
En términos de costos, el valor de un filtro de aire depende del modelo y versión del auto: en un hatchaback o sedán convencional arranca en los $28.000, mientras que en una pickup del estilo de la Volkswagen Amarok la cifra se puede incrementar hasta los $200.000.
En muchos casos, incluso puede reemplazarse en casa, sin herramientas especiales y en pocos minutos, siguiendo el manual del vehículo.