Se trata de una práctica ancestral que, sin dudas, incluye variados ejercicios que resultan beneficiosos para cuidar el corazón.
Entre los ejercicios más comunes indicados para cuidar el corazón y mejorar la circulación sanguínea pueden enumerarse, entre otros, los de caminar a paso ligero, correr, nadar, andar en bicicleta o bien el de saltar la cuerda. Sin embargo, esta práctica ancestral sin dudas que contribuye -y mucho- a la salud cardíaca. ¿De cuál se trata?
Otro grupo de ejercicios que ayudan a cuidar la salud del corazón involucra a aquellos incluidos en entrenamientos de resistencia -o trabajos de fuerza-, entre los que pueden destacarse pesas libres (como mancuernas, pesas de mano o barras), bandas de resistencia o ejercicios de resistencia corporal como flexiones o sentadillas.
El ejercicio clave para cuidar el corazón y mejorar la circulación es el yoga, una práctica ancestral que presenta numerosos beneficios en procura de la salud cardíaca.
El doctor Hugh Calkins -director del Servicio de Arritmias Cardíacas del hospital Johns Hopkins (Estados Unidos)- señaló que “numerosos estudios demuestran que el yoga beneficia muchos aspectos de la salud cardiovascular". El galeno señaló que “en los últimos cinco años, aproximadamente, se ha producido un cambio importante en el número de cardiólogos y otros profesionales que reconocen que estos beneficios son reales”.
En líneas generales, el yoga consiste en una actividad que combina mente y cuerpo, que involucra realizar una serie de posturas y ejercicios de respiración para mejorar la fuerza, la flexibilidad, el equilibrio y la relajación. Esta práctica ancestral presenta decenas de modalidades y otras que se centran en distintos aspectos, como la tonificación, el fortalecimiento muscular o la meditación.
Entre algunos de los beneficios para cuidar el corazón y mejorar la circulación que la práctica del yoga aporta, se pueden mencionar a los siguientes:
Según el sitio especializado The Yoga Class, los tipos de yoga modernos más frecuentes en la actualidad son los siguientes:
Hatha: un yoga más tradicional y de introducción a las posturas. Es ideal para principiantes con una intensidad suave.
Vinyasa: es el yoga más popular, enfocado en que los movimientos sean continuos y dinámicos. Se practica en distintos niveles, desde principiantes a avanzados, con intensidad de suave a alta.
Ashtanga: en este tipo de yoga se repite siempre la misma secuencia (es ideal aprendérsela y así hacer yoga en solitario). Requiere un nivel intermedio, puesto que exige una intensidad media y alta.
Yin: yoga relajado, que prevé el mantenimiento de posturas durante varios minutos. Muy útil para principiantes y embarazadas por su intensidad suave, aunque puede funcionar para todos los niveles.