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Es importante dormir el tiempo adecuado para cuidar nuestra salud y un estudio revela que hay que acostarse en un horario determinado.
Que dormir bien es necesario para cuidar nuestro cuerpo y nuestra salud mental es algo que se conoce. Aunque cada vez parece más complejo cumplir con las horas (y la calidad) de sueño recomendadas, los especialistas refuerzan cada día más la necesidad de un descanso adecuado, y hasta en un horario específico para no sufrir las consecuencias.
No dormir el tiempo suficiente puede ocasionar cansancio, estrés y complicaciones para nuestro organismo. Por eso resulta muy importante descansar al menos seis horas por día. Además, muchos expertos recomiendan acostarse a un horario determinado para mejorar aún más la calidad de vida, castigada cada vez más por las malas costumbres.
Acostarse tarde se ha hecho algo muy habitual a partir de los dispositivos tecnológicos, las chances de marotonear una serie o hasta por necesidades laborales. Pero todo eso no contribuye a cuidarnos, y la clave sería no solo descansar bien, sino estar ya en la cama y listos para el sueño en un horario específico.
Un estudio publicado por la Sociedad Europea de Cardiología asegura que el mejor momento para irse a dormir es entre las 22 y las 23 horas, ya que disminuyen de esa forma las probabilidades de desarrollar una enfermedad cardíaca. Los resultados del estudio reafirmarían la propuesta ayurveda de que se debería cenar a las 7 de la tarde, dos o tres horas antes de irse a dormir.
Aunque lo ideal es que todos deberíamos dormir entre 6 y 8 horas diarias, dependiendo de la edad de la persona, algunos se despiertan muy temprano y se encuentran saludables y bien descansados al dormir seis horas promedio. Otros necesitan ocho horas para lograr la misma recuperación.
Pero en todos los casos el ritmo del sueño está asociado a los ritmos circadianos y, por lo tanto, a las horas de luz de cada estación y del lugar en el vivimos. Esto afecta tanto al sueño como al descanso y a la digestión.
El ritmo circadiano es el reloj interno que tenemos para ajustar y regular las actividades hacemos a diario, tanto físicas como mentales. Irse a dormir más temprano o más tarde que entre las 22 y 23 horas alteraría el ritmo circadiano provocando más riesgos de padecer enfermedades cardíacas.
El informe de los médicos de la Sociedad Europea de Cardiología analizó datos de más de 80 mil adultos durante seis años. Una de las conclusiones más relevantes de este estudio fue que los que se van a dormir entre las 23 y 24 horas tienen un 12% más de riesgo de padecer enfermedades cardíacas que quienes lo hacen más temprano.
En los noctámbulos que se acuestan pasada la medianoche, una costumbre cada vez más habitual, conectados a los dispositivos tecnológicos, el riesgo asciende a un 25% pero algo similar sucede con los que se acuestan antes de las diez de la noche. Esta población también tiene más riesgos de padecer enfermedades cardíacas, un 24%.