Por JOAQUÍN HIDALGO
Guacamole, papas fritas, tostadas y otros ricos bocados son la excusa perfecta para beber una copa de espumante.
Cuando llega el calor pocas cosas son más gratificantes que sentarse a beber una copa de espumoso a última hora de la tarde. No hablamos de un consumo sofisticado y de terrazas de hotel -con foie gras y ostras crudas, que encanta- sino de esa copa que al llegar a casa baja tres grados la sensación térmica y que se puede acompañar con tapeos sencillos para sentirse a gusto. Tostadas, palta y queso brie son algunos de los ingredientes que conviene tener a mano para cuando aparezca el antojo. Y a continuación, qué snacks preparar y con cuáles espumantes acompañarlos.
Guacamole light. Hay muchas versiones de esta ensalada mexicana, algunas complejas y otras más bien sencillas. Entre estas últimas, hay una en la que se emplea una palta hass cubeteada, una cucharadita de limón recién exprimido, un tomate rallado, pizca de ají molido y oliva extra virgen. Todo bien mezclado y refrescado, es un plan perfecto para comer con tostadas o grisines, mientras bebemos un rica copa Navarro Correas Extra Brut ($56), por ejemplo, o espumantes parecidos.
Papas fritas crocantes. Lo ideal es prepararlas en casa, pero puede ser que no se tengan ni las ganas ni la paciencia. Si ese fuera el caso, un paquete de Pringles clásicas puede colaborar. Pero si se está pilas, hay que cortar una papa en láminas bien delgadas, luego en bastones, y freírlas de un tirón con aceite caliente hasta que estén crocantes. Luego se las deja secar en un plato con papel para absorber el aceite excedente. Hay que servirlas tibias, con sal, cuánto mejor con una mayonesa suave y casera. Novecento Cuvée Extra Brut ($52) es un buen ejemplar para este maridaje.
Bondiola toast. Puede no sonar a algo ideal, pero en verdad lo es. Una buena bondiola -como la de Campo Austral, por mencionar una marca comercial- es blanda y contiene un veteado homogéneo, y no resulta salada en absoluto. Entonces se arma una gran tostada, raspada apenas con un diente de ajo, se le suma un chorrito de oliva y luego las láminas de bondiola. Es un manjar simple para saborear con espumantes secos como Norton Cosecha Especial Brut Nature ($63).
Pochoclo salado. Es notable cómo siendo el pochoclo salado un snack facilísimo de preparar no es consumido en nuestro país con pala ancha. Fijesé: ponga un chorrito de aceite de girasol en una sartén, agregue una tacita de maíz pisingallo a fuego fuerte, tape y en menos de 5 minutos de removerla tiene lista una fuente de pochoclos que adereza con un poco de sal fina al momento de servirlos. Cómalos con una copa de Chandon Extra Brut ($60) mientras desde el sillón de su living con aire acondicionado ve su serie favorita.
Queso brie. En cualquiera de sus versiones -maduro o sin estacionar- el queso brie es candidato natural a los espumantes frescos. La forma más rica de consumirlo es cortado en láminas y con una galleta criolla o una tostada. Si quiere hacerla de lujo -y el lujo es caro- compre una botellita de aceite de trufa para todo el año y le pone un chorrito al pan tostado, luego monta el brie y al final un poquito de pimienta recién molida. Eso, con una copa de rosado, como Alta Vista Atemporal Rosé ($95), es la gloria.
Leberwurst. Si alguna vez probó el champagne con foie gras, es razonable que se enoje con esta propuesta. Ahora, si se trata de hacer las compras en el supermercado, un leber comercial como Paladini completa la ecuación con sobrada dignidad. El truco está en matizarlo apenas. Entonces en una tostada (o galleta crocante) pone una lámina de leber y la decora con un botón de queso crema y una pizca de mostaza de Dijón. Si no le va la mostaza, olivas o albahaca colaboran bien. El combo es perfecto para acompañar con un sparkling seco y fresco como Bodega del Fin del Mundo Extra Brut ($82), aunque hay quien le apunta derecho a los dulces, como Deseado ($67).
Ensalada verde: con el nombre genérico de hojas verdes no se dice nada. Si pensamos en una espinaca tierna, en unos hongos portobellos cortados en láminas delgadas y en un poquito de queso parmesano rallado completando el plan, ahí la cosa cambia. Un complemento de sabor es usar, además de limón y oliva extra virgen, un chorrito de salsa de soja, cosa de moderarle la acidez y ajustarlo más a la boca del espumante. Con eso y una copa de Rosa de los Vientos Rosé ($95) está hecho para todo el viaje.


