Esta alternativa al chipa tradicional, que reemplaza la mandioca, es ideal para acompañar la merienda o la ronda de mates. Cómo hacerla.
Hay comidas que trascienden las fronteras y hermanan países. Una de ellas es la chipá. Nacida en el corazón de la gastronomía del litoral argentino y del Paraguay, esta preparación se volvió un clásico de desayunos, meriendas y rondas de mates entre familia y amigos. Con el correr de los años, surgieron diversas variantes.
La chipá tiene raíces guaraníes y su desarrollo fue cambiando con las décadas, incorporando el queso y modificando la técnica de horneado. Originalmente, el almidón de mandioca y luego el almidón de maíz formaron la base de estas preparaciones rústicas que se horneaban sobre piedras calientes o brasas. Con el tiempo, el uso de fécula de maíz se consolidó en muchas recetas caseras, particularmente cuando se buscaba una textura más suave y homogénea.
La versión de fécula de maíz ofrece una textura particular: delicada por dentro y levemente quebradiza por fuera, con el sabor salado y lácteo que aporta el queso.
Para esta receta –que rinde para aproximadamente 12 chipás pequeños- serán necesarios estos ingredientes: