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Por Ezequiel Maestú - maestue@lmneuquen.com.ar
Cuando Luciano Magallanes empezó a trabajar como enfermero profesional hace tres años, nunca imaginó que le tocaría ser parte activa de la peor pandemia que ha vivido el mundo. Con el coronavirus ya instalado en la región, decenas de pacientes se acercan al centro médico donde trabaja por síntomas similares a los del COVID-19.
Junto a los cientos profesionales de salud de la provincia, le pone el cuerpo a la situación y, aunque las primeras semanas fueron de crisis y angustia, desarrolla su labor con una gran fortaleza. En una entrevista con LM Neuquén no esconde sus miedos y tampoco su lado sensible cuando admite que se desborda de emoción al escuchar a los vecinos aplaudiendo todas las noches a las 21.
Como profesional de la salud no solamente está presente para cuidar a la gente, también está formándose y capacitándose todos los días con los nuevos protocolos que surgen para prevenir la expansión del virus.
Ahora camina las cuadras que lo separan de su trabajo atento a todo, porque sabe que ya nada es como antes. Y aunque no puede ver a su familia, cree que el encierro volvió a la sociedad más empática y solidaria. “Necesitamos el cariño de la gente, y el mejor cariño es que puedan cuidarse en su hogar”, asegura.
¿Hay una motivación extra por estar trabajando en una pandemia?
Sí, totalmente. Yo me puse a disposición de una fundación para ir a vacunar. Es inevitable... toda esta situación te genera algo. Uno como enfermero se formó para trabajar con la comunidad, para el paciente, para el entorno, y en esta situación tenés que demostrar que estás trabajando. Entiendo a los colegas que no quieren hacerlo, que se tomaron sus licencias, porque seguramente los desbordó la situación y los comprendo y los acompaño. Pero se vive día a día. Estamos formados para cuidar y, si un grupo etario está en emergencia, tenemos que ir en busca de eso.
¿Cómo se manejan los casos sospechosos de coronavirus?
Los casos sospechosos los manejamos con los aspectos que genera la Subsecretaría de Salud de Neuquén. Si tuvieron cercanía con alguien que haya viajado, o si ellos mismos viajaron, a Buenos Aires, Chaco o a lugares como Brasil, España o China, que son conocidos por el gran aumento de contagios, se hace un ítem de que posiblemente tenga la infección. Si después muestran síntomas, tienen tos, dificultad para respirar o registros febriles, es otro ítem. Y, además, si tenés alguna patología, estando en el grupo de riesgo, teniendo EPOC o siendo mayor de 65 años, posiblemente seas un caso sospechoso. Así es como, por medio de una entrevista, los profesionales identificamos al paciente.
—¿Qué recaudos tienen que tomar como profesionales de la salud?
En casos de pacientes sospechosos siempre usamos los elementos de protección profesional, usamos barbijos, cofias, protección ocular y camisolín. Todos son elementos profesionales de protección descartable, que después van a la bolsa roja y se lo lleva como registro patógeno. En caso de paciente positivo, usamos las mismas medidas, pero generando un aislamiento. Nunca dejamos de atender al paciente, porque es una de las políticas de salud de la empresa, dándole la mejor calidad de atención posible.
¿Cómo se vive el día a día como profesional de salud en medio de la pandemia?
Hay un buen trabajo de articulación entre la salud privada y la pública. Se ha puesto a disposición la unidad de terapia intensiva, que está sumamente equipada, con enfermeros terapistas formados y médicos terapistas. La sala de clínica médica también pone a disposición su estructura para atender a casos posibles en la pandemia. El profesional lo vive formándose día a día con los nuevos protocolos, las nuevas actuaciones, los nuevos elementos de protección.
Imagino que hay miedos y preocupaciones...
Hoy, por ejemplo, hablo con muchísima fortaleza, pero la semana pasada lo vivía con mucha angustia, porque no sabía cómo iba a seguir esta situación. Yo me encuentro solo, vivo solo, y desde el momento que se genera la cuarentena no veo a mi familia, estando a solo 20 cuadras. Pero creo que otro miedo a nivel profesional no tengo, porque uno como profesional está cuidando al paciente y trabajando en equipo. Eso es lo más importante.
Un reconocimiento más que merecido
Luciano Magallanes reconoce que, en tiempos de pandemia, las emociones afloran mucho más. Y el reconocimiento de la gente es una caricia extra que llega al alma.
“A las 21 nos emociona escuchar los aplausos, y que la gente ponga ese granito de devolución es muy gratificante después de tanto trabajo. Al ser una población de enfermeros jóvenes, lo estamos viviendo día a día, y también lo vivimos como que la sociedad realmente está valorando nuestra profesión”, indicó. Y sostuvo que reconocer estos actores sociales es sumamente positivo para todos.
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