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"Para bien o para mal, pero la infancia te marca el camino. Tengo una tendencia a engancharme con las situaciones de padecimiento o sufrimiento", recordó el actual conductor de Socios del espectáculo en una nota en Infobae.
"Me enojaba mucho, de que me sacaran de la pequeña caja de cristal que quizás establecía en la casa de mis abuelos donde se mantenía cierto orden y vida clásica de un chico", recordó.
Además, pensaba que la de sus padres distaba mucho de lo que él quería. La de ellos era una vida "nómade, hippie que yo no quería vivir y con la que no comulgaba para nada".
Por esto, el mediático dijo que desde que era un niño estaba "en rebeldía" y que sus papás rompieron con un "esquema de familia católica y ciertas cosas conservadoras".
El lugar donde, según el conductor, sus papás encontraron la libertad fue Brasil, donde trabajaron como artesanos, viajaban a dedo y vivían en comunidad, pero a él no le gustaba: "Mucho ruido, mucho humo, mucha gente, viajes, ruta, eso me enojaba, quería que me dejaban tranquilo".
"Cuando mis viejos fumaban porro y yo tenía 6, 7 años, no era la moda que es ahora donde fumar es re cool o re normal. Era heavy, no estaba bueno, eras el hijo de los drogadictos, yo los odiaba", finalizó.
Cambiando de tema, hace poco Rodrigo decidió criticar a Wanda Nara luego de la llegada de la empresaria a Argentina, cuando respondió de forma cortante a los rumores de separación de Mauro Icardi.
"Ella llegó de muy mal humor y nos tocó padecerla. De por sí, Wanda es seca, pero de malhumor es una cosa espantosamente desagradable. Nos tocó soportarla. Estaba de malhumor porque venía demorada en el vuelo. Tenía cara de pocos amigos… Llegó a Ezeiza con la peor de las ondas y tuvimos la put... suerte de estar al aire nosotros y tener que soportarla", dijo Rodrigo al respecto.