Esta propuesta para tener unas uñas a la moda se destaca por su llamativa combinación de colores. Cuáles son sus tonos y cómo llevarlos.
Al igual que los pantalones, camisas, calzados, peinados y carteras, desde hace tiempo las uñas también forman parte del outfit. Por eso, es importante estar al tanto de las tendencias en el mundo de la manicura. En ese contexto, para el cierre del año, surgen las “pumpkin cider nails”, una propuesta que se destaca por su particular combinación de colores.
Esta tendencia llega acompañada por una paleta cálida que deja atrás los tonos excesivamente brillantes y comienza a incorporar matices más profundos. Su principal protagonista es un naranja dorado oxidado, mucho más delicado que los naranjas brillantes que suelen relacionarse en esta época del año con Halloween.
Su nombre viene de una combinación entre “Pumpkin”, que hace alusión a la tradicional paleta de calabaza, y “cider”, que representa el efecto dorado-anaranjado de la sidra. La manicura toma justamente esa inspiración para trasladarla a las uñas. El resultado es una alternativa al clásico bordó, marrón o negro que suele dominar las manicuras de la temporada.
La tonalidad se mueve entre el naranja quemado, el óxido, el terracota, el cobre y el dorado. Según la fórmula utilizada, puede adquirir una apariencia más anaranjada, más marrón o incluso acercarse al dorado metálico. La clave está en que no es un naranja puro y brillante. Tampoco es completamente marrón. Se encuentra en un punto intermedio, con suficiente calidez para recordar a la calabaza y suficiente profundidad para integrarse con facilidad a los looks de temporada.
Uno de los principales motivos de su popularidad está relacionado con una evolución de las manicuras. En lugar de limitarse a colores clásicos y muy oscuros como el negro, el borgoña o el marrón chocolate, las propuestas actuales incorporan tonos cálidos, metálicos y diferentes intensidades de naranja. Además, puede utilizarse tanto en una manicura sencilla como en diseños más elaborados.
Aunque existe cierta libertad para interpretar la tendencia, hay una serie de colores que permiten conseguir el característico efecto pumpkin cider:
Una de las ventajas de esta tendencia es que no existe una única forma de llevarla. La opción más sencilla consiste en aplicar un esmalte pumpkin cider uniforme sobre todas las uñas. Esta alternativa funciona especialmente bien para quienes buscan una manicura elegante y fácil de combinar.
Sobre uñas cortas, cuadradas, redondeadas o almendradas, un acabado cremoso permite que el color sea el protagonista sin necesidad de incorporar decoración. Para un resultado más llamativo se puede elegir un acabado metálico, especialmente en tonos cobre o dorado. Los reflejos modifican la percepción del naranja y le aportan una apariencia más sofisticada.
Para una propuesta todavía más llamativa, otra posibilidad es combinar el tono con pequeños diseños abstractos, detalles cromados o destellos metálicos. La clave está en conservar la paleta cálida para que los diferentes elementos mantengan coherencia.