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La "carritomanía" se impone y suma más vendedores

Hay 40 emprendedores que solicitaron la habilitación comercial en Neuquén.

Alejandro Olivera

olivera@lmneuquen.com.ar

El furor por los carros de comida al paso generó que más de 40 emprendedores neuquinos solicitaran la habilitación comercial para explotar sus propios negocios, según explicó el subsecretario de Comercio de la Municipalidad, Gustavo Orlando. Desde el área buscan regularizar el mercado y crear nuevos espacios para la instalación de estas estructuras.

Si bien la ciudad cuenta hace tiempo con varios puestos tradicionales de choripanes, lomitos y panchos, lo cierto es que en los últimos años la tendencia por este tipo de locales gastronómicos creció a pasos agigantados y tuvo una buena aceptación del público.

En tal sentido, Orlando expresó que cuentan con un registro de más de 40 personas que quieren abrir sus propios carros de comida. “Están a la espera de que se habiliten más lugares o una nueva forma de ingresar al mercado. Todavía están tramitando la licencia”, detalló.

Al respecto, el funcionario indicó que los primeros food trucks comenzaron como iniciativas familiares, pero que actualmente son unidades de negocio muy rentables que cuentan con hasta cuatro empleados cada una. En este contexto, la Municipalidad comenzó a regularizar la situación de estos comercios y estableció dos puntos fijos en los que los carros pueden trabajar. “Por el momento tenemos dos lugares habilitados, la Plaza de la Mujer y el bulevar de Fava y Olascoaga, en los que operan unos ocho carros”, contó Orlando.

Según puntualizó, trabajaron en conjunto con los vendedores más viejos de este rubro, quienes se pusieron de acuerdo para ofrecer distintos menús, lo que amplió la oferta gastronómica y favoreció el crecimiento de la actividad. En tal sentido, el Municipio cooperó con la colocación de mesas y bancos en estos espacios.

Por otro lado, también hay otros ocho comerciantes que no cuentan con puntos fijos pero que tienen habilitación para trabajar en eventos. “El que tiene una parada no puede trabajar en eventos, porque lógicamente debe cuidar su puesto”, resaltó. De esta manera, las autoridades aseguraron la estabilidad laboral de los 16 emprendedores que cuentan con licencia comercial.

El funcionario subrayó que el siguiente paso del proceso de normalización será la presentación de un proyecto de ordenanza que busca expandir la lista de productos habilitados para la venta –actualmente está prohibido vender jugos- y establecer los cánones que deben pagar quienes gocen de una parada en los parques de food trucks. “No vamos a matarlos con el impuesto porque buscamos que sea redituable”, concluyó.

Hay una serie de requisitos que los carritos tienen que cumplir. Uno de ellos es no vender alcohol, ya que por ordenanza está prohibido hacerlo en la vía pública.

100.000 pesos, aproximadamente, cuesta un carro.

Es el piso que tienen en diversos sitios web de ventas, aunque los más sofisticados pueden alcanzar los 700 mil. Los carros estilo panchero y pochoclero se encuentran desde 5 mil pesos.

“Si no regulamos la actividad, se van a terminar fundiendo todos. Los dueños realizan un esfuerzo importante para atender, por lo que merecen tener rédito”.Gustavo Orlando. Subsecretario de Comercio de la Municipalidad de Neuquén

Una opción que atrae a la hora de emprender

Los carritos de comida al paso existen desde hace décadas, pero cobraron protagonismo durante los últimos años, al agregarle variedad a la propuesta gastronómica local con recetas personalizadas y precios competitivos. En la ciudad existen algunos puntos neurálgicos a los que se acercan diariamente cientos de neuquinos que quieren disfrutar de buenos menús en espacios abiertos.

Panchos, lomitos y choripanes son los platos más tradicionales de este tipo de comercios, aunque los secretos de cada cocinero fueron los que hicieron la diferencia con sus competidores. Algunos cobraron fama por su chimichurri, mientras que otros lo hicieron por la perfecta cocción de la carne.

Gustavo, un joven que compró una salchicha en un puesto, comentó que es una forma práctica de “engañar al estómago” para seguir trabajando con energía.

Si bien es cierto que los carros suelen estar siempre en el mismo lugar, la realidad es que cada comercio tiene sus propios horarios. Es que algunos trabajan durante todo el día -como los puestos de panchos que se distribuyen en el Parque Central y en el Alto-, mientras que otros tienen horarios más flexibles.

Es por eso que durante el mediodía son copados por hambrientos trabajadores que buscan comer algo sabroso y práctico para volver a sus funciones rápidamente. Mientras que por la noche, son las parejas, las familias y los grupos de amigos los que se inclinan por estos comercios, con el objetivo de pasar una velada distinta.

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