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Por Pablo Montanaro - montanarop@lmneuquen.com.ar
“Nadie podía prever esto, será una anécdota más del viaje. Dentro de todo estamos bien”, afirmó a LM Neuquén Pablo Gómez desde México, donde está junto con su mujer Macarena Aroca y su hijo Lautaro, de 9 años, en una etapa más de la aventura que iniciaron en diciembre de 2018 para unir Neuquén con Alaska a bordo de una camioneta Volkswagen de 1998 que acondicionaron especialmente.
Aunque hasta ahora estar en cuarentena no es obligatorio en México, son muchas las personas que decidieron aislarse a partir del incremento de los casos confirmados de coronavirus, que superan los 200, con más de 600 sospechosos y dos muertes. Por eso la familia decidió hacer “la cuarentena por nuestra cuenta” en casa de unos amigos neuquinos en Villa Hermosa, la capital del estado de Tabasco, 900 kilómetros al sureste de la Ciudad de México.
Consideró que en México “le han escapado a la realidad y ahora están tomando medidas un poco tarde”. “Aún no han cerrado las fronteras como sí lo hicieron Guatemala y Estados Unidos. De un momento a otro van a declarar la cuarentena obligatoria como en Argentina. La gente ya anda por las calles con barbijos”, contó. Agregó que la semana pasada se realizó un evento de triatlón en Campeche con la presencia de atletas y aficionados de otros países. “Cuando nos enteramos de eso, decidimos irnos a la otra punta de México donde no había nadie”, resaltó.
La situación originada con la pandemia del coronavirus, aseguró, “da miedo y mucha incertidumbre”. “Es complicado porque hay muchos viajeros como nosotros que han quedado atrapados en diversos países, otros están siendo expulsados porque no pueden estar parados en las calles”, relató.
Entre risas, comentó que antes de entrar en cuarentena pudieron “disfrutar de la península de Yucatán y sus hermosas playas de aguas color turquesa”.
Mientras pasan las horas con amigos en Villa Hermosa, Pablo comentó que México era la etapa previa en la planificación de la travesía antes de ingresar a Estados Unidos y Canadá. “Esperemos que todo esto pase rápido, que no haya pánico ni malas decisiones, porque las malas decisiones a veces son peores que el mismo virus”, concluyó.
“Aquí estaremos el tiempo que sea necesario. Gracias a Dios, está situación nos encontró justo aquí, en un lugar donde teníamos amigos y nos brindaron asilo”, escribió Pablo Gómez en la página de Facebook de Lunita Viajera, una especie de bitácora de viaje. Este hombre de 37 años que un día decidió con su mujer Macarena concretar la aventura por la que hacía tiempo soñaban juntos, sostuvo que la idea sigue siendo llegar a Alaska.
“No sé si lo podremos hacer este año, no importa, será el otro, pero debemos esperar a que esto se tranquilice y así poder seguir viajando. El destino sigue siendo el mismo”, comentó. “Tratamos de vivirlo de la mejor manera y de no olvidarnos de celebrar cada día como si fuera el último”, contó el hombre, que junto a su mujer e hijo llevan catorce meses arriba de su Lunita Viajera transitando carreteras y atravesando numerosas cordilleras, costas y valles.
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