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Los mecánicos de barrio ya no llegan a hacer el día

La disposición nacional solo permite arreglar vehículos vinculados a las actividades exceptuadas durante la cuarentena.

Por Ezequiel Maestú - maestue@lmneuquen.com.ar

Talleres mecánicos y gomerías de Neuquén volvieron a abrir sus puertas tras la nueva excepción de Nación, presentada en el decreto por la emergencia sanitaria a raíz del coronavirus. Sin embargo, nadie del sector está conforme. Desde la más grande empresa hasta el trabajador más humilde, acusan que la normativa presenta falencias y que los números no cierran: tienen 90% menos de trabajo.

Según la decisión administrativa 490/2020, los talleres solo podrán trabajar "exclusivamente para transporte público, vehículos de las fuerzas de seguridad y fuerzas armadas, vehículos afectados a las prestaciones de salud o al personal con autorización para circular, conforme la normativa vigente".

Daniel tiene 60 años, es dueño del taller mecánico JD y contó a LM Neuquén la realidad que debe afrontar ante la imposibilidad de trabajar a tiempo completo. "Nos llaman nuestros clientes de siempre o gente a la que se le quedó el auto en la calle. Pero no podemos salir a auxiliarlos y tampoco estamos atendiendo gente que no tenga permiso para circular", dijo.

Aunque la normativa es clara, no satisface la demanda laboral de los talleres mecánicos neuquinos, la mayoría con una clientela por fuera de las actividades exceptuadas. "Tenemos la habilitación para trabajar, pero todos los entes del Estado o las empresas que están habilitadas para circular ya tienen sus propios talleres. Y acá en Neuquén no son muchos los talleres que tienen esa suerte de trabajar para ellos", acotó Daniel.

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El hombre habla detrás de un vidrio de la oficina que tiene en el taller. El lugar tiene un portón grande celeste, algo gastado, y permanece cerrado aunque ellos estén trabajando adentro. "Trabajamos con el portón cerrado porque no podemos estar en la calle y tampoco queremos que venga gente sin habilitación y que venga cualquiera", dijo el mecánico, quien está preocupado por la situación de su hijo, que lo ayuda en las tareas del taller. "Acá el que más me preocupa es mi hijo, que tiene cuatro nenes. Yo ya estoy grande y vivo solo. Pero a él le cortaron las manos", explicó el mecánico a quien la nueva normativa nacional no lo beneficia.

Contó que en este contexto de aislamiento, el trabajo con los proveedores de repuestos es a modo de delivery y que hay que certificar el trabajo para no violar la ley. "Las casas de repuestos no te venden nada si no les presentás la copia habilitante del vehículo para el cual pedís los repuestos", dijo.

Daniel ya no sabe qué hacer con esos viejos autos que no puede arreglar por la cuarentena. Juntan polvo con los días, los dueños no pueden retirarlos ni él, tampoco, cobrar un peso por el servicio.

"La nueva habilitación para trabajar no nos sirve como trabajadores. Es lo mismo que no poder laburar, no podemos hacer auxilios ni atender a particulares, y la verdad es que los particulares eran casi todos nuestros clientes", se lamentó. Y acotó: "Esta muy feo el panorama. No tenemos entrada, se redujo el trabajo en un 90% y se nos está generando una deuda que no se cómo voy a lograr pagar".

El hombre tiene que pagar el alquiler de un departamento y también del galpón donde montó su taller, y no le alcanza el dinero.

Por ahora, el presente de los mecánicos está lleno de nubarrones, como los sueños de Daniel.

Algunos puntos que pueden fallar

Los grandes pierden

Desde AutoTec Service indicaron que tenían 30 vehículos por semana entre petroleros y particulares. “Vamos a pérdida no se facturó nada en el mes”.

Limitación de la norma

Sin permiso habilitante para circular, no entregan repuestos a los mecánicos. Cae la demanda de trabajo y no se cubren ni siquiera los costos.

A la medida empresarial

La nueva disposición para los mecánicos les sirve para las empresas que necesitan reparaciones, pero no es un verdadero ingreso para los trabajadores que viven el día a día.

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Con barbijos y todo, pagar impuestos ya es un hervidero

Colas de más de tres cuadras en los bancos y también en los Pago Fácil y Rapipago. La realidad cotidiana para pagar impuestos, servicios y otros productos que deben hacerse en estas entidades es un verdadero hervidero.

Y a pesar de las medidas de seguridad para prevenir los contagios por COVID-19, como el uso de barbijos y tapabocas, más el distanciamiento social que hay que mantener en los espacios públicos, las filas son interminables y la paciencia se acaba para algunos.

En el banco, la prioridad por caja la tienen los jubilados, y muchas entidades financieras están aplicando el protocolo del Banco Central de la República Argentina, aunque cada una con particularidades para sus propios clientes.

En algunos casos (pocos) ponen sillas en las veredas para personas que tienen dificultades para estar paradas por mucho tiempo.

En el día de la reapertura de las entidades financieras, ayer se vivió con un poco más de calma en el centro neuquino, aunque con demoras en la atención al público.

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