Producto del hecho murieron los tres trabajadores Víctor Herrera, Gonzalo Molina y Fernando Jara. La decisión del tribunal se conoció este martes al mediodía.
Un tribunal absolvió por unanimidad a cuatro personas acusadas de estrago doloso agravado y a una quinta de estrago culposo por la explosión en la base de New American Oil (NAO) en Plaza Huincul, ocurrida el 22 de septiembre de 2022. Producto del hecho murieron tres trabajadores de la empresa: Víctor Herrera, Gonzalo Molina y Fernando Jara.
La jueza Vanessa Macedo Font fue la encargada de dar a conocer el veredicto. Sostuvo que, de acuerdo al análisis del tribunal, “los acusadores no lograron probar la causa de la explosión tal y como la describieron en la plataforma fáctica” y consideraron que “de la prueba producida en juicio no se manifiesta el dolo eventual afirmado por fiscalía y querella”.
Leandro Borgonovo, por su lado, hizo una distinción con la causa en la que se juzgó a los responsables de la explosión de la escuela en Aguada San Roque: “Aquella era una obra pública y esta no, y en aquella obra quien realizó el trabajo no se encontraba habilitado para ellos”.
Por último, Federico Sommer fue el encargado de leer la parte resolutiva del veredicto que declaró por unanimidad la absolución de los acusados.
El juicio se extendió durante 13 jornadas intercaladas entre el 14 de abril y el 5 de mayo. Declararon unos 45 testigos y se desistió de la participación de otros 36. En noviembre de 2025, quien era gerente general de la empresa había accedido a una suspensión de juicio a prueba por el término de un año y medio.
En el juicio, el Ministerio Público Fiscal solicitó la condena de los cinco acusados por su responsabilidad en la explosión ocurrida en la refinería New American Oil (NAO), un hecho que, según la acusación, pudo haberse evitado.
El pedido fue formulado durante el alegato de clausura del fiscal jefe Gastón Liotard, en el marco del juicio que se lleva adelante por la tragedia ocurrida en septiembre de 2022 en la planta ubicada en el Parque Industrial de Plaza Huincul.
Durante su exposición, Liotard planteó que la refinería operaba en condiciones deficientes desde el punto de vista de la seguridad. En ese sentido, describió un escenario con múltiples irregularidades: ausencia de procedimientos formales, falta de mediciones clave como temperatura y presión, y la utilización de equipamiento no apto para las tareas que se realizaban.
El fiscal también señaló la inexistencia de válvulas de seguridad y la presencia de instalaciones eléctricas que no cumplían con las normativas vigentes para entornos con riesgo de explosión. A esto se sumaron deficiencias en los sistemas de prevención de incendios y auditorías que, según indicó, certificaban condiciones que en la práctica no estaban garantizadas.
Uno de los puntos centrales del alegato estuvo enfocado en la elaboración del producto conocido como “recon”. De acuerdo con la fiscalía, este proceso se realizaba sin parámetros técnicos claros, con indicaciones verbales y variaciones en las proporciones de los componentes.
Esa forma de trabajo, explicó Liotard, generaba vapores altamente inflamables que, en determinadas condiciones, podían derivar en un escenario de alto riesgo. Según la reconstrucción presentada, la explosión se produjo precisamente por la acumulación de esos vapores y su posterior ignición en un sistema eléctrico que no era adecuado para ese tipo de ambiente.
“No se puede convertir a las víctimas en victimarios”, sostuvo, al tiempo que remarcó que los operarios se desempeñaban en un contexto sin protocolos ni análisis de riesgo. En esa línea, citó testimonios de especialistas que describieron el funcionamiento de la planta como una actividad realizada “a ciegas”, sin controles mínimos de seguridad.