Llegaron atraídos por una promesa laboral que no se cumplió. Tras diez días en la terminal, vecinos y empresas los ayudaron a volver con Barbie.
Oscar y Elizabeth llegaron a la ciudad de Neuquén con lo justo y con una certeza de que acá había trabajo. Como tantos otros que en los últimos meses cruzaron el país atraídos por el movimiento que genera Vaca Muerta, dejaron Tucumán detrás de una promesa laboral que finalmente no se concretó. Con ellos viajó Barbie, una perrita de 18 años que consideran parte de la familia y que nunca estuvo en discusión dejar atrás.
Lo que siguió fueron días de incertidumbre en la terminal de ómnibus de la capital neuquina, sin dinero para volver y sin saber qué iba a pasar con ellos. Según relataron a Canal 7 de Neuquén, pasaron más de diez días en la Estación Terminal de Ómnibus de Neuquén (ETON), donde muchas familias duermen, llegan de otras provincias y se van con las manos vacías.
El relato de Oscar deja ver cómo se desarmó el plan que tenían de quedarse en la ciudad, con la esperanza de trabajo. La persona que les había ofrecido el empleo les explicó que había sufrido pérdidas y que no podía cumplir.
"El hombre me había dicho que, lamentablemente, como las pérdidas fueron totales, no le daban el presupuesto para que nos pagara a los dos para irnos hasta Buenos Aires", contó.
La pareja no pretendía siquiera regresar a su provincia en el norte del país porque en Buenos Aires tienen familiares y conocidos que les habían hablado de posibilidades de trabajo, y esa era la alternativa más cercana. "No quisimos pedir para volver de nuevo para Tucumán. En Buenos Aires tenemos familia, conocidos, que también tenían posibilidad de algunos trabajos", explicó Oscar.
Pero el costo del pasaje hacía todo cuesta arriba: según detalló, un viaje de Neuquén a Tucumán ronda los 240 mil pesos por persona. "Llegamos acá, y acá nada más quedamos...", resumió sobre el momento en que la terminal se convirtió en su único refugio para poder pasar los días y noches con Barbie.
En esos días, el personal de seguridad de la terminal fue de los primeros en acercarse. Fueron ellos quienes les hablaron de la posibilidad de recurrir a la ayuda social. "Nos habían dicho que nos daban los boletos a Tucumán, pero eso tenía una tardanza de entre 10 y 15 días", relató Oscar.
Para una pareja sin recursos y con una perra anciana a cuestas, dos semanas más de espera era demasiado tiempo; por eso apelaron a la solidaridad.
La salida a esa situación desesperante llegó por otro lado. Una vecina que los había visto en la terminal un martes y un miércoles volvió días después con una propuesta concreta. "Vino la señora, de buen corazón, y dice 'yo les pago los boletos donde ustedes quieran irse'", recordó Oscar.
Pero quedaba un problema que no era menor y era la pequeña Barbie. Viajar con una mascota exige certificados y condiciones que muchas empresas no siempre aceptan. Ahí intervino APADAN (Asociación de Profesionales y Activistas en Derecho de los Animales Neuquén) y, en particular, Lucas Padín. "Gracias a él, se empezó a mover todo el trámite", contó Oscar, a la organización donde hay profesionales y que la conforman Andrea Ferracioli y Natalí Melo, también.
Lucas, además, es abogado animalista, quien además es director de Licencias de Conducir de la Municipalidad de Neuquén, que tiene oficinas en la ETON. Se encargó de los trámites, de las certificaciones, incluso con un profesional para presentar a la empresa sobre la importancia de viajar con un animal.
Las primeras gestiones varias empresas que no prosperaron por la cantidad de requisitos. Finalmente, la respuesta llegó Flecha Bus y Chevallier, que dieron los caniles necesarios para que la perrita viajara con ellos, según contó Padín a LM Neuquén.
Barbie acompaña a la familia desde hace casi dos décadas. En ningún momento la pareja contempló irse sin ella, aun cuando eso pudo haber simplificado el regreso. "Era compañera de viaje", dijo Oscar, mientras la perrita descansaba a su lado en la terminal.
Antes de subir al micro, Oscar hizo un último pedido. "Lo que más le pido al que me esté escuchando es que si alguien me puede brindar una colaboración para poder comer, para sobrevivir hasta que tome el rumbo de irme", sostuvo.
En Tucumán, según describió, el panorama no es mejor. El trabajo escasea y muchos deciden salir a buscar oportunidades en otras provincias. Por eso la vuelta no es un final feliz, sino un nuevo punto de partida: comenzar de cero en el mismo lugar del que se fueron.
La historia de Oscar, Elizabeth y Barbie se suma a otras que se repiten en la región, como la de los trabajadores que quedaron en situación de calle en Centenario tras no conseguir empleo en Vaca Muerta.
Detrás del boom petrolero hay también quienes llegan con lo puesto y descubren que la promesa no alcanza para todos. En este caso, fueron vecinos, una organización proteccionista y empresas de transporte quienes hicieron posible que volvieran a casa, juntos.