Según datos del Banco Central, 4 de cada 10 clientes tienen dificultades para pagar sus compras. El fenómeno obliga a las firmas a cerrar locales.
Las cadenas de electrodomésticos, entre ellas gigantes como Frávega, Cetrogar y Megatone, vienen enfrentando un deterioro acelerado en los pagos de sus clientes en los últimos meses. Según el Banco Central, el promedio de la morosidad en el rubro trepó al 41,2% en el último año, un fuerte salto desde el 14,8% previo.
En Frávega, el salto de la morosidad fue especialmente duro: escaló del 13% al 39% en apenas doce meses, algo que obligó a la firma a revisar sus estrategias de crédito. Cetrogar no se quedó atrás, con niveles cercanos al 48% de mora, tres veces más que un año atrás, mientras que Megatone registró un 43%.
Y otras cadenas como Carsa tocaron el 38%, Bazar Avenida el 60%, y Coppel el 70%. Estos números superan ampliamente a la mora del 23% del crédito no bancario general y el 9% de la banca tradicional.
La raíz del problema radica en un combo letal de una recesión y costos financieros desbocados. Según algunos analistas, las familias que optaron por pagar en cuotas heladeras o televisores ahora priorizan comida y servicios básicos, y están dejando a los electrodomésticos entre los pagos postergados.
Los fabricantes ya están sintiendo el golpe en la cadena de pagos: Peabody convocó a acreedores esta semana, un signo de que la crisis trasciende las vidrieras y llega a las plantas industriales.
La quiebra definitiva de Garbarino, decretada por la Justicia hace días, sirvió de advertencia para los grandes players del sector, en un escenario en que más del 40% de las familias con financiamiento en las grandes cadenas reportan dificultades para pagar las cuotas.
En varias localidades se ven góndolas llenas de mercadería importada barata, pero sin compradores dispuestos a endeudarse más. El pulso del consumidor está mostrando un fuerte corte en los gastos durables y una priorización de los gastos esenciales, según analistas.
En este escenario, las cadenas de electrodomésticos están ajustando sus operaciones. Frávega evalúa cerrar los locales menos rentables, Cetrogar está reduciendo personal en varias provincias, y Megatone está negociando refinanciaciones de sus deudas.
También existen otros replanteos profundos en el rubro, que alguna vez impulsó el boom del consumo. Frávega, con su red extensa, busca diversificar servicios postventa, Cetrogar busca socios logísticos para achicar costos fijos y Megatone está probando modelos de leasing directo.
Además, las cadenas están endureciendo sus filtros de aprobación para financiaciones, con scores crediticios más estrictos que rechazan al menos un 25% más de solicitudes contra los meses previos. Frávega incorporó verificaciones cruzadas con historiales bancarios antes de extender cualquier línea, priorizando clientes con ingresos formales estables sobre freelancers o monotributistas.
Cetrogar está limitando los plazos máximos a seis cuotas en provincias castigadas por desempleo, mientras que Megatone apuesta por bonos de descuento exclusivos para pagos al contado.
Varios especialistas sostienen que esta crisis, desatada hace meses pero que explotó en las últimas dos semanas, exige una intervención urgente de las autoridades para moderar las tasas o subsidiar créditos.